Paritorios sin matronas: el mal trago de dar a luz en los hospitales concertados del SAS en Cádiz

Una madre sanluqueña cuenta en primera persona su caso de violencia obstétrica en el Hospital Virgen del Camino: "No le deseo a nadie que tenga que pasar por eso"

Una matrona en un paritorio de un hospital público de la Junta de Andalucía.
Una matrona en un paritorio de un hospital público de la Junta de Andalucía.

El momento de dar a luz puede llegar a ser para muchas mujeres que deciden ser madre uno de los momentos más especiales en su vida o, al menos, debería serlo. La falta de especialistas en maternidad genera que la experiencia no sea tan satisfactoria para todas las gestantes. Las matronas son las profesionales indispensables para acompañar y asesorar a las pacientes antes, durante y después del parto. Sin embargo, en la provincia de Cádiz existen tres municipios que, aun teniendo hospitales, estos no cuentan con este tipo de asistencia: Sanlúcar de Barrameda, El Puerto de Santa María y Villamartín. Los tres son centros privados de José Manuel Pascual concertados con el SAS, según denuncian desde la Asociación Andaluza de Matronas.

Una investigación elaborada por una residente del Hospital del Mar, Marina Sánchez Lobón, titulado El papel de la matrona en los servicios de obstetricia y en la planta de alto riesgo, ventajas y beneficios, evidencia que las maternidades atendidas por matronas “reducen las intervenciones en partos, mejoran la lactancia materna y la recuperación posparto”.  En el estudio se demuestra que la asistencia de enfermeras especializadas “mantienen los estándares de calidad y mejoran la percepción de cuidado en las gestantes y puérperas”.

María Jurado, de 35 años, ha tenido dos hijos: el primero lo tuvo en el Hospital de Jerez acompañado de una matrona. El segundo, en el Virgen del camino, el centro hospitalario de Sanlúcar de Barrameda. Creía que, tras la buena experiencia en su primer parto, el segundo no tendría dificultades. No fue así. No había una especialista y su parto se convirtió en una pesadilla: “No le deseo a nadie que tenga que pasar por eso”.

La sanluqueña cuenta su historia como uno de los días que más miedo pasó en su vida. Aunque no quería, tuvo que parir en Sanlúcar porque su parto tenía que ser provocado, sin embargo,al llegó al hospital empezó a dar a luz sin ayuda médica. “Cuando me pusieron los monitores empecé a tener contracciones muy dolorosas y seguidas. Las enfermeras no eran capaces de captarlas porque no tenía bien puesta la máquina, así que me la tuve que poner yo sola. Después de un rato largo vino el ginecólogo y su respuesta fue que esperase, que aún no estaba para dar a luz. Me quitaron los monitores y empezaron unos dolores insoportables. Cuando volvió el ginecólogo, como de sorpresa, me dijo que estaba parir”, cuenta Jurado.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el caso de mujeres en el período expulsivo se recomiendan “técnicas para reducir el traumatismo perineal y facilitar el nacimiento espontáneo (inclusive los masajes perineales, compresas tibias y conducta de protección activa del perineo), en función de las preferencias de la mujer y las opciones disponibles”. No hubo preguntas en el caso de María, todo fue mecanizado.

Relata la frialdad con la que era tratada, como echaba en falta a una matrona a su para acompañarla, para que le contase que es lo que estaba pasando. “Sin ni siquiera preguntarme me pusieron anestesia raquídea y el parto se paralizó. Escuchaba como en anestesista se peleaba con el ginecólogo. Le preguntaba sobre por qué le habían mandado a que me pusiesen ese tipo de anestesia si yo ya estaba dilatada y esta cortaban las contracciones y no eran recomendadas para los partos vaginales. Pasé mucho miedo escuchando como se gritaban como si yo no estuviese en la sala. Además, el bebé perdía el latido cada vez que empujaba”, cuenta a lavozdelsur.es la sanluqueña. Entonces escuchó la palabra que más temía por parte del ginecólogo: “cesárea”.

La OMS es muy estricta con el 'piel con piel'

“No me lo podía creer. Yo tuve mi hijo mi primer hijo sin ninguna dificultad y ahora, aunque estaba totalmente dilatada, no podía ser parto vaginal. A los 15 minutos de escuchar esa palabra ya estaba mi bebé en el mundo. Me lo enseñaron un minuto y se lo llevaron porque decía que estaba pasando frio”, relata Jurado. No le dejaron tenerlo con ella. No obstante, la OMS es muy estricta sobre el ‘piel con piel’ tras el parto: “Se debe mantener a los recién nacidos sin complicaciones en contacto piel con piel (CPP) con sus madres durante la primera hora después del nacimiento para prevenir la hipotermia y promover la lactancia”.  

La experiencia en el Virgen del Camino, según denuncias fuentes internas del centro es otra: “No se respeta el contacto con la madre. Enseguida se lo llevan a lavarlo y los dejan en el nido con una lucecita donde todo el mundo puede verlo a través de una ventana”. Esto quiere decir que las primeras horas de vida del bebé las pasa en un escaparate mostrado a desconocidos. El hospital no ha ofrecido versión sobre estas denuncias pese a los intentos de lavozdelsur.es.

Otra profesional sanitaria del hospital sanluqueño, cuyo nombre prefiere mantener el anonimato para evitar futuras repercusiones laborales, denuncia las incoherencias que suceden en maternidad dentro del centro:” El Hospital va atrasado en muchos aspectos y no avanza. La mayoría de la gente se van al Hospital de Jerez directamente, aquí solo vienen cuando tienen cita para provocarlos”.  Protesta por la escasez de sanitarios especializados: “Al ser un hospital privado y concertado con el SAS hacen lo que quieren. Aquí los ginecólogos hacen de matrona. Igual que hay muchos médicos que están como especialistas y no lo son”.  

Jurado no lo sabía en ese momento, pero estaba sufriendo violencia obstétrica. Este tipo de agresión está invisibilizada popularmente. Sin embargo, la ONU lo calificó en 2019 de fenómeno generalizado y que la OMS considera una violación de los derechos de las mujeres. Esta violación de los derecho reproductivos y sexuales de las mujeres lo define nuevamente la ONU como “una forma específica de violencia ejercida por profesionales de la salud (predominantemente médicos y personal de enfermería) hacia las mujeres embarazadas, en labor de parto y el puerperio”. Sin embargo, en estos hospitales depositan el bebé en una cuna de cara al público con una luz, nada de dejarlo estar con algunos de sus padres.

“La verdad es que no les interesa tenernos, les sale más rentable contratar a otro tipo de enfermeras”

Para evitar este tipo de maltratos se necesita una especialista en obstetricia. Aroa Vaello, tesorera de la Asociación Andaluza de Matronas, denuncia que lleva muchos años exigiendo las figuras de especialistas en obstetricia en los hospitales de Pascual: “Desde el 2012 estamos elaborando escritos contra estos hospitales gaditanos que no cuentan con matronas en sus paritorios. Nadie se cree esto sea posible en en estos momentos, ni el gerente del SAS, ni las Federación Española de Matronas, a las que también les hemos hecho llegar nuestras quejas”. Vaello cuenta que desde la administración de Pascual su respuesta es que a las matronas no quieren trabajar allí: “La verdad es que no les interesa tenernos, les sale más rentable contratar a otro tipo de enfermeras”.

Sin embargo, hay datos que no pueden ser ignorados: “Los hospitales que carecen de matronas son los que tienen más alto porcentaje de cesáreas. Lo normal es no sobrepasar de un 10%, pero en estos hospitales la cifra ronda un 50%”.  Hay sitios que están super acostumbrado a que esto ocurra”, dice en referencias a las cesáreas, y prosigue: “Lo ven normal porque a veces los médicos tenemos una actitud paternalista que nos hace creer que hemos salvado al bebé. Ante cualquier complicación nos ponemos medallas. Cuando esto ocurre muy pocas veces, ya que normalmente el parto viene bien”.

“Siempre digo que una buena matrona es la que sabe acompañar, no la que saca mejor al bebe. Una familia lo que va a recordar es el trato. En un momento tan feliz de tu vida debes sentirte comprendida y apoyada. Durante un parto pasas por etapas de dolor y miedo, por eso si una matrona no tiene empatía y practica el acompañamiento nunca va a ser buena matrona”, narra la especialista. Resalta la obligación de informar siempre a los futuros padres: A la familia hay que informarles muchísimo y que sean ellas las que tomen las decisiones, es la base de humanizar cualquier parto. Si no informamos a las pacientes y decidimos por ellas estamos cayendo en una actitud paternalista y ahí es donde las personas se sienten que no han sido respetados”.

Sobre el autor:

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Lucía Velázquez

Natural de Sanlúcar de Barrameda, estudió periodismo en la Universidad Complutense de Madrid. Aprendió el oficio entre las paredes de la redacción de Europa Press y luego pasó a seguir creciendo en el diario Público. Especializada en temas de feminismo, migración y fake news, cree en un periodismo comprometido con el derecho a una información veraz a través del respeto de testimonios, las fuentes y la empatía.

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