Almudena Grandes y sus novelas sin final feliz

Almudena Grandes durante el encuentro cultural que mantuvo en el Jardín de la Luna Nueva. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.
Almudena Grandes durante el encuentro cultural que mantuvo en el Jardín de la Luna Nueva. FOTO: CLAUDIA GONZÁLEZ ROMERO.

"No somos conscientes del papel qué jugó nuestro país en el siglo XX. Creemos que la Segunda Guerra Mundial no tuvo nada que ver con España y la Guerra Fría intervino para que Franco se quedara en el poder mientras los aliados nos daban la espalda. En 1946 en Alemania había partidos, había orgullo, dignidad... Pero nosotros tuvimos una dictadura hasta que ese señor murió en la cama".

Así presentó la escritora Almudena Grandes (Madrid, 1960) su última novela, Los pacientes del doctor García (2017), y el cuarto capítulo de su serie de seis libros: Episodios de una guerra interminable. El encuentro literario, organizado por la Fundación Caballero Bonald tuvo lugar en un abarrotado jardín de La Luna Nueva, en Jerez, en el que los asistentes hicieron cola durante una hora para escuchar las palabras inteligentes y mordaces de la novelista española.

"Mi serie son seis novelas sin final feliz, porque en la Guerra Civil no había manera de que algo acabara bien. Son la crónica de un fracaso que el lector ya conoce", expresó de manera cruda y tajante Almudena Grandes, quien, como recordó el teniente de alcaldesa de Dinamización Cultural, Francisco Camas —presente en el acto—, visitó Jerez por primera vez a finales de los 80, cuando estuvo de gira literaria con su exitosa ópera prima Las edades de Lulú (1989). 

En el encuentro, presentado por la lectora y activista literaria Ana Morales, y el teniente de alcaldesa, Grandes habló de los personajes ficticios y otros muy reales e impactantes que aparecen en Los pacientes del doctor García. La escritora compartió que antes de escribir sobre los "héroes que tienen miedo" de su novela, que en este caso son personajes inventados como Guillermo García Medina y Manuel Arroyo Benítez, conoció al "mal personificado", un personaje real que tuvo muchísimo poder durante el franquismo: Clara Stauffer.

Gran asistencia en el jardín de la Luna Nueva en el encuentro con la escritora Almudena Grandes. FOTO: TERESA FUENTES.

"En 2016, la imagen de la portada del libro La guarida del lobo, de Javier Juárez, me llamó la atención. Pero cuando lo abrí, hubo otra imagen que me impactó mucho más. Era la foto de una mujer en bañador, en 1931, con un trofeo. Era una nadadora rubia con una cara que no le pegaba con el cuerpo. Seguí leyendo y me quedé más fascinada cuando vi que esta chica vivió en Madrid, en un portal por el que yo he pasado mil veces", narra Almudena Grandes, sobre la imagen que le hizo desarrollar su último libro.

Clara Stauffer, una chica española y alemana nacida en 1904, "de padre maestro cervecero de Mahou y su madre era una Loewe", se crió con las niñas de la alta burguesía española. Visitó Alemania cuando se estaba gestando el partido nazi, "y volvió a España enamorada del partido de Hitler, incluso se trajo su carné de militante del partido nazi". Ella, que fue portada de ABC en los años 30 por ser campeona nacional de esquí y natación, cuando Franco usurpó el poder, se volvió en contra de su propia naturaleza al fundar la Sección Femenina del régimen y eliminar el deporte femenino de alta competición.

"Cuando ella y sus amigas llegan al poder, prohíbe que las demás mujeres puedan hacer lo que ella hizo". Clara es nazi y falangista, y es una de las mujeres que coordinaron publicaciones franquistas y machistas como El manual de la buena esposa. Y en Los pacientes del doctor García, Almudena Grandes cuenta cómo ella proporcionaba documentación falsa para los refugiados nazis que iban a verla a diario. "Si Clara Stauffer hubiera trabajado para otra organización hubiese sido una heroína, pero Clara trabajaba para el mal", comentó la escritora, bajo la atenta de mirada de un público que asentía al tiempo en que se llevaba las manos a la cabeza.

Si Clara Stauffer hubiera trabajado para otra organización hubiese sido una heroína, pero Clara trabajaba para el mal

"Porque a nosotros nos dan miedo los padres de familia que tienen a una chica encadenada en el sótano". La madrileña no dudó en destacar la influencia del padre de la novela realista del siglo XX en España, Benito Pérez Galdós, en sus novelas: "No solo nos enseñó a contar novelas basadas en hechos reales, sino a contarlas desde abajo". Y desde las voces más llanas, Grandes crea la historia de dos hombres que se convierten en héroes "por casualidad" bajo el ala de una novela de espías que, siempre, es algo más: "Es una novela de política, de la vida cotidiana en España, en Berlín, de amistad, es una reflexión sobre la identidad, y sobre todo, es una novela de supervivientes".

"De todas las tipologías que hay en la narrativa, la que más me gusta es la de supervivientes", insistió. En su obra más internacional, aparecen republicanos, franquistas, nazis... Además de una figura y un movimiento que Grandes ha querido homenajear en su libro: Norman Bethune, un doctor e innovador médico canadiense que trajo a España el primer servicio móvil de transfusiones de sangre, y aquellos que vivieron "el fin de la esperanza", los chicos de la organización estudiantil FUE (Federación Universitaria Escolar, unos 300 jóvenes que organizaron un plan para tomar Madrid cuando la ONU condenara en 1946 la dictadura de Franco. "Fueron tan valientes, tan ingenuos..., que se habrían merecido un país mejor", señaló, al tiempo en que concluyó con unos versos de Jaime Gil de Biedma:

De todas las historias de la Historia sin duda la más triste es la de España, porque termina mal.

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