'Big Sur': el quejío de la cultura andaluza

El primer número de la revista se presenta en la Feria del Libro de Jerez. El director, Antonio López, dialoga en los Claustros de Santo Domingo con los colaboradores El Irra, Alfonso Grueso, Pedro Mena y Daniel Diosdado

Un momento de la presentación de la revista 'Big Sur', en la Feria del Libro de Jerez.
Un momento de la presentación de la revista 'Big Sur', en la Feria del Libro de Jerez. MANU GARCÍA

La tarde del viernes se presentó el primer número de la revista Big Sur. El acto estuvo enmarcado dentro de las actividades de la Feria del Libro que ha acogido los Claustros de Santo Domingo de Jerez. Adrián Otero, de la librería El Laberinto, abrió el diálogo y mostró su satisfacción por haberse elegido la Feria del libro de Jerez para “dar el pistoletazo de salida a esta revista andaluza”. Reconoció que cuando el director, Antonio López, le contó el proyecto pensó de primeras que era realmente un “megaproyecto”. Pero Adrián comprobó cómo poco a poco se iban sumando muchos colaboradores y el proyecto se hacía realidad. Y al verla ya en papel aún se sorprendió más, “porque iba más allá de lo que yo esperaba”. Es una revista, resaltó, “que ya solo como objeto merece la pena”.

“Este proyecto tiene que ver mucho con la librería El Laberinto, porque ha sido una de las primeras en darnos apoyo desde el comienzo”, dijo Antonio López, director de la publicación. “Al principio fue una locura intentar aglutinar todas las disciplinas artísticas en un solo artefacto y contar con los mejores autores a nivel andaluz... Big Sur Series pretende ser una gran celebración del arte andaluz, una plataforma de acogida de voces periféricas originales que exploran nuevos territorios discursivos y estéticos".

REVISTA BIG SUR
La revista 'Big sur'. MANU GARCÍA
Antonio dio la palabra a “una de las voces más originales de la escena del cómic underground”, El Irra. Desde la primera conversación que el director tuvo con él para poner en marcha la revista, entendió muy bien la filosofía y la estética del proyecto, y “nos hizo esta maravilla de portada con la que nos identificamos profundamente”. El Irra explicó que desde el primer momento conectó con el espíritu de la revista. Y pronto tuvo muy claro qué imagen encajaba en este número 0 de Big Sur, una ilustración que había sido rechazada para la publicación de un libro editado el año pasado. “La portada es un cante jondo, un quejío que representa la idiosincrasia y el sufrimiento que siempre hemos soportado los que somos del sur, y sobre todo los que nos hemos movido en el ámbito cultural, que hemos sido tratados como artistas de segunda”. Este trabajo interdisciplinar hecho en el sur, añadió Antonio López, ha sido muy bien acogido en otros lugares fuera de Andalucía. Esta publicación quiere ser “esa puerta que dé acceso a lo invisible”.

Alfonso Grueso dirige la sección de cómic de la revista, El vergel abandonado. Ha realizado un monográfico, con una entrevista, sobre la figura de El Irra. “En Andalucía se produce más cultura que la que se recoge, ya es hora de dejar de quejarnos y hacer las cosas por nosotros mismos”, éstas fueron las palabras del director que convencieron a Alfonso. El proyecto le impactó, por ser tan ambicioso y tan grande. “No tenía claro que pudiese salir adelante, pero ahora es una realidad”. Hay cierto abandono, tanto fuera como dentro de Andalucía, de las corrientes culturales no oficialistas de nuestra tierra. “Cuando debería ser algo perfectamente compatible”. El vergel abandonado pretende ser una “sección elástica”, que aborde el cómic pero que también toque otras disciplinas directamente relacionadas, como la ilustración y el arte conceptual, incluso la pintura de aquellos que utilizan el cómic como herramienta para su expresión, explicó Alfonso. En este número habla de El Irra, uno de los mejores autores de cómic, un creador que sitúa sus obras en el contexto local para abordar temas universales. La entrevista da pie para sacar a la luz las dificultades de los artistas andaluces que trabajan al margen de las líneas culturales oficiales. Alfonso destacó la libertad absoluta que le han dado en la revista para abordar su trabajo, tanto en los contenidos como en la extensión.

Pedro Mena dirige la sección de arquitectura y diseño, vertebrada en esta ocasión por un artículo que habla sobre el éxodo de los gitanos de Triana. Pedro concibe la arquitectura como una disciplina humana e interdisciplinar, algo que se percibe nítidamente en ese artículo. Según Pedro, “la revista hace una cosa muy bien, ocupar el lado desfavorable de la desigualdad sistémica que tenemos”. Hay muchos sures, todos con desigualdades de partida. La revista es una plataforma para dar voz a esas culturas silenciadas por la desigualdad. Se trata de dar a conocer esos trabajos de calidad a un público más amplio. Según Antonio López, el objetivo es claro: seguir los senderos que no se han seguido hasta este momento. Y también es crucial la perspectiva con que se hace visible ese trabajo. En la sección de música Calle flamenco aparece un mural abandonado de Juan Grande, en el barrio de Santiago. Es la portada de la sección, pero hay una fotografía “en la que se retrata el contexto físico en el que se encuentra, entre escombros…”. Otro ejemplo es el reportaje del roquero Silvio, con fotografías inéditas de Gloria Rodríguez y textos de Regla Contreras, la persona que daba de merendar a Silvio…

Presentación de BIG SUR
Diosdado, Grueso, Mena y El Irra, con el director Antonio López, en la presentación de 'Big Sur'.  MANU GARCÍA

En la revista también participa el ilustrador jerezano Daniel Diosdado. Aceptó colaborar en Big Sur porque “Daniel antepone la reivindicación del arte andaluz sobre cualquier otra cosa”, subrayó el director. El trabajo de Diosdado suele consistir en ilustrar un texto con una imagen personal. En este caso se ha optado por realizar una sección propia, La tapia, solo con la ilustración, sin texto. Es una sección que va en la última página y donde puede crear con plena libertad. Para Daniel Diosdado es fundamental defender esa cultura nacida en Andalucía, vanguardista y underground, ese tipo de expresiones que la gente piensa que solo existen en Madrid o Barcelona… Otro de los aspectos interesantes de la revista es poder huir de la contaminación de las redes sociales, subrayó Daniel. Valora la revista como objeto artístico, en papel, con una edición y maquetación impecables (con dirección artística y diseño de Emilio Gil). Y que sea una edición limitada, mil ejemplares, le da más valor. Antonio López recordó una anécdota de Juan Bonilla, que también escribe en este número. En una conversación dijo: “Sois tan transgresores que vais a pagar a la gente”. La editorial Hojas de Hierba no gana dinero. Los ingresos de las ventas sirve para “retribuir a los autores y consolidar el siguiente número”.

En este número, 256 páginas, participan: El Irra, María Medem, Guy Davenport, Borja Casani, Juan Bonilla, Germán Labrador, Eduardo Lago, Gloria Rodríguez, Regla Contreras, Silvio, Juan Álvarez, Józef Wittlin, Jesús Aguado, Dionisio Cañas, Enrique Dussel, Fran G. Matute, Alfonso Grueso, Pedro Mena, Ricardo Pachón, María Sierra, Manuel Morapio, Juanca Lagares, Juan Luis Romero, Brett Kashmere, Miguel Ángel Rosales, Mireia Sentis, Amiri Baraka, Ana López Segovia, Elizabeth Wittlin, Bruno Delgado, Antonio Ávila, Paula Guerrero, Juan Grande y Dani Diosdado.

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