En la famosa arenga de Lenin al Ejército Rojo en 1920 podíamos observar a un intrépido Trotsky.

En la famosa arenga de Lenin al Ejército Rojo en 1920 podíamos observar a un intrépido Trotsky. Años después, tras las pugnas, desapareció de esa foto. Esta amputación de la historia no dejaba de recordarnos que la misma es escrita siempre por los vencedores y que, junto a las palabras, bien manipulada puede servir para los fines más viles de la condición humana. Al fin y al cabo, lo de Trotksy pertenece a una larga tradición de venganzas y veras. Cuando los radicales jacobinos guillotinaron a los girondinos, Pierre Victurnien Vergniaud dijo: "Es de temer que la revolución, como Saturno, acabará devorando a sus propios hijos."

Únicamente me interesa la actualidad futbolística. ¿Acaso existe otra? Ya sabemos que el fútbol es la cosa más importante de las cosas menos importantes pero, tal vez, en tiempos de todos contra todos, el fútbol tiene la misión poderosa y sanadora de su creación primigenia: ser el juego más entretenido que nos ayuda a olvidar nuestros problemas y nos anima a ser un poco mejores.

Cuando un jugador está mal el entrenador acaba por sentarlo. Igual pasa cuando el Doctor House tiene que ir al fondo de la cuestión y para resolver el caso debe amputar alguna parte del cuerpo del paciente si el cáncer lo devora. Más o menos es el caso similar con Cataluña y EXpaña. Mientras tanto, en la capital sus ciudadanos siempre se las arreglan para superar cualquier tipo de trance. En esta EXpaña de decadencia Madrid no es menos decadente. La diferencia con otras ciudades reside en cierta fuerza telúrica de superación numantina

Y todo esto está pasando así hasta cierto punto, en este sitio y en esta fecha. Uno no puede vender jamás ni a su madre ni a su equipo de fútbol. De hecho, desde el galacticidio del 2005 a mí ya no me gusta el fútbol, sólo el Real Madrid. En aquellos años de travesía por el desierto aprendí a tomar distancia y me centré en otros menesteres. Me sirvió bastante. De hecho, cosmología clásica, coincidió con una etapa estelar en el desarrollo de todo hombre. ¿Casualidad o causalidad? No hay mal que por bien no venga. Con la vuelta a la presidencia de Florentino, el Di Stéfano de los despachos, me reenganché totalmente. En Su Segunda Venida, el florentinato trajo la alegría al corazón madridista. Y con él, don José Mourinho.

Como cualquier madridista de bien, lloré en el minuto 93 de Lisboa y conquistar La Décima fue una explosión de sentimientos encontrados tras tantas fatigas pasadas. Ahora, la situación del equipo me preocupa pero no tanto. Como dije, ya sobreviví al galacticidio, ya entendí que mi equipo no va a ganar siempre y que, hasta Florentino, ningún jugador, entrenador o presidente son insustituibles en el Real Madrid. El Real es eterno. Hoy, mañana y siempre será el mejor club del siglo. La policía de lo correcto siempre será celosa de quienes viven su vida en libertad. Los eunucos de la creatividad serán los cancerberos del talento por siempre. Siempre habrá algún infeliz empeñado en difundir el odio y la violencia. Por ello, hay que saber cuidarse del canibalismo gourmet.

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