Un usuario de silla de ruedas denuncia una "injusta" multa de tráfico: "Hemos cumplido con la normativa"

La grúa retiró su coche, con tarjeta de movilidad reducida, aparcado en zona de carga y descarga, algo que permite la Junta y el Estado siempre que no digan lo contrario las ordenanzas municipales, ambigua en el caso de Jerez

Jordi, en su silla de ruedas, sobre los incómodos adoquines del centro de Jerez.
Jordi, en su silla de ruedas, sobre los incómodos adoquines del centro de Jerez.

Unas vacaciones con final amargo. Una multa de tráfico. Un turista en silla de ruedas. Un policía “chuleta”. Una ordenanza de movilidad ambigua. Estos son, a grandes rasgos, los ingredientes de una historia ocurrida en Jerez y que se ha empezado a hacer viral en Facebook a través de las quejas de sus protagonistas por lo que consideran una infracción “injusta”.

Los barceloneses Tamara García y su marido Jordi, usuario éste de silla de ruedas, han estado conociendo la parte occidental de Andalucía en sus vacaciones, con parada en Jerez, donde han hecho noche varios días en un hotel de la céntrica calle Higueras. Para ello alquilaron un coche, haciendo uso de la tarjeta de aparcamiento de movilidad reducida que poseen. Llegaron a la ciudad el pasado viernes a mediodía y aparcaron el coche en una zona de carga y descarga a pocos metros de su hotel, al no encontrar otro aparcamiento más cercano. El vehículo estuvo estacionado allí desde las dos hasta las seis de la tarde sin ningún problema. Después de comer y descansar un poco cogieron de nuevo su coche alquilado, hicieron una ruta por la costa y regresaron a las dos de la madrugada, volviendo a estacionarlo en el mismo sitio y dejando bien visible la tarjeta de estacionamiento para personas con movilidad reducida.

A la mañana siguiente, Tamara se disponía a recoger el coche cuando se encontró con el temible papelito naranja en el suelo, ese que indica que la grúa municipal ha retirado el vehículo. En este punto hay que explicar que la normativa actual, tanto a nivel autonómico como nacional, permite a los usuarios de dichas tarjetas de estacionamiento poder aparcar en zonas de carga y descarga salvo en dos circunstancias: de un lado, si se puede obstaculizar el tráfico y, de otro, si las ordenanzas municipales lo prohíben.

En declaraciones a lavozdelsur.es, Tamara niega que el coche obstaculizara el normal paso de vehículos. Hablamos de la zona de carga y descarga situada en la calle Medina, con espacio para varios vehículos y, además, señala que a esa hora “solo había otro coche que, por cierto, no se llevó la grúa”. De otro lado, consultadas por este medio las ordenanzas municipales de circulación, en su capítulo IX (Parada y estacionamiento), artículo 28, viene referido que está prohibido estacionar “en las zonas señalizadas como reserva de carga y descarga de mercancías, durante el horario autorizado para ello”, mientras que en el capítulo XIV (Carga y descarga de mercancías), solo viene referido cómo se deben efectuar dichos procesos.

La zona de carga y descarga objeto de la polémica.

En ninguno de los casos viene reflejado el supuesto, que sí recoge la normativa autonómica y nacional, sobre la autorización en carga y descarga para los usuarios de tarjeta de movilidad reducida. En este sentido, Francisco Zuasti, autor del blog Tododisca, sobre discapacidad y accesibilidad, reconoce que la ordenanza municipal de Jerez “ni prohíbe ni permite este estacionamiento en carga y descarga” ya que “no se especifica en ninguna parte”, si bien entiende que “al no indicar las ordenanzas municipales lo contrario a la normativa de la Junta, prevalece la superior siempre”, es decir, la autonómica. No obstante, Zuasti —que se ha puesto en contacto con Tamara y Jordi al conocer su historia a través de Facebook— afirma que ha preguntado al respecto a la delegación de Movilidad y aún no ha obtenido respuesta alguna.

Tamara se aferra a que la normativa municipal no prohíbe expresamente el estacionamiento en carga y descarga para vehículos con distintivo visible de personas con movilidad reducida y al hecho de que sí lo permita la autonómica, algo que, señala, se lo explicó al agente del 092 que había en el depósito municipal de vehículos situado en el polígono industrial de El Portal, a lo que éste, “un poco chuleta”, le dijo que “nosotros sabemos mucho de nuestros derechos, pero no de nuestras obligaciones”. Además, Tamara piensa que, directamente, “el de la grúa no vio la tarjeta de minusválido, que la tenía bien visible como era mi obligación”, a lo que la respuesta del agente fue “que me fuera a un juez a contarle esto”.

Ahora, la catalana se ha visto en la obligación de pagar 200 euros de multa más otros 90 por la movilización de la grúa, además del taxi que la trasladó hasta el depósito municipal. “Estamos desamparados, porque el policía tiene siempre la última palabra, pero yo no tengo culpa de que no se sepan la normativa. Si la normativa municipal no está clara, siempre prima la general”. Tamara y su marido, que ya están de vuelta en Barcelona, explican que han escrito a través de Facebook a la alcaldesa, Mamen Sánchez, así como al delegado de Seguridad, Franciso Camas, sin obtener todavía ninguna respuesta de ellos.

Eso sí. Si de algo se queda de esta historia es del apoyo que, afirma, está recibiendo de cientos de personas a través de Facebook tras publicarla en su muro. “No te puedes imaginar la cantidad de gente que me ha escrito por privado dándome las gracias por darle voz a mucha gente que también se ha visto con este problema”. En cuanto a su viaje por el Sur, afirma que “de no haber sido por esto, hubiera sido perfecto. Me ha encantado Jerez y Cádiz. Sois la leche”.

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