"Tengo más de 100 citas pedidas en la peluquería, pero esta semana va a ser para pagar"

David Torné, joven emprendedor, autónomo y peluquero, ha reabierto a primera hora su negocio. Con sus cuatro trabajadoras en un ERTE, afronta solo una semana donde todo es excepcional. "Hay que acostumbrarse a trabajar de otra forma". Le esperan una media de 20 servicios diarios

El emprendedor y peluquero, desinfecta el sillón tras atender a un cliente. FOTO: MANU GARCÍA
El emprendedor y peluquero, desinfecta el sillón tras atender a un cliente. FOTO: MANU GARCÍA

Con pantalla de protección facial, mascarillas y guantes. De esta forma inédita ha afrontado, a las ocho de la mañana, su primer corte de pelo a un cliente tras casi dos meses fuera de juego. "Esto es más incómodo...", lamenta David Torné, tijera en mano, recién reabierta este lunes 4 de mayo la peluquería con la que hace cuatro años emprendió en el centro de Jerez. Este joven de 35 años, del barrio de Icovesa, confiesa que "esta noche me ha costado trabajo hasta dormir por el nerviosismo de cómo iba a llevar el día, si tenía todo preparado, cómo sería trabajar con la mascarilla, con la que te cuesta hasta respirar... pero bueno, aquí estamos, a todo se acostumbra uno. Eso dicen...".

 

Sin revistas de prensa porque todo cliente llegará con cita previa y no habrá esperas, con capas y toallas desechables, con botes de geles hidroalcohólicos por todas partes... así luce ahora Rockintage, la peluquería, salón de belleza y barbería de David que, al igual que otros muchos establecimientos de este tipo, han abierto sus puertas desde bien temprano este lunes de fase 0. Después de que la semana pasada ya se barruntara la posibilidad de reabrir el negocio, "nos volvimos todos locos buscando los materiales de seguridad que iban a exigir. Muchos compañeros habían donado guantes y mascarillas al inicio de la crisis, y ahora había que hacer acopio en tiempo récord, y en una semana con un día de fiesta, para poder abrir".

 

El emprendedor y peluquero, desinfecta el sillón tras atender a un cliente. FOTO: MANU GARCÍA

 

Hace dos meses a David, que empezó la aventura en solitario hace cuatro años y ahora tiene a cuatro trabajadoras a su cargo —todas en un ERTE—, solo le dio tiempo de colgar un cartelito en la puerta: "Cerrado hasta nuevo aviso". Se fue con la misma incertidumbre (casi) con la que regresa. "Tenía la sensación de que se venía una ruina muy gorda encima, tengo cuatro trabajadoras, no sabía lo que iba a pasar, la incertidumbre era total, pero ahora hay que esperar a ver cómo nos deja esto. El sector de las peluquerías y los salones de belleza suele tener trabajo, somos de los primeros en la desescalada y querían ponernos como de primera necesidad, pero supongo que la clienta que venía más veces ahora reducirá las visitas", comenta.

 

En una semana podrá tener un 30% del aforo en el local, ahora hay que guardar espacio entre clientes

 

De momento, no se va a notar. La avalancha de peticiones de cita para estos días es brutal. "Hemos recibido más de 100 peticiones de cita previa, sin estar aquí en la peluquería; imagino que hoy ya el teléfono empezará a sonar como loco, por eso he desviado las llamadas para que lo atiendan y así no perder yo tiempo en eso". Entre cliente y cliente debe desinfectarlo todo, y luego el ritual de las mascarillas, los lavados de mano y las debidas medidas de seguridad. "He empezado yo solo y es un poco locura, porque es como asumir el trabajo de cinco personas, pero aparte es que no puedes poner un tinte e ir cortando, eso es una caja que no se va a hacer. Entiendo que a partir del día 11, ya con un 30% del aforo en el local, podrán ir reincorporándose las compañeras", explica.

 

David Torné posa en el interior de su negocio para lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA

 

Con un día en el que afrontará unos veinte servicios, algunos más complejos como mechas, "esta semana la veo para ir saliendo del paso, para que la gente vaya viniendo, y se vayan arreglando, pero no va a ser una semana de beneficios. Me voy a hartar de trabajar para pagar, porque no va a ser rentable. Pero claro, si esperas hasta el 11 con peluquerías que ya están abriendo hoy, tienes miedo de que tu clientela se vaya a ir a otro salón. Al final, abres solo y vas quitando algo de trabajo". El handicap principal, insiste este autónomo jerezano, es "dejar hueco entre cliente y cliente, desinfectar todo... es acostumbrarnos a trabajar ahora de otra forma".

 

David, que en dos meses solo ha cortado el pelo a su pareja, reconoce que ya tenía "monillo" por volver a abrir su negocio. "De estar a no parar a ver este parón... el cuerpo lo nota, estoy muy acostumbrado a trabajar, me he sentido muy raro. Han sido dos meses super extraños, y más para el que es autónomo y tiene todo el día el negocio en la cabeza". Un negocio con cero ingresos y mismos gastos. "Todo se ha seguido pagando: el local, luz, agua, la asesoría... y no había ingresos; había preocupación. Pero bueno, aquí estamos, para salir adelante como sea".

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