La línea de costa de la provincia de Cádiz es desde años una zona susceptible de entrada de droga. Esta es una frontera marítima entre continentes, entre dos mundos. En toda frontera del mundo donde hay una distancia económica tan importante, existen conflictos. La de México divide, dentro de Norteamérica, el mundo latino del gringo. Al Este de Europa siempre ha habido tensiones, y en la última década, las de la migración procedente de Oriente, principalmente desde Siria.
La frontera del Estrecho es la zona de paso de personas, migrantes que buscan un nuevo mundo europeo, y de drogas que o bien se producen o bien están de paso desde África. Hay que entender además que en el Estrecho está la ya histórica frontera entre Gibraltar y su modelo económico de bajos impuestos que dio de comer a tanta gente con el contrabando de tabaco. Esta es la geografía al Sur de la provincia de Cádiz, que es el Sur de Andalucía, de España, de Europa y de los países de la OCDE, el de las economías avanzadas.
En esa fricción tan natural y humana hoy se desarrolla un narcotráfico que es cada vez más complejo y, parece, violento. O al menos que ejecuta una violencia cada vez menos contenida en espacios reducidos. Muchas cosas están cambiando con el paso de los años aunque el evento catastrófico más importante ha sido el asesinato de dos guardias civiles en el puerto de Barbate. Aquello fue consecuencia de muchas cosas, como ese aumento de la violencia que venía de atrás. Y a la vez, como evento catastrófico, es causa de otras cosas.
Es causa de que, parece, lo que era un fenómeno de un número reducido de municipios se haya convertido en otro diferente para toda la frontera Sur. Los narcotraficantes actúan con más descaro costa arriba y se han dado situaciones como que entren narcolanchas en el Guadalquivir, incluso por la capital en busca del Estadio de La Cartuja. O que el parque natural Bahía de Cádiz se haya ensuciado varias veces con garrafas de combustible arrastradas por la marea. Pasan cada vez más cosas, como que los ya problemáticos narcos de la Sierra sean cada vez más duros. O asesinatos con formas más peligrosas, ejecuciones, secuestros violentos...Todo parece interconectado, porque es el narco más duro actuando.
Porque la Policía Nacional y la Guardia Civil trabajan para evitar que campen a sus anchas estos narcotraficantes. Con los medios justos, con lo que pueden. El Ministerio del Interior no ha dado un golpe sobre la mesa ni siquiera tras lo de Barbate. Ciertamente, ha habido algunos esfuerzos, pero no ha sido un punto de inflexión. Voces de la estructura gubernamental en Andalucía lo han comunicado por las vías posibles, incluso dentro del PSOE a nivel andaluz, que toca hacer un esfuerzo y mandar un mensaje contundente, como el que se intentó mandar tras el empleo de armas de guerra en las Tres Mil Viviendas de Sevilla: no ha sido hasta ahora que se ha detenido a los presuntos autores, año y medio después. El ciclo de noticias de estas últimas semanas -elecciones, Semana Santa...- no han llevado a la primera plana de muchos medios este éxito policial, quizás porque ya ni entre los sevillanos generaba atención un caso de tantos meses atrás. Al menos, la Policía puede apuntarse el tanto de que no va a quedar impune aquello.
El Guadalete, territorio narco
Dentro de este complejo fenómeno, se están dando situaciones de desbordamiento de las fronteras del narcotráfico que sorprenden. El Guadalete ha sido noticia este 2026 por las fuertes inundaciones. Pero a finales de 2025 lo era por otra cosa: 6 toneladas de drogas en dos operaciones contra las guarderías que se ubican en zonas rurales del término municipal de Jerez. Un río que cuando va cargado de agua es más que navegable por embarcaciones como esas narcolanchas del Estrecho y otras menos sofisticadas pero igual de útiles.
Y además de esas dos grandes operaciones, se incautaron tres AK-47. Los kalashnikovs son armas muy populares por ser el fusil de asalto oficial de la Unión Soviética durante la Guerra Fría, inundando sus versiones buena parte de los grandes conflictos del siglo XX: guerras civiles en Latinoamérica o todo aquello que haya implicado como enemigo a EEUU, ya sea Vietnam o Afganistán. Por su reducido coste y su amplísima producción durante décadas, pasó de las guerrillas a las manos de los narcotraficantes. Y esas estaban en el Jerez rural, para custodiar en fincas grandes cantidades de droga. "Los narcos han detectado la viablidad de la zona del Guadalete para embarcaciones de seis u ocho metros y poco calado, que se lanzan al encuentro de las gomas grandes. Desembarcan la mercancía y la remontan por el Guadalete para guardar el alijo", señala un miembro del sindicato policial Jupol.
Este agente señala que se ha hecho evidente la presencia de grupos nuevos en la batalla de la droga en la provincia de Cádiz. "Es evidente qaue está creciendo el uso de la violencia. Hay un detalle significativo, las organizaciones colombianas, mexicanas o serbias para introducir cocaína. Son organizaciones extremadamente violentas". Es decir, al paso de la droga del Norte de África, la que se produce allí, el hachís, se suma la zona de paso del polvo blanco, que implica un mayor botín y un mercado mucho más peligroso.
En las fuerzas de seguridad, la sensación es abrumadoramente que no se le da la importancia que tiene a esta problema. "Estamos perdiendo el principio de autoridad, necesitamos más medios humanos y materiales en la provincia de Cádiz, y mantenemos nuestra reclamación de equiparación salarial y jubilación digna, pero también del peligro, porque hablamos de tiroteos, de armas de guerra, de las AK-47".
De hecho, no son solo los agentes los que reclaman, también los mandos: "Nos consta que a nivel provincial están preocupándose de atajar el problema y evitar el riesgo tanto para la población como pña los policias, pero hay un punto en que ya les supera. Para acabar con esto, hay que declarar la provincia de Cádiz zona de especial singularidad, y no vamos a parar hasta que lo consigamos". Eso significaría mejores condiciones para los agentes y también un incremento en paralelo de los medios a disposición. Debería ser ese punto de inflexión que no llegaba ante los avisos que se vienen dando en todas partes y también en el término municipal de Jerez.
Antes de que la cosa vaya a más en la provincia, hay que actuar. "Como cuando vas al médico y te manda antibióticos por una infección, que si no se medica puede ser muy grave y hasta morir. Aquí vemos entrar al cártel de Sinaloa, con distribución ya en España, con organizaciones violentas instaladas y que si se asientan va a ser un problema extremo". El momento, entonces, es ahora.
En la realidad del día a día del narcotráfico, el peligro es el contagio de violncia. "Los grupos de aquí están siendo, digamos, subcontratados por esas organizaciones". Para un grupo de la zona es impensable, por ejemplo, contar con un submarino para la introducción de droga. Es un ejemplo más del incremento de especialización. Y para ese grupo subcontratado, si algo sale mal, puede enfrentar una espiral de violencia, así que les va a tocar defender con su vida esa droga que custodian en una parte del viaje, en esa entrada por Cádiz a Europa. "La subcontrata local es la que se está volviendo cada vez más violenta con más acceso a armas que no tenían hasta ahora, porque las consiguen de los propios narcos colombianos, mexicanos, los que sean". Ese surtir de armas llega incluso de la Guerra de Ucrania. No son armas antiguas ni menores, sino relativamente reciente. "Es una inversión en seguridad".
Ante esos retos, o no se actúa por falta de voluntad o por pensar que esto no irá a más, por falta de mecanismos para imponer cierta seguridad. O a la espera de que pase algo más, en busca del verdadero punto de inflexión. Desde hace meses, parece que hay grupos políticos que se han comprometido a llevar el asunto al Congreso de nuevo, aunque la actualidad va soterrando esta problemática una y otra vez. Hasta la próxima vez que se haga evidente.
