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José Luis, Carmela y Noelia, tres policías nacionales que salvaron vidas entre las llamas y el caos tras el accidente de tren en Urda

José Luis regresaba a Sevilla para reunirse con su mujer y su hijo, mientras Carmela y Noelia se dirigían a Ciudad Real para impartir un curso sobre violencia de género

  • Agentes de Policía Nacional, en la estación de Santa Justa de Sevilla.

El agente de policía nacional José Luis había terminado su turno de trabajo y regresaba a Sevilla para reunirse con su mujer y su hijo. Carmela y Noelia, de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) Central de la Policía Nacional, viajaban hacia Ciudad Real para impartir un curso sobre violencia de género. Ninguno de los tres podía imaginar que aquel trayecto terminaría convirtiéndose en una lucha por ayudar a las víctimas del accidente ferroviario de Urda.

La Policía Nacional ha relatado este sábado, a través de un hilo publicado en su cuenta oficial de X, cómo estos tres agentes, que viajaban como pasajeros, reaccionaron tras la colisión ferroviaria del pasado miércoles.

Su intervención permitió sofocar un incendio, liberar a un hombre atrapado bajo un asiento y prestar primeros auxilios a numerosos heridos mientras llegaban los servicios de emergencia.

Dos extintores, un botiquín y una decisión: regresar al tren

Todo comenzó con varios golpes secos cuando el convoy se encontraba a la altura de Urda. El tren había sufrido un alcance y los pasajeros trataban de comprender qué estaba ocurriendo.

José Luis comenzó inmediatamente a ayudar en la evacuación. Sin embargo, cuando parecía que lo prioritario era alejarse del convoy, se inició un incendio. El agente decidió volver al interior a través de una ventana de emergencia. Llevaba consigo dos extintores y un botiquín personal que habitualmente porta. Con la colaboración de otro viajero, consiguió apagar las llamas.

José Luis continuó recorriendo el tren para auxiliar a los pasajeros y fue entonces cuando se encontró con otras dos agentes de la Policía Nacional que también viajaban en el convoy.

El encuentro, tal como lo reconstruye el cuerpo policial, fue breve. "Soy Policía", se identificó José Luis. "Nosotras también", respondieron Carmela y Noelia. A partir de ese momento, los tres comenzaron a colaborar en las tareas de rescate.

Un hombre atrapado bajo un asiento en el vagón 2

Una de las situaciones más complicadas se produjo en el vagón número 2, donde encontraron a un hombre que había quedado atrapado debajo de un asiento. Los tres agentes trabajaron para liberarlo y, después de un gran esfuerzo, consiguieron sacarlo.

La Policía Nacional explica que continuaron evacuando pasajeros y acompañando a quienes necesitaban ayuda, sin abandonar el interior del tren mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia.

José Luis volvió a entrar en varias ocasiones para atender a las víctimas. El botiquín que llevaba consigo resultó especialmente útil. Según el relato policial, realizó varios torniquetes para asistir a personas heridas, una actuación de primeros auxilios destinada a controlar hemorragias graves.

El agente recuerda los gritos de los pasajeros, la confusión de los primeros momentos y la voz de una mujer que pedía ayuda desde el interior del convoy.

Un pasajero estadounidense que había perdido una pierna y buscaba a su marido

Entre los heridos a los que prestaron asistencia se encontraba un hombre estadounidense que había perdido una pierna en el accidente. Su marido estaba desaparecido y las dificultades para comunicarse con otras personas agravaban su situación.

Según explica la Policía Nacional, apenas había personas que pudieran entenderlo. José Luis, Carmela y Noelia permanecieron junto a los heridos durante horas, facilitando el contacto con sus familiares y ofreciéndoles compañía mientras continuaban las labores de asistencia.

Los tres agentes siguieron ayudando hasta acompañar a los afectados al hospital de campaña habilitado para atender a las víctimas.

"Estoy bien": el mensaje que enviaron a sus familias antes de dejar de responder

En medio de aquella situación, los policías encontraron un momento para tranquilizar a sus seres queridos. Consiguieron enviar un mensaje breve: "Estoy bien".

Sin embargo, después dejaron de responder a las comunicaciones que recibían desde casa. Entonces, estaban concentrados en atender a las personas que necesitaban ayuda.

El viaje de José Luis a Sevilla y el desplazamiento de Carmela y Noelia a Ciudad Real quedaron interrumpidos por una tragedia que los convirtió, de manera inesperada, en parte del dispositivo de asistencia a las víctimas.

La Policía Nacional ha querido compartir su historia como reconocimiento a la actuación de los tres agentes, que intervinieron pese a encontrarse fuera de servicio y sin haber sido movilizados para aquella emergencia.

 

El agente de policía nacional José Luis había terminado su turno de trabajo y regresaba a Sevilla para reunirse con su mujer y su hijo. Carmela y Noelia, de la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) Central de la Policía Nacional, viajaban hacia Ciudad Real para impartir un curso sobre violencia de género. Ninguno de los tres podía imaginar que aquel trayecto terminaría convirtiéndose en una lucha por ayudar a las víctimas del accidente ferroviario de Urda.

La Policía Nacional ha relatado este sábado, a través de un hilo publicado en su cuenta oficial de X, cómo estos tres agentes, que viajaban como pasajeros, reaccionaron tras la colisión ferroviaria del pasado miércoles.

Su intervención permitió sofocar un incendio, liberar a un hombre atrapado bajo un asiento y prestar primeros auxilios a numerosos heridos mientras llegaban los servicios de emergencia.

Dos extintores, un botiquín y una decisión: regresar al tren

Todo comenzó con varios golpes secos cuando el convoy se encontraba a la altura de Urda. El tren había sufrido un alcance y los pasajeros trataban de comprender qué estaba ocurriendo.

José Luis comenzó inmediatamente a ayudar en la evacuación. Sin embargo, cuando parecía que lo prioritario era alejarse del convoy, se inició un incendio. El agente decidió volver al interior a través de una ventana de emergencia. Llevaba consigo dos extintores y un botiquín personal que habitualmente porta. Con la colaboración de otro viajero, consiguió apagar las llamas.

José Luis continuó recorriendo el tren para auxiliar a los pasajeros y fue entonces cuando se encontró con otras dos agentes de la Policía Nacional que también viajaban en el convoy.

El encuentro, tal como lo reconstruye el cuerpo policial, fue breve. "Soy Policía", se identificó José Luis. "Nosotras también", respondieron Carmela y Noelia. A partir de ese momento, los tres comenzaron a colaborar en las tareas de rescate.

Un hombre atrapado bajo un asiento en el vagón 2

Una de las situaciones más complicadas se produjo en el vagón número 2, donde encontraron a un hombre que había quedado atrapado debajo de un asiento. Los tres agentes trabajaron para liberarlo y, después de un gran esfuerzo, consiguieron sacarlo.

La Policía Nacional explica que continuaron evacuando pasajeros y acompañando a quienes necesitaban ayuda, sin abandonar el interior del tren mientras esperaban la llegada de los servicios de emergencia.

José Luis volvió a entrar en varias ocasiones para atender a las víctimas. El botiquín que llevaba consigo resultó especialmente útil. Según el relato policial, realizó varios torniquetes para asistir a personas heridas, una actuación de primeros auxilios destinada a controlar hemorragias graves.

El agente recuerda los gritos de los pasajeros, la confusión de los primeros momentos y la voz de una mujer que pedía ayuda desde el interior del convoy.

Un pasajero estadounidense que había perdido una pierna y buscaba a su marido

Entre los heridos a los que prestaron asistencia se encontraba un hombre estadounidense que había perdido una pierna en el accidente. Su marido estaba desaparecido y las dificultades para comunicarse con otras personas agravaban su situación.

Según explica la Policía Nacional, apenas había personas que pudieran entenderlo. José Luis, Carmela y Noelia permanecieron junto a los heridos durante horas, facilitando el contacto con sus familiares y ofreciéndoles compañía mientras continuaban las labores de asistencia.

Los tres agentes siguieron ayudando hasta acompañar a los afectados al hospital de campaña habilitado para atender a las víctimas.

"Estoy bien": el mensaje que enviaron a sus familias antes de dejar de responder

En medio de aquella situación, los policías encontraron un momento para tranquilizar a sus seres queridos. Consiguieron enviar un mensaje breve: "Estoy bien".

Sin embargo, después dejaron de responder a las comunicaciones que recibían desde casa. Entonces, estaban concentrados en atender a las personas que necesitaban ayuda.

El viaje de José Luis a Sevilla y el desplazamiento de Carmela y Noelia a Ciudad Real quedaron interrumpidos por una tragedia que los convirtió, de manera inesperada, en parte del dispositivo de asistencia a las víctimas.

La Policía Nacional ha querido compartir su historia como reconocimiento a la actuación de los tres agentes, que intervinieron pese a encontrarse fuera de servicio y sin haber sido movilizados para aquella emergencia.

 

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