La agonía de dos tablaos flamencos andaluces sin turistas: “Ojalá no tengamos que cerrar”

Antonio Heredia (Puro Arte) e Inés Cortés (El Patio sevillano) expresan su sentir desde que la pandemia les obligó a cancelar espectáculos y vaciar sus locales. Cuentan cómo han sobrevivido sin el turismo internacional que, esperan, pronto regrese

Antonio Heredia en el tablao Puro Arte de Jerez, con las mesas y sillas recogidas.
Antonio Heredia en el tablao Puro Arte de Jerez, con las mesas y sillas recogidas. MANU GARCÍA

“Respeta a los artistas. Guarda el móvil y siente el Flamenco”. Es la recomendación que daban los tablaos flamencos cuando la pasión y el duende inundaban los escenarios al ritmo de una guitarra. El baile y el cante revivían en cada propuesta escénica haciendo vibrar a un público curioso que buscaba prendarse del arte. En una antigua bodega del siglo XVIII, en la calle Madre de Dios de Jerez, el tablao Puro Arte, a la vieja usanza, es uno de los espacios culturales que agoniza. El ambiente en su patio ya es historia. Nada queda de los artistas entregando su alma, de los quejíos o del zapateo.

La pandemia arrasó sin piedad con este enclave que nació en 2014 y en febrero de 2020 pasó a las manos de Antonio Heredia. Justamente un mes antes de que comenzara la pesadilla. “Habíamos hecho reformas, empezamos a tener agendas de tour operadoras, ya habíamos sacado la publicidad, habíamos hecho una gran inversión, pero tuvimos que cancelar todo”, lamenta el director. El nuevo proyecto apenas duró tres semanas. “Nos quedó aguantar durante todo este año y apostando para que este proyecto que había empezado con tanta ilusión no se desmoronara. Pero la verdad es que ha sido muy complicado”, cuenta al otro lado del teléfono.

El tablao Puro Arte vacío.
El tablao Puro Arte vacío.  MANU GARCÍA

Puro Arte, junto a La Soleá en Granada y La Quimera en Madrid, llevan más de un año cerrados, con los artistas en ERTE y “seguimos pagando el alquiler, el agua, la luz, los impuestos”. En el jerezano, alrededor de 15 personas, entre camareros, técnicos, cantaores y bailaores, sufren las consecuencias de la crisis. El escenario de uno de los tablaos más sonados de la provincia de Cádiz donde disfrutar del flamenco “de primer nivel” está vacío.

“Jerez es un lugar donde el flamenco impera, si no hay ese turismo de fuera que venga a apreciar nuestro arte…”, suspira Antonio. “Los españoles no suelen ir mucho a los tablaos, vivimos de la gente de fuera y eso, ahora mismo, brilla por su ausencia, lo estamos pasando mal”. Sus palabras confirman que los turistas internacionales son el motor de estos lugares, representan un 95% frente al 5% nacional.

Rincón del tablao jerezano.
Rincón del tablao jerezano. MANU GARCÍA

A la falta de visitantes provocada por las restricciones de movimiento, se unen las limitaciones de aforo y de horarios. Según comenta Heredia, “el flamenco está unido a la noche, se une a la cena y a tomar una copa”. La situación es “insostenible” y las medidas son incompatibles con este tipo de proyectos a los que, en otra época, asistían grupos y familias, jóvenes y mayores con ganas de contemplar su seña de identidad.  “Se interactuaba mucho con el público, era un flamenco muy de tú a tú, muy de verdad, y más en el lugar donde estamos, en la cuna del cante flamenco”, explica el director.

“Vivimos del turismo, y eso, ahora mismo, brilla por su ausencia”

Puro Arte vive de recuerdos, a la espera de una luz que acabe con las adversidades. Mismos sentimientos laten en El Patio Sevillano de la capital hispalense, el primer tablao flamenco de Sevilla, fundado en 1952 por Juan Cortés. Del Cortijo El Guajiro se mudó a la plaza del Duque con el nombre de El Patio Andaluz, y en 1973, se instaló en el Paseo Cristóbal Colón, frente al barrio de Triana, donde se localiza en la actualidad junto al de una nave de Aníbal González de la Expo del 29 de la avenida de Las Razas. “Es una empresa cien por cien familiar”, dice Inés Cortés, nieta del creador. El proyecto, que ha ido pasando de generación en generación -ahora al cargo de Ruth Majo- daba de comer a unas 40 personas antes de la pandemia. También lleva más de un año sin actividad y con ERTE.

“Es una situación un poco dura, sobre todo porque no hay ingresos, todo lo que hay son gastos, nos preocupa la situación de todos los trabajadores y, sobre todo, la previsión futura, porque no se sabe cuándo se va a poder empezar a mover el turismo”, expresa Inés. La sevillana echa de menos el movimiento, la vida y la actividad económica. “No hay gente que quiera venir a disfrutar ni a gastar”, añade.

Tablao de El Patio sevillano sin espectáculos.
Tablao de El Patio sevillano sin espectáculos.  CEDIDA

El espectáculo de El Patio Sevillano, de 90 minutos, con un elenco de 15 artistas que interpretan canción española y clásico español entre otros de los 50 palos del flamenco, está parado. “Intentamos dar al público una visión amplia de lo que es el flamenco, que no se queden solo con una bulería y una sevillana”, comenta.

La empresa sobrevive sin ningún tipo de ayuda ni subvención. Inés es tajante. “No, nada, hemos pedido algunas, pero están en trámite y no se sabe si nos las darán”, dice. Ante esta situación, a los tablaos flamencos no les ha quedado más remedio que buscar soluciones para no ahogarse.

Antonio Heredia adelanta a lavozdelsur.es que, este mes, presentará un nuevo proyecto en FITUR en el que están involucradas “tres partes importantes que defienden que los pilares fundamentales de Jerez que son el flamenco, los caballos y el vino”. Según expone, “uno no puede estar parado en casa, uno tiene que reinventarse, por ejemplo, con el flamenco online, directos para el mundo entero, o inventando proyectos para mostrar al mundo entero las grandes virtudes que tiene Jerez”. De momento, no ha dado más detalles y confía en las vacunas y la bajada de contagios para que todo reviva.

Antonio en el interior del tablao de Jerez.
Antonio en el interior del tablao de Jerez. MANU GARCÍA

Un ápice de esperanza ha podido experimentar en Madrid, donde el tablao de La Quimera ha podido ofrecer un espectáculo de tres días después de tantos meses clausurado. “Ha sido un acto simbólico para poder decirle a todo el público que seguimos vivos, echándole el pulso al virus y que ojalá no tengamos que cerrar como han hecho otros muchísimos tablaos”, sostiene.

“Seguimos vivos, echándole el pulso al virus”

Para alzar la voz en tiempos difíciles, un total de 25 tablaos flamencos de toda España, -la mayoría de Sevilla, Granada, Madrid y Barcelona- crearon en abril una asociación nacional. Inés, de El Patio Sevillano, la secretaria, asegura que buscan la regularización. “El tablao flamenco no está dentro de ningún sector, ni de turismo, ni de cultura. Estamos trabajando para que alguno de los dos nos adopte y nos podamos meter dentro de sus planes”, explica.

Tanto la empresa pública Turismo andaluz como la Asociación Sevillana de Empresas Turísticas (ASET) están intentando ayudar. Además, la sevillana también pone el foco en el cliente nacional tan alejado de esta oferta cultural. “Un artista que actúa en el teatro de La Maestranza por 80 euros, es el mismo que actúa aquí, el problema es que el público de aquí desconoce eso”, cuenta.

A su vez, Inés aprovecha para poner en valor “la estabilidad” que ofrecen los tablaos a los artistas flamencos. “Les permite un ingreso mensual para vivir de una manera más cómoda, eso no quita que, en un momento determinado, quieran hacer una gira, pero después vuelven”. Con los ojos puestos en la temporada estival, los tablaos esperan la llegada de turistas. Volver a funcionar. El fin del estado de alarma y la ampliación de horarios será la clave para seguir bailando por alegrías y sintiendo el compás.

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