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El bailaor y corógrafo jerezano deslumbra ante el público con su nuevo espectáculo`Gallardía. Gitanería´.

FICHA TÉCNICA

Espectáculo: Gallardía.Gitanería

Lugar: Castillo de Gibralfaro (Málaga)

Público: Alrededor de 1.000 asistentes

Al cante: El Pipa, Tía Juana la del Pipa, Felipa del Moreno, Sandra  Zarzana y Carmen Cantarota.

Al baile: Antonio el Pipa y cuerpo de baile de la compañía

Al toque: Juan José Alba y Javier Ibáñez

Dirección artística y coreografía: Antonio el Pipa

Música: J.J Alba

Málaga, 17 de julio. 

La luz apagada del histórico y vetusto faro fenicio del Castillo de Gibralfaro, en lo más alto de la capital malagueña, sucumbió anoche a los encantos de la luz que proferían celosos los compases del mejor baile del coreógrafo jerezano Antonio El Pipa, que por segunda vez presentaba su nueva obra Gallardía. Gitanería en el marco de la IV Bienal de Flamenco de Málaga tras su debut reciente en Estepona.

Ante un público entregado en cada una de sus piezas: martinetes, seguiriyas, tientos tangos, tarantos, alegrías y bulerías por solea, entre otras, y bajo el título de las denominadas Noches del Castillo los movimientos imposibles del artista rezumaron el calor de una shakesperiana noche de verano, con tormenta final incluida.

Ni esa circunstancia hizo al respetable moverse del asiento para contemplar un espectáculo de luz, color, magia y flamenco en vivo, donde el propio recinto amurallado se convirtió en parte de la puesta en escena del artista y donde asimismo el cuerpo de cantaoras y bailaoras brillaron fulgurante ante los amantes del flamenco puro congregado.

Atronadora, la voz ronca de Tía Juana la del Pipa despertó pasiones y sofocos entre los fieles asistentes, que aplaudieron cada nota con inusual pasión; concientes de que el flamenco puro de Jerez había viajado al Patio de Armas de la antigua fortaleza para hacerse más grande aún.

Con un cuerpo de baile, con empaque y madurez, la magia se iba deshaciéndose a golpe de calor conforme avanzaba la noche. 

La interpretación del Himno gitano al baile Gelem, gelem como novedosa incorporación en la coreografía del espectáculo fraguó la suerte de un éxito merecido y aplaudido tenazmente por mayoría. A él se uniría más tarde el talento al piano del niño José Vázquez quien interpretó el  directo Orobro de David Peña Dorantes de forma magistral rodeado por el propio bailaor, bailaoras y cantaoras.

El fin de fiesta por bulerías por soleas cautivó aún más para una despedida distinta donde sólo los tacones de los protagonistas cortaron el silencio de los agradecimientos en  una noche única donde El Pipa `tocó el cielo´. Con Gallardía para vivir y para bailar…

Susana Padilla

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