La vida tras una ostomía: "A mucha gente le da vergüenza porque no se visibiliza este problema"

David Rosano, estudiante de Medicina de San Fernando, quiere ayudar a quienes sufren en silencio, compartiendo las secuelas provocadas por la ostomía que le hicieron como consecuencia de la enfermedad de Crohn que padece

David Rosano, mostrando la %22bolsa%22 tras su ostomía.
David Rosano, mostrando la %22bolsa%22 tras su ostomía.

A David Rosano le diagnosticaron la enfermedad de Crohn cuando tenía 17 años y le faltaban pocos meses para examinarse de Selectividad. Esta dolencia provoca diarrea, cólicos y una importante pérdida de peso, también puede derivar en anemia, mucha fiebre, dolor de articulaciones y un cansancio insoportable.

Con estos síntomas, la consecución de brotes impidió a David sacar adelante el curso y obtener la nota que requería para estudiar Medicina, la carrera a la que aspiraba, por lo que cursó un grado superior. La elección de la carrera la tenía clara desde los 14 años, cuando sufrió un infarto cerebral y sus largas estancias en el hospital le hicieron replantearse su futuro. “Necesitaba ayudar a personas que habían pasado por lo mismo que yo”, cuenta a lavozdelsur.es.

Por ese mismo motivo, hace unos días subió unas fotos a sus redes sociales, una reciente y otra de hace seis meses. ¿Qué diferencia había entre ambas? “30 kilos y un metro y medio de intestino menos, dos operaciones, 38 grapas, muchas pruebas y sobre todo mucho miedo y dolor”, describe Rosano, natural de San Fernando, en un hilo de Twitter con miles de impactos.

Y es que una noche, de hace unos meses después de volver de trabajar como camarero en una discoteca —"para costearme los estudios"—, sintió un fuerte dolor al llegar a casa, diferente a los que había padecido hasta entonces, que lo dejó tirado en el suelo hasta que, por la mañana, sus compañeros de piso lo vieron. "No me podía mover y me llevaron al hospital", recuerda. Tras un TAC, le detectaron que tenía metro y medio de intestino necrosado, por lo que fue operado de urgencia. 

"La operación no salió tan bien como esperaba", confiesa David, "la recuperación fue muy mala y hubo una parte que no consiguió sanar y me creó otra obstrucción". A los dos meses volvió a pasar por quirófano, el pasado 23 de diciembre. Apenas un mes después estaba presentándose a exámenes de la carrera. "Esa era mi meta. Mis padres y mi familia no querían, pero quise marcarme ese objetivo y me ha ido bien", explica.

“Sufrí mucho estos meses pero aquí estoy, vivo, estudiando lo que me gusta, luchando contra las limitaciones, dando muchas lecciones y posiblemente me haga ser un mejor médico porque todo en la vida es una enseñanza y siempre hay que plantarle cara a los problemas con una sonrisa, así que me gustaría que si tienes a alguien con una ostomía compartas esto y le digas que después de la tormenta llega la calma”, abunda Rosano en el hilo. 

“¿Por qué subo esto? Para poder enseñar y ayudar sobre todo a muchos otros como yo o, como yo digo, guerreros silenciosos, que aman la vida pero sienten vergüenza, solo porque no se da visibilidad a este problema”, señala en su publicación en redes sociales.

“Me dio por publicar el hilo porque tengo a una vecina con ostomía, que ni sale, porque le da vergüenza todo, y quise darle voz a este tipo de personas”, relata a este periódico. “A mí no me ha costado nada hablar sobre esto, no he sentido vergüenza porque mis amigos y familia me han dado esa confianza”, agrega.

La enfermedad de Crohn es una dolencia intestinal inflamatoria que provoca la inflamación del tracto digestivo. Los primeros años tras el diagnóstico, confiesa David, "fueron duros", hasta que experimentó qué alimentos toleraba y cuáles no. "Debido a tu predisposición genética y al tipo de Crohn que tengas, hay cosas que te afectan más que otras", explica. Aunque además de los alimentos, le afecta el estrés. En época de exámenes, ahora que estudia Medicina en la Universidad de Salamanca, ha llegado a tener un par de brotes.

"Algunas noches me he levantado porque no me había puesto bien la bolsa, pero ahora llevo una vida completamente normal", cuenta David, quien ha sabido llevar la enfermedad "como si fuera una enseñanza, me lo tomo como un aprendizaje", reseña. En esas, decidió visibilizar la bolsa de la ostomía con la que convive tras las últimas operaciones.

"No me dio vergüenza", dice, "aunque en mi caso parto con la ventaja de que es temporal". En su caso, se toma la reacción de la gente "como una criba", es decir, "si sientes que a alguien le afecta tanto que tengas una bolsa para plantearse ser tu amigo o tu pareja, quizás no sea tan beneficioso que sea persona esté en tu vida". 

Sobre el autor:

Francisco Romero

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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