"Expulsaría a todo el mundo de Canal Sur por razones éticas, estéticas y manipuladores"

Juan Tortosa, en el centro de la imagen, acompañado de Mercedes de Pablo. FOTO: R.S.
Juan Tortosa, en el centro de la imagen, acompañado de Mercedes de Pablo. FOTO: R.S.

Juan Tortosa (Almería, 1953) no podría haber sido otra cosa que periodista. Su vocación por molestar al poder y contar aquello que no quieren los poderosos ha sido la causa de que haya sido siempre un periodista molesto para el poder y denunciado incluso ya entrada la democracia. “El Código Penal del franquismo estuvo vigente hasta 1982 porque Adolfo Suárez tenía otras prioridades”, cuenta durante la presentación de su último libro, ‘Periodistas. El arte de molestar al poder’, publicado por la editorial Roca y presentado este martes en el Espacio Caótica de la capital andaluza, acompañado por la también periodista Mercedes de Pablos.

El libro, escrito en una prosa ligera, sugerente y donde no se cuenta nada que no haya pasado los filtros del rigor periodístico, es una “catarsis” con él mismo y con las más de cuatro décadas de periodismo ejercido siempre plantándole cara al poder: “No me he mordido nunca la lengua”, asevera el autor delante de muchos veteranos de la prensa andaluza y también de las nuevas generaciones que tratan de abrirse paso en un oficio amenazado por la precariedad, por empresarios sin vocación por el periodismo y por una propaganda institucional que al final acaba siendo la manera que tiene el poder político de comprar los favores y la libertad de la prensa.

Tortosa llegó a dirigir en el tardofranquismo las revistas eróticas de gran tirada con las que acumuló hasta 140 causas judiciales abiertas. “Fue el periodista que más causas judiciales abiertas ha tenido por hacer periodismo”, recuerda Mercedes de Pablo, actualmente directora del Centro de Estudios Andaluces y que forma parte de la generación de periodistas como Juan Tortosa que contaron los últimos años de la dictadura y el elixir de la democracia.

Las persecución judicial sufrida por Tortosa hizo que cuando estalló el golpe de Estado del 23F huyera a la localidad francesa de Perpigñan con lo puesto, “a oír Radio Nacional de España” hasta que se supo que el intento de Tejero por tiranizar de nuevo el país había fracasado. En este viaje de Tortosa en forma de memorias no faltan tampoco su visión sobre la salud del periodismo y la responsabilidad que la profesión tiene sobre la falta de credibilidad ciudadana hacia los medios.

Periodismo "encanallado"

El principal problema de la profesión periodística es para el almeriense que “hay políticos que se creen periodistas y periodistas que se creen políticos”. Frente a este clima en el que el periodismo se ha “encanallado”, Tortosa apela por buscar una “tercera vía” que traduce en pegar un “puñetazo” encima de la mesa para gritar que la profesión no puede seguir así. “Necesitamos un 15M del periodismo”, apostilla.

El autor de ‘Periodistas. El arte de molestar al poder’, no obstante, no piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor y se declara interesado por el nuevo periodismo que se está haciendo en España “con periodistas muy vocacionales y muy formados” que en muchos casos han sido becarios de este maestro de periodistas que trabajó en el diario Pueblo, en Interviú, en Informe Semanal de TVE, en Antena 3, en la agencia Servimedia o como jefe de prensa de UGT Andalucía, además de sus 14 años como delegado del extinto CNN+ en Andalucía, entre otros muchos sitios.

En 1989, cuando comenzaron las emisiones de Canal Sur, Juan Tortosa formaba parte de la dirección fundacional que puso en marcha la Radio y Televisión de Andalucia (RTVA) que en estos momentos agoniza por el control político, la baja audiencia y los recortes.

Una solución para Canal Sur

Sobre Canal Sur, Tortosa se despacha a gusto delante incluso de algunos profesionales de la RTVA. “A los seis meses de empezar ya estaba controlada políticamente”, rememora. Dado que no lo dejaban ser libre, se marchó rápidamente de Canal Sur: “Había un director general, Manuel Melero, que era un comisario político y no me dejaba trabajar”, explica las motivaciones de su marcha de la empresa pública que contribuyó a crear en 1989 y que 30 años después se encuentra en su nivel más bajo de audiencia y con el prestigio por los suelos.

Su solución para sacar las manos del poder político de Canal Sur pasa por “poner la carta de ajuste durante dos meses y poner a todos los profesionales en fila”, expone. “Canal Sur debería empezar de nuevo”, cree este hombre que estuvo vetado en las tertulias políticas del canal autonómico durante los catorce años que fue delegado de CNN+ en Andalucía y que plantea una solución controvertida para democratizar la radio y televisión pública de los andaluces: “Una expulsión generalizada de todo el mundo por razones estéticas y éticas y por manipuladores”, manifiesta sin pudor alguno y criticando también el “sectarismo” de otras televisiones públicas como la catalana TV3 o el difunto Canal Nou valenciano.

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