El balance de fallecidos tras el accidente ferroviario de Urda asciende a 69 víctimas mortales, de acuerdo con los datos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Fuentes próximas a Iryo revelan que la conductora trató de reiniciar el sistema de seguridad LZB sin éxito y buscó asistencia momentos antes de la colisión. El consejero delegado (CEO) de la compañía ya había advertido en el Senado de los problemas de este sistema.
La información aportada por las fuentes próximas a la operadora permite reconstruir parte de lo ocurrido en el tren Iryo 6076, aunque las circunstancias exactas del siniestro continúan pendientes de las conclusiones de la investigación oficial.
La maquinista del tren Iryo que fue embestido por un AVE de Renfe en Urda intentó poner en marcha su convoy en dos ocasiones después de sufrir una incidencia en el sistema de señalización y seguridad LZB. Ninguno de los intentos tuvo éxito. Cuando trataba de conseguir asistencia del centro de control de su compañía, el otro tren impactó contra el suyo, según han relatado a EFE fuentes cercanas a Iryo.
Dos intentos fallidos para volver a poner en marcha el tren
El Iryo se encontraba detenido a la entrada de la estación de Urda después de que su maquinista detectara "una señal en blanco", según las fuentes consultadas por EFE. Siguiendo el protocolo establecido, la conductora inició las comunicaciones con el centro de control de Adif para gestionar la reanudación de la circulación.
En esa conversación, explicó que, tras la caída del sistema LZB, el tren "no le estaba permitiendo reiniciar el sistema LZB" y que "por eso" permanecía "todavía detenida en la señal de entrada" de la estación. La maquinista intentó desbloquear el sistema, pero no consiguió que el convoy volviera a ponerse en marcha.
De acuerdo con las mismas fuentes, cada intento de reinicio después de una incidencia de este tipo suele requerir entre tres y cuatro minutos de media. Después de una segunda tentativa fallida, la conductora decidió ponerse en contacto con el centro de control de Iryo para solicitar asistencia. Fue entonces, mientras se gestionaba el establecimiento de esa comunicación, cuando el AVE de Renfe embistió al tren detenido.
Una caída del sistema LZB que pudo afectar a 63 kilómetros
Las fuentes próximas a Iryo plantean una posible explicación para las dificultades de la maquinista a la hora de reiniciar el sistema. Según señalan, la caída del LZB habría afectado a un tramo de 63 kilómetros, una extensión que califican de "anormal".
Estas fuentes consideran que la longitud del tramo afectado podría haber influido en el tiempo necesario para recuperar el funcionamiento del sistema, ya que sostienen que cuanto mayor es la distancia en la que se produce la incidencia, más complicado resulta completar el reinicio.
No obstante, se trata de una hipótesis trasladada por fuentes cercanas a la compañía, no de una conclusión acreditada por la investigación oficial.
Iryo había advertido en el Senado de los problemas del sistema de seguridad
Las dificultades del sistema LZB en el corredor Madrid-Sevilla ya habían sido abordadas públicamente antes del accidente. El pasado 5 de octubre, apenas tres semanas antes de la tragedia, el consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, compareció ante la comisión de investigación del Senado sobre el estado de la red ferroviaria.
Durante su intervención, explicó que las caídas del sistema de señalización LZB constituían una de las incidencias más frecuentes en las conexiones ferroviarias con Andalucía. "Cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio", manifestó.
Favara respondió así a una pregunta del senador de Vox Javier Alonso sobre las incidencias que los maquinistas y servicios técnicos de Iryo habían comunicado a Adif. El directivo señaló que, dejando al margen circunstancias extraordinarias como los incendios, el "asunto más frecuente está conectado con el sistema de señalización LZB", al que definió como un sistema "seguro, pero bastante antiguo".
También explicó que son los maquinistas quienes trasladan las incidencias al Centro de Regulación del Tráfico de Adif cuando detectan alguna anomalía que afecta a la circulación.
Ouigo también había pedido sustituir el LZB por otro sistema más moderno
En la misma comisión parlamentaria, la directora general de Ouigo España, Amandine Thomas-Commin, explicó que el 24 de septiembre había solicitado expresamente sustituir el sistema utilizado en el corredor sur. Su petición consistía en "quitar el sistema LZB de señalización en el sur y poner un sistema no más seguro, porque el LZB es seguro, pero sí más moderno y que va a permitir mejorar la calidad del servicio en el sur".
Las declaraciones de ambos responsables ferroviarios han adquirido especial relevancia después de conocerse las circunstancias en las que se encontraba detenido el Iryo antes de recibir el impacto. Sin embargo, la existencia de incidencias previas o las dificultades para reiniciar los trenes no determina por sí sola la causa de la colisión, que deberá ser establecida por los investigadores.
42 personas continúan hospitalizadas en Castilla-La Mancha
Mientras avanzan las investigaciones, los servicios de emergencia han actualizado la situación de las personas heridas. A mediodía de este jueves, 42 personas permanecían hospitalizadas en centros sanitarios de Castilla-La Mancha, según ha comunicado el Servicio de Emergencias 112 autonómico.
A primera hora de la jornada había 50 pacientes ingresados, de un total de 110 personas que recibieron atención hospitalaria durante el miércoles. La actualización se ha analizado durante una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), celebrada en Toledo, en la que han participado, entre otras autoridades, el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, y la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones.
El balance de fallecidos tras el accidente ferroviario de Urda asciende a 69 víctimas mortales, de acuerdo con los datos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). Fuentes próximas a Iryo revelan que la conductora trató de reiniciar el sistema de seguridad LZB sin éxito y buscó asistencia momentos antes de la colisión. El consejero delegado (CEO) de la compañía ya había advertido en el Senado de los problemas de este sistema.
La información aportada por las fuentes próximas a la operadora permite reconstruir parte de lo ocurrido en el tren Iryo 6076, aunque las circunstancias exactas del siniestro continúan pendientes de las conclusiones de la investigación oficial.
La maquinista del tren Iryo que fue embestido por un AVE de Renfe en Urda intentó poner en marcha su convoy en dos ocasiones después de sufrir una incidencia en el sistema de señalización y seguridad LZB. Ninguno de los intentos tuvo éxito. Cuando trataba de conseguir asistencia del centro de control de su compañía, el otro tren impactó contra el suyo, según han relatado a EFE fuentes cercanas a Iryo.
Dos intentos fallidos para volver a poner en marcha el tren
El Iryo se encontraba detenido a la entrada de la estación de Urda después de que su maquinista detectara "una señal en blanco", según las fuentes consultadas por EFE. Siguiendo el protocolo establecido, la conductora inició las comunicaciones con el centro de control de Adif para gestionar la reanudación de la circulación.
En esa conversación, explicó que, tras la caída del sistema LZB, el tren "no le estaba permitiendo reiniciar el sistema LZB" y que "por eso" permanecía "todavía detenida en la señal de entrada" de la estación. La maquinista intentó desbloquear el sistema, pero no consiguió que el convoy volviera a ponerse en marcha.
De acuerdo con las mismas fuentes, cada intento de reinicio después de una incidencia de este tipo suele requerir entre tres y cuatro minutos de media. Después de una segunda tentativa fallida, la conductora decidió ponerse en contacto con el centro de control de Iryo para solicitar asistencia. Fue entonces, mientras se gestionaba el establecimiento de esa comunicación, cuando el AVE de Renfe embistió al tren detenido.
Una caída del sistema LZB que pudo afectar a 63 kilómetros
Las fuentes próximas a Iryo plantean una posible explicación para las dificultades de la maquinista a la hora de reiniciar el sistema. Según señalan, la caída del LZB habría afectado a un tramo de 63 kilómetros, una extensión que califican de "anormal".
Estas fuentes consideran que la longitud del tramo afectado podría haber influido en el tiempo necesario para recuperar el funcionamiento del sistema, ya que sostienen que cuanto mayor es la distancia en la que se produce la incidencia, más complicado resulta completar el reinicio.
No obstante, se trata de una hipótesis trasladada por fuentes cercanas a la compañía, no de una conclusión acreditada por la investigación oficial.
Iryo había advertido en el Senado de los problemas del sistema de seguridad
Las dificultades del sistema LZB en el corredor Madrid-Sevilla ya habían sido abordadas públicamente antes del accidente. El pasado 5 de octubre, apenas tres semanas antes de la tragedia, el consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, compareció ante la comisión de investigación del Senado sobre el estado de la red ferroviaria.
Durante su intervención, explicó que las caídas del sistema de señalización LZB constituían una de las incidencias más frecuentes en las conexiones ferroviarias con Andalucía. "Cada vez que la señal del tren se desconecta de la señal de tierra, el tren se para. No se puede mover y lleva bastante tiempo reconectarse y empezar nuevamente el servicio", manifestó.
Favara respondió así a una pregunta del senador de Vox Javier Alonso sobre las incidencias que los maquinistas y servicios técnicos de Iryo habían comunicado a Adif. El directivo señaló que, dejando al margen circunstancias extraordinarias como los incendios, el "asunto más frecuente está conectado con el sistema de señalización LZB", al que definió como un sistema "seguro, pero bastante antiguo".
También explicó que son los maquinistas quienes trasladan las incidencias al Centro de Regulación del Tráfico de Adif cuando detectan alguna anomalía que afecta a la circulación.
Ouigo también había pedido sustituir el LZB por otro sistema más moderno
En la misma comisión parlamentaria, la directora general de Ouigo España, Amandine Thomas-Commin, explicó que el 24 de septiembre había solicitado expresamente sustituir el sistema utilizado en el corredor sur. Su petición consistía en "quitar el sistema LZB de señalización en el sur y poner un sistema no más seguro, porque el LZB es seguro, pero sí más moderno y que va a permitir mejorar la calidad del servicio en el sur".
Las declaraciones de ambos responsables ferroviarios han adquirido especial relevancia después de conocerse las circunstancias en las que se encontraba detenido el Iryo antes de recibir el impacto. Sin embargo, la existencia de incidencias previas o las dificultades para reiniciar los trenes no determina por sí sola la causa de la colisión, que deberá ser establecida por los investigadores.
42 personas continúan hospitalizadas en Castilla-La Mancha
Mientras avanzan las investigaciones, los servicios de emergencia han actualizado la situación de las personas heridas. A mediodía de este jueves, 42 personas permanecían hospitalizadas en centros sanitarios de Castilla-La Mancha, según ha comunicado el Servicio de Emergencias 112 autonómico.
A primera hora de la jornada había 50 pacientes ingresados, de un total de 110 personas que recibieron atención hospitalaria durante el miércoles. La actualización se ha analizado durante una reunión del Centro de Coordinación Operativa Integrado (Cecopi), celebrada en Toledo, en la que han participado, entre otras autoridades, el delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, José Pablo Sabrido, y la secretaria general de Protección Civil, Virginia Barcones.
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