Samara Cadenas, la super ‘tiktoker’ sevillana con más de 6,4 millones de seguidores

Con sus microvídeos de superheroína en busca de su alma gemela ha logrado en menos de un año alcanzar una legión de fans inédita en España en esta red social china. Acaba de firmar un contrato con una multinacional, pero no piensa irse a Andorra, “de Andalucía no me muevo”, ni dejar de tener un plan b para cuando baje la fiebre, "no sé qué durará esto”

Samara Cadenas, ante el espejo, junto con su gran arma de comunicación masiva, su teléfono móvil. CEDIDA
Samara Cadenas, ante el espejo, junto con su gran arma de comunicación masiva, su teléfono móvil. CEDIDA

Los padres de Samara Cadenas, sevillana de 21 años que reside en Burguillos, un pequeño pueblo a una media hora de la capital hispalense, se quedaron boquiabiertos cuando un grupo de unas veinte niñas que no pasaban de los 12 años llamaron hace unas cuantas tardes a la puerta de casa. Preguntaban si allí vivía Samara Cadenas, la tiktoker de moda, la superheroína de los microvídeos en esta masiva red social que ponía pruebas diariamente para hallar su alma gemela. Ya sabían que su hija se encerraba varias horas en el "búnker" que ha montado en su habitación para preparar sus vídeos, pero fue entonces cuando palparon y realmente fueron conscientes del alcance y la popularidad que estaba alcanzando.

Ya han llegado las ofertas de agencias multinacionales, la monetización de contenidos, las propuestas variopintas —grabar un tema, hacer una serie en Netflix— y tuvieron que improvisar, ajenos a un mundo que ya mueve miles de millones en todo el mundo y donde fenómenos como Samara suben como la espuma en cuestión de un golpe de viral. TikTok, de origen chino, es la aplicación más descargada en el año en el que estalló el coronavirus. Con más de 2.500 millones de descargas en todo el mundo, unos 800 millones de usuarios activos —muy usada entre adolescentes, pero con una media de edad que ya se mueve de los 16 a los 24 años, prevé alcanzar este año los 1.200 millones de usuarios.

3.000 millones de visualizaciones en menos de un año

Samara, pese a su timidez, en la primera entrevista que concede, reconoce que no esperaba estar en el Olimpo de toda esa vorágine de cifras, apenas un año después de toquetear la aplicación. Empezó por pasar la tarde y ahora sus videos tienen una visualización media mensual de 150 millones de visitas. Desde que comenzó a moverse en esta red social ha acumulado unas 3.000 millones de visualizaciones y su cuenta crece a un ritmo de unos 50.000 seguidores diarios, "en España hay muy poquita gente con esa cifra", comenta su padre, José. 

"En la cuarentana, confinada, estaba aburrida y empecé a subir vídeos así por pasar el rato. Al principio no era nada serio, ni nada. Eran vídeos en plan de risa. Tampoco los veía mucha gente, pero un día decidí subir uno de los vídeos que hago ahora, que se llaman POV, y a la gente le gustó mucho, empecé a subir muy rápido. Tenía como 1.000 seguidores y llegué a 10.000 en un día", recuerda una chica que acaba de fichar por una agencia internacional de influencers, después de que sus padres se vieran desbordados ante este fenómeno. 

¿Qué hace Samara en TikTok? "Son como minihistorias, hago como un guion, me baso en una película que he visto, en una serie, en libros que leo, y hago un guion como si fuera una pequeña historia resumida en un minuto; ya luego grabo las voces, grabo el vídeo y básicamente es eso. La gente ve una serie en pequeños capítulos". En TikTok, según cuenta, "hay de todo, gente que baila, que hace comedia, que cuenta su vida, que canta... es como YouTube pero con vídeos que van de 15 segundos a un minuto como máximo". Samara aprovecha sus microhistorias de una superheroína en busca de almas gemelas y, por ejemplo, inventa super poderes con las lentillas de colores que le mandan diferentes fabricantes. Exhibe ropa de marcas internacionales o se pone el maquillaje que le envían. También hace sorteos. Al día, este trabajo, porque lo es, le ocupa unas 3-4 horas, aunque a veces se pasa el día entero "pensando qué historia subir".

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Algunos de los vídeos de Samara Cadenas en TikTok.

"Desde que pienso la idea, la edito y tal, me puedo llevar 3-4 horas. Si no tengo que estudiar puedo llevarme un día entero dándole vueltas a la idea, una vez son diez minutos y otras veces tardo en escribir un video de un minuto dos o tres horas, les dedico bastante tiempo". En todo caso, Samara tiene claro que su formación debe seguir. Por un lado, empezó a la vuelta del verano cursos de idiomas y de arte dramático; por otro, le queda apenas un año para acabar un grado superior de Comercio Internacional. "Cuando empecé nunca me imaginé que iba a tener tantas oportunidades con esto, aunque también tengo claro que esto me puede durar un mes o cinco años, por eso estoy también formándome en idiomas y con cursos de interpretación, ya que me gustaría enfocar mi carrera por ahí, y también sigo con mis estudios de Comercio".  "Ante todo, su formación, no sabemos qué puede durar esto, pero lo importante y lo que le hemos pedido es que siga formándose", apostilla su padre.

Sus seguidores, que mayoritariamente proceden de España y Latinoamérica (México, Argentina...), se cuentan por cientos de miles y, pese a todo, Samara no ha tenido hasta ahora ningún incidente. "Estoy muy contenta en ese sentido porque no he tenido a nadie que me insulte ni que me diga cosas feas, no he tenido nada desagradable en este tiempo, he tenido mucha suerte". Dazharia Shaffer, con más de 1,4 millones de seguidores en la red social, fallecía tras suicidarse con apenas 18 años hace solo unos días en Estados Unidos. Sus padres hablaron de problemas mentales. Samara tiene sus ideas claras: TikTok, la red de los retos virales que se desbocó en pleno confinamiento, le ha abierto una enorme puerta, pero es consciente de que es una burbuja que nadie sabe cuándo se pinchará. Por ahora, la sensanción de vértigo es lógica. 

La propia plataforma, independiente de lo que genere a su alredor, le paga por los millones de visualizaciones diarias que tienen sus vídeos. Aún está en números modestos, pero el ritmo es imparable. "Pagan en torno a unos 6-7 euros por cada millón de visitas que tiene el vídeo", expone Samara. "Ahora la empresa desarrollará la estrategia que va a seguir ella en los próximos meses. Hubo unas cuantas ofertas e intentamos mi mujer y yo ayudarla y llevarla, pero esto nos ha sobrepasado, esto no es llevar a un futbolista o a un cantante, es un tema muy complicado y te sobrepasa a la hora por ejemplo de negociar contratos. Surgen plataformas colaterales que también la han buscado ya (Kawai, una especie de TikTok en Latinoamérica)".

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Samara, celebrando sus 5 millones de seguidores, cifra que ya dejó muy atrás.

Esta red social de la que Donald J. Trump decía que estaba llena de espías asiáticos y que había que prohibir ha convertido a la joven sevillana en una influencer. Pero una tiktoker que, a diferencia de otros, no piensa mudarse a Andorra para esquivar al fisco. "Yo me quedo aquí en España, y mejor en Andalucía", asegura. "Aunque no te creas que recibe propuestas para irse a otro país. Se reciben propuestas de países que te allanan el camino, pero coherencia y por conciencia no va a ocurrir", remacha su progenitor, que añade, en alusión a la polémica generada por el youtuber El Rubius: "Empezaron a llegar propuestas de todo tipo, dejémoslas algunas en raras, pero al final se dio de alta como autónoma para facturar lo que entraba, y no nos hemos ido a Andorra ni a ningún lado". 

We choose moments (Nosotras elegimos los momentos), reza un rótulo junto al set donde Samara graba y lanza sus vídeos. Su propia experiencia en este último año demuestra que no siempre es así. A veces son los momentos quienes nos eligen a nosotros. Y el momento de Samara es ahora. "Cualquiera sabía qué era TikTok, pero ahora hemos visto que es la forma más rápida de llegar a público joven en todos los sentidos; lo vimos como un mero entretenimiento en el confinamiento, cuando nos evadíamos cada uno como podíamos, y ella compaginaba eso con sus clases online. El primer millón de seguidores le costó mucho pero es que ahora va casi a unos 50.000 seguidores diarios, es una auténtica barbaridad", comenta su padre, entre asombrado y orgulloso. "Mis amigas y amigos —asegura Samara— están un poco impactados, pero lo llevan normal porque al fin y al cabo son mis amigos y tampoco le dan más importancia".

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