La Sierra de Cádiz ya teme el día después de la pandemia: "Somos los grandes olvidados"

Los alcaldes de Espera y Torre Alháquime, sin contagios entre sus vecinos, y Olvera, con tres positivos, reconocen a lavozdelsur.es que esperan como agua de mayo ayudas y planes específicos de los Gobierno central y autonómico

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La Sierra de Cádiz cuenta con una de las tasas de desempleo más altas de una provincia que, ya de por sí, registra de las mayores cifras de paro de todo el país, según la EPA conocida este mismo martes. La agricultura y la construcción suponen sus principales sectores laborales, y una gran parte de sus habitantes alterna los ingresos de los meses fuertes en el campo, como la recogida de la aceituna, con las prestaciones por desempleo cuando la carga de trabajo es casi inexistente. En estos pueblos blancos de complicada orografía se estaba abriendo paso como nunca antes el turismo rural, que si bien ya viene de lejos en localidades como Grazalema, en los últimos años se hacía notar con fuerza en las vecinas Setenil de las Bodegas, Zahara de la Sierra u Olvera.

Pero el coronavirus paralizó todo hace un mes y medio. Desde las plazas que poblaban temprano las personas mayores para hablar del daño que estaban haciendo a los olivos las escasas lluvias del pasado invierno, hasta los bares que los sábados y domingos recibían con optimismo a los autobuses con visitantes llegados desde distintos puntos de Andalucía. La pandemia ha anestesiado una parte de la provincia que veía en sus casas encaladas de blanco y sus rocambolescas callejuelas la alternativa económica a una agricultura y una construcción cada vez menos rentables. Tres alcaldes de algunas de las localidades serranas lo saben perfectamente, y por eso cuentan a lavozdelsur.es las dificultades extraordinarias que ahora afrontan y sus peticiones al Gobierno central y a la Junta de Andalucía de cara a un futuro que se presenta incierto.

Torre Alháquime, cero contagios y colaboración ciudadana

Pedro Barroso (PSOE) es, con una amplia mayoría, alcalde de la pequeña localidad de la serranía desde 2015. El edil torreño se muestra orgulloso de sus vecinos, y hace hincapié en las medidas que han podido tomar gracias a la ayuda de Diputación. "24.000 euros para suministros sanitarios y ayuda a las familias más vulnerables, a lo que hay que sumar más de 4.000 mascarillas que hemos repartido los concejales, algunos trabajadores del Ayuntamiento y yo mismo casa por casa". Pero sabe que sin la colaboración de los habitantes, la tarea de cumplir con el confinamiento y una desinfección casi diaria de las calles y lugares más concurridos del pueblo como la farmacia, las tiendas de alimentación o el estanco, sería imposible. "Quiero mostrar mi agradecimiento a los torreños por su colaboración, especialmente a los agricultores, que desde el primer día se han ofrecido de forma totalmente desinteresada para llevar a cabo labores de desinfección con tractores y otros medios".

Aunque Barroso se queja de que todo el mundo no está a la altura en esta situación, y menciona la gestión que la Junta de Andalucía ha hecho de la información por municipios. "A las 4 de la tarde del día 27 seguíamos sin recibir ninguna información por parte de la Junta. Nos hemos tenido que enterar de que estamos libre de contagios por la filtración que han hecho a un grupo de comunicación". Y es que el alcalde es consciente de las tensiones que en un pueblo tan pequeño puede conllevar un error en la comunicación con este asunto. "Nosotros hemos intentado mantener al pueblo constantemente informado mediante redes sociales como Facebook y WhatsApp, ya que no disponemos de radio o televisión local".

Acceso a Torre Alháquime, en días pasados.

Muy consciente de la situación económica que ya se está viviendo por parte de muchas familias, el primer edil socialista presume de que en marzo el Consistorio abonó a sus proveedores 42.000 euros, el total que se les adeudaba ese mes, más 10.000 en abril porque disminuyeron el número de trabajos. "Sabemos lo importante que es para muchas empresas y trabajadores ese dinero en estos momentos, por eso no dudamos en pagar a todos los que habían realizado servicios para el pueblo". Sobre el comportamiento cívico de los vecinos, recalca que la inmensa mayoría ha estado a la altura. "Los torreños no solo han respetado el confinamiento, sino que además han colaborado altruistamente con la compra de material sanitario en los supermercados del pueblo y muchas mujeres han puesto su granito de arena confeccionado mascarillas en sus casas cuando escaseaban en todo el país".

El futuro, dice Pedro, es lo que le plantea más dudas, y pide un plan específico para zonas rurales. "Tenemos solo 700.000 euros de presupuesto anual, con eso poco podemos hacer. Estábamos a punto de abrir un pequeño hotel rural, por lo que todo esto ha sido un revés importante. Pido a Junta de Andalucía y Gobierno que apuesten de verdad por el sector primario, solo así podremos empezar a levantar cabeza".

Tres contagios en Olvera, uno de los municipios con más actividad laboral

Es conocida en la zona la dedicación por el trabajo de los vecinos de Olvera, que se traduce en multitud de cooperativas y pequeñas empresas por todo el municipio. Con más de 8.000 habitantes, es el más poblado de todo el noreste de la provincia, y a la agricultura y la construcción suma muchos vecinos que trabajan en la hostelería fuera de la localidad, aunque dentro este número también iba creciendo. Francisco Párraga (PSOE) es su alcalde, que cuenta que las medidas tomadas para hacer frente a la pandemia van desde la desinfección casi diaria de calles y comercios más frecuentados hasta otras como el apoyo a las familias más vulnerables. "El 14 de marzo, un día antes de que se decretara el estado de alarma, ya cerramos edificios públicos como biblioteca municipal, pabellón polideportivo, campo de fútbol o ludoteca. También tomamos la decisión de que se cancelaran las visitas a la residencia de ancianos del pueblo".

Arco de desinfección en Olvera.

Las residencias han sido uno de los grandes focos de la pandemia por toda España, y en ellas se ha cobrado un gran número de vidas. Párraga hace hincapié en que la de Olvera está libre de contagios por el momento, ya que se hicieron test rápidos tanto a trabajadores como a residentes con el resultado de ningún infectado. Y es que este problema toca muy de cerca a los vecinos de toda la serranía, ya que fue en la vecina Alcalá del Valle, a poco más de 20 kilómetros, donde se tuvo que hacer frente a una situación muy grave en su residencia, que ha acabado con más de 60 contagios en esta localidad.

Pero el ayuntamiento olvereño lleva a cabo acciones a diario para enfrentarse al coronavirus. "Gracias sobre todo a Diputación, hemos podido atender a las familias en situación de riesgo de exclusión, o convertir el taller ocupacional en un comedor social. Nos ha reportado más de 30.000 euros, con los que hemos podido repartir mascarillas, instalar arcos desinfectantes o repartir material escolar entre los niños del municipio. Es casi la única ayuda externa que nos ha llegado".

Sobre la respuesta vecinal, el alcalde recuerda que Olvera es un pueblo de gente noble y trabajadora, que se ha mostrado generalmente respetuosa con el confinamiento. "A pesar de que los vecinos no han dado problemas, la Policía Local controla los accesos al pueblo, evitando que entren aquellas personas que no deben hacerlo por motivos residenciales, laborales o sanitarios". El edil también se ha quejado del procedimiento de la Junta de Andalucía a la hora de comunicar los contagiados por municipio, y recuerda el tacto que es necesario tener con este tipo de informaciones en localidades tan pequeñas.

En el aspecto económico, Francisco Párraga ve llegar un grave problema. "Están todas las actividades paradas y la gente lo empieza a notar. Es importante que desde Junta y Gobierno central lleguen cuanto antes planes de empleo, mucha gente del pueblo trabajaba en la hostelería en Baleares o la Costa del Sol y se ha quedado sin empleo. También ahora la comarca estaba creciendo turísticamente. Se avecina un problema económico y un drama social si no se toman medidas".

Pedro Romero, alcalde de Espera, siente que los pueblos son los grandes olvidados

Otra de las localidades de la comarca, ya más localizada hacia la parte entre Arcos y la provincia de Sevilla, es Espera. Con cerca de 4.000 habitantes, sus principales actividades son la agricultura y la construcción, como un gran parte de la Sierra. Pedro Romero (IU) es su alcalde, que relata cómo entre las medidas para hacer frente a la pandemia están la desinfección a diario de las calles y comercios del pueblo por agricultores y bomberos. "También se han decretado horarios en los comercios, que solo podían abrir por la mañana hasta el pasado lunes 27, en el que se les amplió a abrir de 5 a 7 de la tarde". Resalta que esto ha sido posible mediante un acuerdo con los comerciantes, ya que un ayuntamiento no tiene competencias para establecerlos. Informativamente, la televisión local y las redes sociales han servido para poner a los espereños al día de las medidas que tanto ayuntamiento como Gobierno iban tomando.

Romero también recuerda quienes están respondiendo en este difícil momento. "Realmente, Diputación es la única institución que se está mostrando a la altura. Gracias a su ayuda hemos podido llevar a cabo labores de desinfección y repartir mascarillas. Los pueblos hemos sido los grandes olvidados tanto por la Junta de Andalucía, que ha brindado un apoyo mínimo, como por el Gobierno de la nación". En cuanto a la ciudadanía, aunque cree que el comportamiento ha sido correcto, empieza a notar a la gente cansada de permanecer confinada. "Tenemos distintos policías locales y Guardia Civil por la mañana y por la tarde, por lo que desde que pueden salir los niños, es fácil que alguna gente haga la trampa de salir dos veces. A veces no somos conscientes de la magnitud del problema".

El edil se muestra a favor de que localidades sin contagios como la suya, puedan ver la desescalada antes, siempre que se haga con coordinación. En el apartado económico, siente que ahora que parecía que se salía de la crisis de 2008, todo vuelva a caer. "La Sierra necesitará un plan de inversiones y empleo, esto también traerá miedo a la gente que iba a acceder a comprarse una casa o montar un negocio, por lo que la gravedad de la situación en la comarca es enorme. Y también remarca que la ayuda que se reciba de Europa es importantísima para salir poco a poco de esta situación.

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