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Antonio Madriles y Ricardo Piñero, este sábado en directo en el Tabanco Cruz Vieja.

Toda canción compuesta tiene su propia madre, esa que da a luz a un retoño. De la misma manera ocurre con las piezas musicales, muchas de ellas quedan en nuestro recuerdo uniéndolas a algún grupo en concreto, pero sin conocer la verdadera historia de ese trabajo. La experiencia en la guitarra de Antonio Madriles, compositor de Noches de Bohemia, Camino del Hoyo o El bandolero, se une a la pasión por la música de Ricardo Piñero al bajo para deleitar al público a través de la fusión musical.

Han unido su talento además de sus historias, esas que se pueden encontrar en cualquier rincón de la calle, donde un grupo de chavales disfruta de una cervecita y una guitarra mientras intenta componer. De esta manera tan sencilla se fraguó la historia musical de Antonio Madriles, un mallorquín que llegó a Jerez debido al trabajo de su padre en la torre de control de La Parra y que hizo de la ciudad jerezana su principal profesor del ambiente musical. “De niño era muy creativo, mis padres veían que se me daba bien pintar y dibujar cuando vivía con ellos. De adolescente me volví un poco rebelde y tenía la guitarra como mera afición, un hobby al que le dedicaba tiempo como terapia a la hora de componer canciones. Me juntaba con chavales y tocábamos por el barrio. Sin quererlo ni pretenderlo fui dando conciertos en algunos lugares y ya empecé a dedicarme a la composición musical”, asegura.

Madriles compuso 'Noches de Bohemia' y la tocó por primera vez en Alemania: "La gente se quedó pillada, no entendía nada, pero decía que la melodía era muy bonita"

En aquellos ambientes nocturnos fue donde se curtió la figura del artista musical. Los escenarios a los que se subía para hacer vibrar al público con sus manos sobre la guitarra cultivaron la sabiduría musical de este autor que ha compuesto canciones para artistas como Tomasito. “Recuerdo de aquellos primeros conciertos que me juntaba con gente que tenía conocimientos de todo tipo de música, desde rock, blues o flamenco. Tuve el placer de conocer a Juanete el loco romántico, por ejemplo. Entre actuación y actuación aprendíamos los unos de los otros”.

Noches de Bohemia, aquel tema que catapultó a la fama al grupo Navajita Plateá, nació de sus manos, de una simple historia de las muchas que observa, compone en su mente y se olvida de ella hasta sacarla en el momento adecuado. “Cada día me ponía para sacar alguna cosita en la guitarra. La historia de ese tema es de los que salen por sí solos. Había un chaval en Granada que vivió una mala experiencia, la apunté y olvidé porque estaba metido en otras cosas. Fue en uno de los viajes, concretamente en Colonia (Alemania), donde me pidieron en un local que cantara algo. Recordé aquella canción que escribí en su día y la canté. La gente recuerdo que se quedó pillada porque no entendía nada, pero decía que la melodía era muy bonita. El dueño tenía que echarme porque la gente no se quería ir. Posteriormente hablé con Curro y Pelé, y ellos ya le dieron forma”.

Piñero: "Empecé con los Beatles pero conecté con la música flamenca, y la berza me empezó a gustar más que las hamburguesas"

Residente en Jerez no pierde de vista el cambio que vive la música actualmente, un periodo en el que cualquier chaval se puede comprar dos pepinos y ya compone. “Antes eran mejores tiempos para la música. Ahora ha habido un cambio muy grande sobre todo en el aspecto digital. A pesar de eso en otros tiempos se vendía música, ya fueran discos o cintas, había una gran venta. Había piratería, pero incluso así se movía dinero y se pagaba bastante mejor. Ahora vivimos un momento de cambio, hay mucho despilfarro y descontrol. Creo que este periodo terminará encauzándose ya que la música es cultura y eso es algo que la gente acaba demandando, tanto el conocimiento como el desarrollo”.

Ahora disfruta en Jerez de la música y de su guitarra, esa que siempre le acompaña y que une junto a la ambición de gente tan entusiasta como Ricardo Piñero, un jerezano que comenzó escuchando The Beatles pero que se maravilló con la música flamenca años más tarde. “Me marché a estudiar al Taller de Música de Barcelona. Allí estaba Carles Benavent, el bajista que acompañaba a Paco de Lucía. Conecté con la música flamenca, y la berza me empezó a gustar más que las hamburguesas. He tocado con artistas como Paco Heredia o Montse Cortés. Pese a que empezara escuchando a Los Beatles siempre he mantenido una actitud abierta a otros estilos”.

Bajista de profesión, es un apasionado del trabajo de Madriles al que considera un cantautor del flamenco. “El trabajo de Antonio me gusta mucho, tiene grandes temas musicales y aprovechando que la cosa está cortita nos hemos unido para hacer algunas cositas juntos. El bajo en el flamenco lleva unos cuarenta años, lo que ocurre es que no se asocia con una bailaora o cantaor, pero es un instrumento consolidado”.

Pese a su juventud, el hambre de Ricardo Piñero por la música no cesa y es consciente de la mala época por la que atraviesa el sector, al que compara con Indiana Jones y la prostitución. “Con la música ocurre muchas veces como con las prostitutas. Dices que eres músico y la misma gente te pregunta, ¿pero de qué trabajas? Lo ven como una actividad que no es reconocida y luego te vas a Francia y allí hay músicos que cuando dan sus conciertos tienen hasta paro luego. En el futuro me veo llegando sobre todo a final de mes y haciendo más cosas con artistas, tengo nivel y solo se vive una vez, hay que seguir luchando”.

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