Un desalojo dramático a la espera de una vivienda de emergencia: "Esto es un crimen"

Tania y Francisco trasladando sus enseres fuera de la vivienda que okupaban en el Pago San José. FOTO: MANU GARCÍA.
Tania y Francisco trasladando sus enseres fuera de la vivienda que okupaban en el Pago San José. FOTO: MANU GARCÍA.

"Tenéis mi casa para lo que os haga falta", le dice Carolina, vecina de uno de los bloques de VPO del Pago San José, a Tania Ceballos (Jerez, 1995) y Francisco Jesús (Jerez, 1994), momentos antes de que estos abandonen el piso que okupaban desde julio de 2014. "Ellos son una familia muy buena, no son problemáticos y sus niños se han criado aquí...", manifiesta compungida María del Mar, otra vecina que, en bata y junto a su niño, ha querido apoyar a la joven pareja en un momento de desahucio humano. "Esto es un crimen", denuncia el vecindario.

"Trabajo es lo que tienen que dar para que nadie tenga que pegarle una patá a las puertas", reivindica Antonio, vecino que contempla la escena desde su ventana. El bloque 3 de la calle José Cabral Galafate sale a despedirse de una familia con dos niños, de 6 y 3 años de edad, que "ha luchado mucho para conseguir que el Ayuntamiento de Jerez les hiciese un alquiler que pudieran pagar". En 2014, ambos se vieron en la calle. Su hija, con tan solo un añito, se quedaba con su abuela Yolanda. Mientras ellos dormían en un garaje, se duchaban con manguera y comían bocadillos. Hasta que encontraron en Jerez una vivienda de protección oficial vacía.

Francisco y Tania, momentos antes de abandonar el piso que ha sido su casa durante los últimos cinco años. FOTO: MANU GARCÍA.

Tania y Francisco se encuentran en situación de exclusión social y este 25 de febrero, tras una denuncia por parte de la empresa municipal de la vivienda (Emuvijesa), han sido desalojados. La joven jerezana cuenta a lavozdelsur.es que han pasado juntos su última noche en el piso acostados sobre el colchón, que desplegaron en el salón, sin realmente poder pegar ojo. 24 horas antes de que se llevara a cabo el desalojo, se veían en la calle. "Si no llega a ser porque mi suegro ha encontrado un alquiler en Las Viñas...", señala Tania. Y es que también pudieron conseguir este piso —como solución temporal— después de que ella se personara en el último Pleno municipal del pasado 21 de febrero.

Entró en el Pleno con la intención de arrojar algunos dibujos de sus pequeños. "Pero al verme allí y para que no interviniera, me llamaron rápidamente las trabajadoras de los Servicios Sociales diciéndome que tenían varias soluciones para mí. Pero no me dijeron nada exacto", asegura. El Ayuntamiento de Jerez le ofreció un cheque de 900 euros para poder hospedarse en algún hotel o apartamento. No obstante, estando el municipio en temporada alta con motivo del 23º Festival de Jerez, no pudieron encontrar ningún techo. "Estaba todo agotado por el Festival", expresa Tania.

Francisco y Tania muestran el documento firmado por el Ayuntamiento de Jerez con el que se compromete a encontrarle a la pareja una vivienda de emergencia social en el plazo máximo de un mes. FOTO: MANU GARCÍA.

Fue entonces cuando la familia del joven jerezano se movilizó y pudo encontrar un piso en Las Viñas, cuyo alquiler costeará la Delegación de Acción Social del Ayuntamiento de Jerez. "Mi padre, mi madre y mi hermano se han llevado todo el domingo reformando y pintando la casa, mientras nosotros hacíamos aquí la mudanza", comparte Francisco, quien destaca que su familia ha sido fundamental para que ellos hayan podido encontrar un techo sobre el que vivir. No obstante, el Ayuntamiento se ha comprometido, a través de un documento oficial, a encontrarle una "vivienda de emergencia social en el plazo máximo de un mes" a partir del día del desalojo, según recoge el escrito. "Pero no me fío de nada de lo que me dicen, ni aunque me lo escriban. Porque en la Feria de 2018 me prometieron una vivienda de emergencia en la calle Liebre, y al final no", critica Tania.

"Llevamos una semana con ansiedad en el cuerpo...", comparte la pareja. Tania sostiene que lleva cinco años intentando llegar a un acuerdo con Emuvijesa para poder pagar un alquiler conforme a su situación económica. "Y nada", lamenta. Después de que lavozdelsur.es hiciese público dos desalojos que se han llevado a cabo en Jerez en este mes de febrero de 2019, Acción Social resaltó que su delegación gestionó un total de 2.455 ayudas en concepto de apoyo al alquiler durante el pasado año 2018. Ayudas que han sido destinadas al pago periódico en concepto de alquiler, incluido el apoyo al alquiler de viviendas de Emuvijesa. No obstante, la joven pareja no termina de creerse que esto vaya a ser así.

Una joven embarazada de seis meses marchándose en un coche particular hacia el centro de salud más cercano, tras sufrir un desmayo por el sofocón del desalojo. FOTO: MANU GARCÍA.

En la mañana de este lunes 25 de febrero, Francisco carga, con la ayuda de un amigo, un somier para introducirlo en el coche, destino la barriada de Las Viñas. Amigos, familiares y vecinos han querido arropar a la pareja, a la que no han dejado sola en ningún momento. Incluso algún que otro menor no ha podido asistir a clase de la preocupación que sentía al ver cómo se marchaban sus amigos, Tania y Francisco. "Esto es un crimen. Estamos fatal, tienen dos niños chicos... Eso es como lo sentimos los vecinos de Tania. Esto no es justo, después de cinco años aquí...", expresa María del Mar.

Con los últimos enseres fuera del bloque, la pareja termina el mal trago acompañados de un técnico de Emuvijesa, un funcionario del juzgado y dos trabajadores de la Comisión Judicial. En esta ocasión, no hay presencia policial. "¡Sin vergüenzas! Hasta que no me vea dentro de la vivienda, no me lo creo", grita Francisco. "¡Si ellos no se hubieran meneado, no hubieran conseguido un techo!", vocifera otro de los allí presentes. "¡Si no llega a ser por ella, se queda en la calle!", continúa Tania, tocaya y amiga de Tania Ceballos. Durante el jaleo formado, una de las amigas de la pareja, de 21 años de edad y embarazada de seis meses, se marea y sufre un desmayo "por el disgusto". Telefonean al 112, pero ante el retraso de la ambulancia, deciden desplazarla en un vehículo particular hacia el centro de salud más próximo.

¡Si no llega a ser por ella, se queda en la calle!

Ante tal situación, Tania se derrumba. Su amiga y su pareja la abrazan. Tras numerosos aplazamientos del desalojo, este se convierte en una realidad y su familia vuelve a estar en la calle. Tanto ella como Francisco desconfían de la palabra de los Servicios Sociales, pero se agarran a ella y la pelean, para conseguir, al fin, una vivienda de protección oficial donde echar raíces y vivir con dignidad.

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