El obispo de Canarias, José Mazuelos —quien ejerció durante años en la Diócesis de Asidonia-Jerez— lanzó este miércoles una mensaje sobre la migración: "Habría que meter a mucha gente en un cayuco cinco días, mañana y tarde, sin comer, para ver cómo llegan". Lo dijo en un encuentro informativo junto al obispo de Tenerife, Eloy Santiago, y la responsable de Cáritas Canarias, Caya Suárez. La Conferencia Episcopal ha querido analizar la realidad de la inmigración en Canarias de cara a la próxima visita del papa León XIV en junio, en la que Mazuelos y Santiago ejercerán de anfitriones, ya que el estadounidense irá a las dos islas más importantes.
Para Mazuelos, la ruta atlántica, advirtió, es "mortífera". Y ante esa realidad, el mensaje del obispo fue directo: "Habrá que acogerlos y habrá que cuidarlos, lógicamente. Si se quiere ser cristiano y se quiere ser humano, hay que atenderlos y cuidarlos". Criticó también que se trate a los migrantes "como si fueran un número" y que "no se les ponga rostro", porque son personas "con vidas muy duras".
El obispo de Tenerife puso también sobre la mesa una cifra que ilustra la magnitud del problema. El Hierro, una isla con apenas 9.000 habitantes, recibió el año pasado "más de 25.000 personas" a través del muelle de La Restinga. "A veces la realidad nos supera", reconoció Santiago, que describió la sensación colectiva con una palabra: impotencia. "Nos sentimos impotentes ante esta ruta atlántica tan mortífera", afirmó, antes de confiar en que la visita del papa sirva para "visibilizar a nivel internacional este triste drama" y que las instituciones "nacionales, europeas e internacionales tomen conciencia".
Mazuelos recordó que, aunque Arguineguín (Gran Canaria) y La Restinga (El Hierro) son los "dos grandes focos", muchas personas llegan a otras zonas del archipiélago. Y hay quienes "no llegan vivos". Destacó, sin embargo, la solidaridad que se vive en las islas: desde los vecinos de Lanzarote que se lanzaron espontáneamente a ayudar al ver llegar un cayuco, hasta las cofradías de pescadores, "que son los primeros que acogen y que atienden a esta población que llega después de estar más de cinco días en el Atlántico, hacinados".
"El Papa no viene a pegar políticamente a nadie"
Mazuelos fue especialmente claro a la hora de desactivar cualquier lectura política de la visita papal, que ha estado presente en los pasados meses. "No centremos que el Papa va a venir a Canarias para coger el palo de la migración y pegar políticamente a uno y a otro". La visita, subrayó, será "una visita pastoral" en la que la Iglesia canaria mostrará al pontífice su preocupación por la población migrante, con la esperanza de que "ponga luz" a esta realidad.
Sobre soluciones, Mazuelos apuntó que la migración "es un problema a nivel global, incluso de los países de origen", a los que "habrá que exigirles una responsabilidad". Apostó por "atacar a las mafias y buscar fórmulas para que los mismos migrantes vengan de otra forma a trabajar". Ambos obispos mostraron además su acuerdo con el "contenido" de la regularización extraordinaria aprobada por el Gobierno, aunque señalaron que "se puede debatir sobre la forma". Santiago aclaró que esa regularización "no está vinculada a la visita del papa", sino que "tiene una historia muy larga" que arranca de una iniciativa legislativa popular.
Sobre la agenda del pontífice, los obispos fueron prudentes: "No hay agenda confirmada", aunque sí prevén encuentros en los que los "testimonios de migrantes serán fundamentales". Preguntados por la posibilidad de que León XIV visite El Hierro —un deseo que ya tenía el papa Francisco—, respondieron que está "en el aire" y que, aunque "no es imposible, es altamente difícil" por "los tiempos y la logística".



