Isabel Román, cartera en tiempos de pandemia: "Las calles vacías dan una sensación malísima"

Los empleados de Correos reclaman más medidas de prevención, recorriendo cada día las calles y ofreciendo el servicio bajo mínimos. Mientras, 800 empleados ya han dado positivo en España

Una trabajdora durante su servicio en Correos durante el coronavirus. FOTO: MANU GARCÍA
Una trabajdora durante su servicio en Correos durante el coronavirus. FOTO: MANU GARCÍA

El servicio postal es considerado esencial. Como otros empleados, el caso de los trabajadores de Correos no es nada sencillo, pues las entregas tienen incluso fuerza legal. Además, muchos tienen que ver con cuestiones médicas fundamentales. O con pagarés para empresas. Cada día, tocan decenas de pomos de puertas, se enfrentan a puertas abiertas, patean las calles y trabajan para una empresa pública. Y se sienten de segunda.

Isabel Román es una de esas carteras de Correos que siguen el pie del cañón. Ya con años de servicio, se enfrenta cada día a muchos temores, porque tiene dependientes en casa, y teme contagiarse, como los al menos 800 positivos detectados en la plantilla en toda España. "Esto parece un sueño, que te guste tu trabajo y te dé miedo salir a la calle...", dice Isabel.

Isabel, entrando en una vivienda del centro. FOTO: MANU GARCÍA

Tras algunos cambios hace un tiempo, se dedica a trabajar en las calles del centro de Jerez, en el entorno del Villamarta, calle Arcos, Doctrina, Medina, Conocedores, Gaspar Fernández... Es la cartera a la que conocen los vecinos. Ahora, la vida se ha acabado en las mañanas de calles vacías y gente confinada, a menudo sola. "Hay abuelitos de toda la vida, algún señor solo, que no sabían cómo iba lo de las mascarillas, cómo dar la correspondencia ahora". Hace unos días, un vecino del barrio que solía darle agua le sirvió "un refresco en un vasito de plástico que me dejó, que me avisó de lejos al verme llegar por la calle".

Entre los pocos trabajadores que van quedando en ese día a día, en esa nueva rutina de silencios, ante la falta de medios en Correos, Isabel agradece gestos como los de el personal de limpieza, "que le echaron agua y detergente a mi carro, porque no me lo habían desinfectado antes y me preguntaron si necesitaba algo".

Si tiene algo bonito ese silencio es "cuando a las 12 suenan las campanas". Son de esos pocos detalles que se mantienen como antes. Pero no es más que un salvavidas entre tanta tristeza. "Sientes esa tristeza de dar los certificados de otra manera... Te agobias... Los primeros días los compañeros nos dábamos ánimos, pero es que voy con miedo. Ya hay guantes, mascarillas, pero no te sientes feliz para lo que te gusta este trabajo. Las calles vacían dan una sensación malísima". En cualquier caso, quiere aprovechar este altavoz para mandarle ánimos a sus compañeros.

Los primeros días de estado de alarma fue de caos en todos los sectores. También en Correos, en el que la plantilla no salió a repartir debido a la falta de protección. Ya días antes, desde el jueves, "la gente se fue quedando en casa. No te lo querías creer, pero ya se sabía que podía pasar esto. De pronto te dicen que tus hijos no pueden ir al colegio, y es todo muy brusco".

Otro de esos detalles que le han llegado es el de "una amiga mía" que decoró el buzón "dedicándoselo a la mejor cartera, decía. Eso fue espectacular".

Desde CGT, el delegado sindical de Correos en Jerez Javier González explica que se encuentran trabajando "con muy poca gente", debido a las bajas precautorias producidas por positivos que luego no se han confirmado o que se mandara a casa a todos los mayores de 60 años. "En ese sentido, se respeta la distancia de seguridad, pero es que estamos entre 17 o 18 personas un servicio que hacen 50 en la UR1, en la plaza de las Angustias, la cartería más grande de Andalucía".

FOTO: MANU GARCÍA

Cada día hacen una sección diferente para ir sacando a duras penas el trabajo, lo cual lo complica todo más, desde clasificación hasta los barrios a cubrir. "Hemos defendido hacer los envíos de primera necesidad, medicamentos...". Mientras, se siguen repartiendo algunos productos comerciales que no corren tanta prisa, lo que por falta de gente "haya notificaciones en segundo aviso que se han dado al mes del primer aviso, cuando eso tiene que hacerse en los tres días siguientes. Ahora la persona tendrá que reclamar porque les pueden venir reclamaciones de pago con recargos, por ejemplo, de la Agencia Tributario. En otras ocasiones son pagarés, cartas de proveedores, personas que pueden perder sus clientes...".

El servicio se presta "de aquella manera, porque no da tiempo cuando no hay ni el 50% de la gente". El servicio, en definitva, está mermado. "Creo que un colectivo como nosotros deberíamos tener test, estamos en la calle, cogemos ascensores, entramos en urbanizaciones, te acercas a domicilios, y aunque no hay contactos porque no se firman los envíos, sí hay cierta distancia. Te pasas el día con mascarilla porque no sabes si quien te abre la puerta puede ser un positivo".

En definitiva, desde CGT indican que "no hemos visto un compromiso para que se cumplan las normas de riesgos laborales. Se limitan a darnos papeles que nos llegan telemáticamente, sobre cómo lavarte las manos, ponerte y quitartes guantes, mascarillas. Leen el protocolo y para de contar, se limitan a las cuatro instrucciones".

Esta exposición les provoca "un fuerte estrés, porque no somos números, somos personas, tenemos familias... Queremos seguir dando un servicio público pero con garantías de seguridad para todos, usuarios y empleados. No vemos un compromiso como empresa, que se preocupa más de su imagen de cara al público y que le cuesta cumplir sus propios protocolos, además de la desconsideración y abandono por parte de la jefatura", remachan desde CGT.

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