El otro Estado de la Comunidad: "¿Qué te crees que me gusta pedir en la calle?"

Mientras los políticos se tiran los trastos a la cabeza en el Parlamento, Andalucía sigue desangrándose. Rocío y Lucas, dos jóvenes que piden en la calle desde hace años, cuentan su historia de extrema vulnerabilidad

Rocío y Lucas, sentados en el sofá del patio de su vivienda.
Rocío y Lucas, sentados en el sofá del patio de su vivienda. MANU GARCÍA

Rocío y Lucas son “psicólogos de la calle”. Así llaman poéticamente a la labor que realizan cada día, cuando escuchan a los paseantes que se paran delante de ellos, en la calle Larga de Jerez, en una esquina donde se sientan cada mañana, ponen la gorra y esperan a que los ayuden, unos días con más suerte que otros. “Yo pido por necesidad”, cuenta ella, que lleva varios años en paro. Él, de origen eslovaco, aunque lleva más de una década en el país, y apenas ha tenido ocasión de trabajar.

Es el otro estado de la comunidad, sobre el que esta semana se debate en el Parlamento andaluz. En el hemiciclo, el Gobierno de PP y Cs habla de dirigir la "recuperación de Andalucía", mientras la oposición le recrimina falta de liderazgo al presidente Juan Manuel Moreno o critica los "recortes" aplicados con la excusa de la pandemia. Mientras, en la calle la situación es muy dura. “Es muy difícil salir de aquí”, dice Rocío. Ellos ahora viven bajo techo, pero los pocos ingresos que tienen, obtenidos de la solidaridad de los transeúntes que se paran ante ellos, les da para comer y poco más. “Durante la pandemia estuvimos sin nevera”, recuerda ella. “Nos daban un cheque de comida, pero hay que gastarlo de una vez, y sin nevera, ¿qué hacía con tanta comida?”. Problemas y más problemas que se multiplican. Ella ha solicitado el ingreso mínimo vital, pero aún está esperando respuesta.

Hace siete años que Rocío y Lucas se conocieron y, desde entonces, han dormido en la calle la mayor parte del tiempo, aunque ahora tienen un techo, de una vieja casa que se encontraron “llena de basura” y que han hecho habitable. “Hay quien dice que damos mala imagen de la ciudad, pero prefieren que estemos así a que tengamos una vivienda y la cuidemos”, expresa Rocío. “¿Qué te crees que me gusta estar aquí y vivir así? Me gusta tener una vida digna, como todo el mundo".

"Nos han llegado a dar palizas para quitarnos dinero y le cogimos miedo a la calle. A mí hasta me han intentado violar dos veces"

Tras este alegato se presta a contar su historia. Lo hace en el patio de su vivienda, situada en la zona Sur de Jerez, una casa que encontraron tras verse en la calle y tras dormir muchas noches al raso, la mayor parte de ellas en la Alameda Vieja, pero también en otras zonas de la ciudad, y en localidades de la provincia como Puerto Real o Cádiz. “Nos han llegado a dar palizas para quitarnos dinero y le cogimos miedo a la calle”, relata Rocío. “El miedo es lo peor de la calle. Meterte en el saco y no saber qué pasará. Y el frío. A mí hasta me han intentado violar dos veces. Por estar ahí hay quien se cree con derecho a pegarnos”, dice.

Ella, enfermera de profesión, ha ejercido como tal, ha trabajado en el Mundial de Motociclismo, en ayuda a domicilio, cuidando personas mayores…, “pero desde que empecé con él se me cerraron muchas puertas”. Rocío llegó a Jerez para tratarse en Proyecto Hombre. “Me quedé embarazada de mi hijo al final de la carrera y se me vino el mundo encima. El padre de mi hijo se enganchó a la heroína y un tiempo después fui yo. Ahí empezó una lucha”, recuerda. Ahora lleva años sin consumir. 

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Rocío y Lucas, durante la charla con lavozdelsur.es. Autor: Manu García

“Me quedé en Jerez”, dice Rocío, porque no quería volver a Benalup, donde nació, ya que sufría “malos tratos” y por “el estilo de vida que llevaba”. Pero ahora le es “imposible encontrar trabajo”. “La gente me conoce y estar en la calle echa para atrás”, asegura. “Yo no voy señalando a la gente, pero a la gente que pide o que vive en la calle se la señala. Yo solo pongo mi gorra humildemente y me siento a esperar que alguien me ayude. No robo, no vendo droga, no me meto con nadie”, expresa.

Lucas llegó desde Eslovaquia hace más de diez años, junto a su exmujer, en busca de trabajo. “Cuando llegué tenía 19 años”, relata, “pero no me cogieron ni en la vendimia, ni en la campaña del tomate en Almería, ni en la fresa en Huelva, ni en Logroño, ni en Galicia…”, enumera, dando cuenta de los kilómetros que ha recorrido en busca de empleo. “Estuve dos años buscando trabajo, sin suerte”, remata.

"Es muy difícil salir de aquí, hay que ver lo que estamos pasando y no hablar tan a la ligera de la gente que vive en la calle"

“Ahora estoy buscándome la vida”, responde Lucas cuando se le pregunta cómo sobrevive. Cada mañana, junto a Rocío, sale temprano de casa en dirección a la calle Larga, donde pone la gorra, para pedir limosna. “Quien quiera que se acerque. Yo no miro, no toco, no digo nada. Hay días que volvemos con un euro, otro con cinco, con diez con suerte…”, cuenta. “La Policía nos conoce y se porta bien, nunca hemos tenido problemas”, añade Rocío. Gracias a lo poco que sacan, y a la ayuda esporádica de la asistenta social, comen caliente “casi todos los días”. 

“Hay que ver lo que estamos pasando y no hablar tan a la ligera de la gente que vive en la calle”, dice Rocío. “No se puede señalar con el dedo sin preguntarme qué me pasa”, agrega. "Nos ves pidiendo y dices: mira un yonki, está pidiendo para droga. Y no es así. Ni te has parado a pensar qué nos ha pasado en la vida para estar así". Lucas, a pesar de todo, es "feliz", porque tiene para comer todos los días. Ella advierte: "El perfil de la gente de calle ha cambiado, ahora hay más jóvenes”.

Jerez tiene dos distritos entre los cuatro con menos renta de Andalucía y los diez de España, según la estadística de los declarantes del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) y los mayores municipios por código postal referida al año 2018, elaborada y publicada por la Agencia Tributaria hace unos días. Garrapilos, con 17.123 euros de renta bruta media, y la ELA de Guadalcacín, con 18.764 euros, están entre los más pobres del país. El Sector Sur-Polígono del Guadalquivir, en Córdoba, con 17.321 euros y Bellavista-La Palmera-Cerro-Amate, en Sevilla, con 18.707 euros, son los otros dos distritos andaluces que copan este ranking. 

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Comentarios (1)

cofrade jerezano Hace 10 meses
Me da pena por una parte pero tambien hay que decir que muchos dias tienen a sus pies varias latas de cerveza, mucha hambre no tendran. En fin....
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