Una psicóloga isleña, entre las más ‘talentosas’ de España: "No pensaba en una mujer cuando hablaban de ciencia en el colegio"

Sandra Doval, de 25 años, que investiga el cerebro con una máquina de la que solo hay dos unidades en el país, cuenta sus sensaciones y observaciones a la vozdelsur.es en un tiempo en el que “sin salud mental no hay nada”

Sandra Doval, una de las diez personas de España seleccionados por Celera.   CEDIDA
Sandra Doval, una de las diez personas de España seleccionados por Celera. CEDIDA

Tesón, esfuerzo y muchas ganas. Dice que los sueños hay que perseguirlos y que “podemos ser lo que queramos”. La isleña Sandra Doval, de 25 años, es un ejemplo de que “se pueden hacer grandes cosas y no hace falta tener ventajas para ello”. Esa es el lema de esta psicóloga que se ha convertido en uno de los diez jóvenes seleccionados por Celera entre más de 150 candidaturas de toda España. Esta aceleradora identifica a los más talentosos del país y les facilita las herramientas necesarias para potenciar sus capacidades emocionales y profesionales.

Antes de graduarse en Psicología por la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad de Cádiz, se inició en su campo, la metodología, como alumna colaboradora. Sandra fue escalando, completó una estancia de tres meses en la Universidad de Cork, en Irlanda, y después decidió realizar un máster en Metodología en Ciencias del Comportamiento, en la Universidad Complutense de Madrid.

En la capital le espera un futuro prometedor. Es allí donde se encuentra realizando estudios de doctorado en el laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional del Centro de Tecnología Biomédica (CTB). Instalaciones que ya exploró cuando elaboró su trabajo de fin de máster, etapa en la que pudo formarse en profundidad sobre Magnetoencefalografía (MEG) y tratamiento y adquisición de señales.

A Sandra le apasiona “ver cómo funciona el cerebro” y desde el centro, tiene la oportunidad de trabajar con una “técnica no invasiva” a través de una máquina que ya le resulta familiar. “Solo hay dos en España”, dice la psicóloga, que de vez en cuando vuelve a San Fernando, donde le gustaría asentarse algún día.

“Es una profesión para quien quiera dedicarse a ella y ya está”

Añora la tierra gaditana, que recientemente le ha rendido homenaje por el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia. El CEIP Cristóbal Colón de El Puerto le ha puesto su nombre a la sala de informática, y en la puerta, ha colocado un gran Kafkacol. Según cuenta, una ilustración a la que le guarda cariño desde que empezó a dibujar caracoles con 10 años. Sandra no solo destaca en el ámbito científico sino también en el de las artes. Además de hacer versiones de Vanesa Martín con su guitarra y un teclado eléctrico, también dibuja personajes. Entre ellos, este pequeño molusco que “se transforma en lo que quiera al ritmo que pueda” y es el protagonista de un proyecto de divulgación. “El mensaje que quiero lanzar es que cada uno a su ritmo tiene que llegar a su meta, no hay prisa, el trabajo de construirse a uno mismo puede ser lento y no pasa absolutamente nada”, explica al otro lado del teléfono.

Cuando era pequeña no se le pasaba por la cabeza que pudiese llegar a ser científica. “Hace 20 años era una profesión que tenía asociada a los hombres, en el colegio yo no pensaba en una mujer cuando me hablaban de ciencia”, confiesa. Con el tiempo, siente que cada día las mujeres tienen más visibilidad y ella seguirá reivindicándolo. “Es una profesión para quien quiera dedicarse a ella y ya está”, dice la isleña, que dedica unos minutos a lavozdelsur.es para reflexionar sobre el papel de la salud mental en tiempos de pandemia.

En este mundo desequilibrado, ¿por qué se decantó por la psicología de investigación?

Siempre he tenido mucha curiosidad por estudiar el cerebro. Entonces decidí primero estudiar Psicología para poder entender un poco mejor cómo funcionaba y luego me quise involucrar en el mundo de la investigación, pero en el área metodológica. Yo quería darle una explicación al funcionamiento del cerebro desde un punto de vista más matemático, que es la parte en la que no nos solemos centrar mucho. ¿Como es posible que con este cuestionario sepas que tu coeficiente intelectual es alto o que alguien tiene depresión? Me encanta analizar esos cuestionarios que miden constructos y atributos de la personalidad.

La salud mental se ha convertido en la gran olvidada de la pandemia. ¿Por qué piensa que ha sido así?

Creo que muchas veces olvidamos darle lugar a los problemas mentales que pueden derivar de este tipo de situaciones. Nos centramos mucho en las cosas que son tangibles, en lo que podemos observar, como una dolencia física. Por lo general, todo aquello que no vemos parece que no existe y creo que eso es un poco lo que le pasa a la psicología. Con la pandemia no nos hemos dado cuenta de que se nos está escapando algo que es básico. Sin salud mental es imposible involucrarnos en el trabajo y tener un buen desempeño. Sin salud mental no hay nada. Por supuesto que la física es importante, pero sin estar bien nosotros mismos a nivel psicológico, no podemos desentrañar nuestra actividad con un rendimiento óptimo.

Sandra Doval junto a la máquina con la que trabaja.   CEDIDA
Sandra Doval junto a la máquina con la que trabaja.   CEDIDA

Las personas cada vez están más desesperadas y cansadas de esta situación. ¿Cómo se combate la fatiga pandémica?

He escuchado hablar de ella. En la primera ola las personas se encerraron en casa, en la mayoría de los casos, solas, o con un compañero con el que no habían compartido ese nivel de intimidad, y, sobre todo, esa cantidad de tiempo. Y yo creo que al final eso hace que te hagas preguntas que, a lo mejor, nunca te habías parado a pensar porque estamos tan inmersos en la rutina que no reflexionamos realmente sobre qué estamos haciendo y hacia dónde estamos llevando nuestra vida. Justo esta mañana he visto una noticia que hablaba de que se han duplicado las recetas de antidepresivos en nuestro país con relación al año pasado. Creo que todo lo que ha pasado ha sido consecuencia de que las personas hemos pasado más tiempo con nosotras mismas. Hemos estado en casa 24 horas, y hemos tenido mucho tiempo para pensar acerca de nuestra vida, y pienso que eso ha dejado muchas secuelas.

“Pensar en nosotros mismos ha dejado muchas secuelas”

Es tiempo de descubrir nuevas aficiones y de autoconocimiento, pero también el móvil se convierte en un inseparable. ¿La inactividad genera adicción a las tecnologías?

Creo que las personas estamos muy poco acostumbradas a combatir el aburrimiento. Considero que esta nueva generación tecnológica está desarrollando muy poca tolerancia al no hacer nada. El móvil es un recurso que te brinda información y te da una distracción permanente, juegos, redes sociales. Funcionan con un refuerzo intermitente, cuando deslizas el dedo hacia abajo, siempre va a haber un contenido nuevo. Juegan con eso de tal manera que se va generando en nosotros una dependencia aun mayor, y máxime ahora, en estas circunstancias en las que el móvil ha sido nuestra herramienta de comunicación. Precisamente, por esa sensación de aburrimiento, igual ha sido lo que hemos tenido más a mano.

¿Cuáles son las patologías que más se asocian directamente a esta crisis?

Por lo que veo en otros compañeros, es la depresión y algunos trastornos de conducta de alimentación. Hay gente que ha canalizado la ansiedad comiendo en exceso o dejando de comer. La mayoría de las personas se están enfrentando a una situación de desesperanza hacia el futuro incierto que se presenta, y también a una sensación de anhedonia. No encontramos exactamente en qué actividades tenemos placer. Hay muchas personas que decían: -No sé qué hacer ahora con todo este tiempo libre, no sé qué me hace feliz. Esa anhedonia al final puede que acabe derivando en una depresión.

A los jóvenes les ha cambiado la vida en un año y ven como sus hábitos sociales toman otro rumbo. La quiebra del ocio nocturno, la incertidumbre, las clases online y una larga lista. ¿Cómo se ve la salida en medio de la tempestad?

Pienso que están intentando que normalicemos el término de nueva normalidad cuando realmente no es una nueva normalidad per se. Yo creo que simplemente tenemos que avanzar con las circunstancias hasta que poco a poco podamos alcanzar una rutina que será la que sea, pero no nueva normalidad. Eso a los jóvenes les ha hecho mucho daño, a la vista está que algunos están tomando un camino equivocado como la organización de fiestas ilegales. Al final, se debe a la falta de concienciación, creo que, a los jóvenes, no hemos sabido llegar. Ellos ven que no tienen a su alcance todo el ocio que tenían antes, entiendo que es normal que algunos sobrepasen la normativa, no lo justifico, pero creo que se tendrían que proponer otro tipo de alternativas para que ellos puedan encontrar una vía de escape y ocio. No se han planteado las suficientes.

“No se han planteado las suficientes alternativas para que los jóvenes puedan encontrar una vía de escape y ocio”

La psicosis se apoderó de la población al inicio de la pandemia y aún hay personas que la padecen. ¿Qué mensajes se pueden mandar al cerebro para no caer en la histeria?

Es una pregunta complicada. Lo que recomendaría a las personas es hacer ejercicios de relajación, cursos de pilates, de taichi y ejercicio físico. Este tipo de actividades ayudan a que el cuerpo se relaje. El estrés es un precursor en el desarrollo de muchas enfermedades no solo a nivel psicológico. Yo empezaría por ahí y por tener un horario de sueño muy pautado. Es muy fácil que al estar en casa todo el día el sueño se desregule. Hay muchos casos de insomnio. Creo que si sabemos que vamos a trabajar desde casa nos debemos contar bien las horas de descanso, no solo a nivel de parar de teletrabajar sino también a la hora de descansar. La falta de sueño genera una desregulación a nivel de emociones importante. Por tanto, tenemos que propiciar el sueño y la calidad del sueño.

“Tenemos las herramientas para evitar que la tristeza se descontrole”

Usted ha conocido muchos casos, pero ¿a una psicóloga cómo le resiste el coco en unos tiempos tan complejos e inquietantes?

Personalmente me genera cierta sensibilidad todo lo que ha pasado. Durante el grado trabajamos mucho las habilidades intrapersonales y, sobre todo la empatía, el saber ponernos en el lugar del otro. No me puedo ni siquiera imaginar las circunstancias que están pasando algunas personas en nuestro país. Ahora mismo, como psicóloga, pienso que lo único que puedo hacer por una persona es sentarme a su lado, escucharla y decirle, voy a estar aquí.  Desde mi punto de vista no clínico, el papel de los psicólogos debería de estar enfocado al acompañamiento de los familiares a los que se les ha privado de poder despedirse de su familia. Tenemos los recursos y las herramientas para evitar que su tristeza se descontrole, es importante manejar las emociones en ese punto.

¿No se cumple?

En la pandemia creo que la psicología es la gran olvidada siendo un pilar fundamental. Se hizo un llamamiento desde el Colegio de Psicología para pedir voluntarios. Hay muchos psicólogos que no están en una posición laboral en la que se puedan permitir ser voluntario, cuando en otras ramas sí que se ha facilitado ciertas ayudas económicas para que el personal sanitario pudiese desplazarse. Pero a los psicólogos no se les brindó esta ayuda.

Encierro, distanciamiento social, restricciones … ¿cómo se le puede sacar partido a esta crisis?

A veces, es complicado hacer una lectura positiva, pero entiendo que siempre hay que hacerla porque de todas las experiencias podemos aprender. Creo que lo que podemos sacar de esta experiencia, es que, si de verdad esto ha servido para que las personas se cuestionen el rumbo de su vida es en sí una victoria. Si de verdad hemos podido detener esa rutina, aunque sea por un momento y decir, dónde estoy, y a dónde voy. Vivimos en un estrés tan constante y somos víctimas de nuestros horarios. Igual gracias a esto nos hemos podido detener un momento y decir, ahora, hacia donde quiero caminar y también con quién quiero hacerlo. La pandemia ha servido para darnos cuenta de que nuestras amistades no eran las que debía ser. Las relaciones se han fortalecido y las que no se podían fortalecer han desaparecido porque no tenían un papel que cumplir en nuestra vida. Lo más importante para mí ha sido el poder detenernos, pensar y cuidarnos.

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