Cinco artistas andaluces se encuentran entre los 50 mejores muralistas del mundo según la votación organizada en 2025 por la plataforma Street Art Cities, especializada en arte urbano y con votaciones abiertas al público hasta el 31 de enero. La selección reconoce murales de todo el planeta y permite que los seguidores del arte urbano elijan los más destacados de cada mes, consolidando la proyección internacional de los creadores andaluces.

Entre los aspirantes figura Cosa. V, de Jerez, con su mural La Diosa del Olivo, ubicado en Linares (Jaén), en la intersección de las calles General Torrijos y Bailén. Creado para el Festival de Arte Urbano 23700–El Legado (2025), el mural retrata a una diosa andaluza que encarna la identidad cultural de la región y su profunda relación con el olivo. La obra representa cómo la deidad bendice la ciudad con su icónico “oro líquido”, símbolo de tradición, resiliencia y herencia cultural. El mural combina realismo con influencias barrocas, destacando la importancia de los olivares y del aceite de oliva como elementos atemporales de la cultura andaluza.
Murales que conectan con la historia y la identidad
Otro de los artistas seleccionados, Murfin, ha destacado la importancia personal de su mural en Linares (Jaén): “El proyecto mural más grande que he hecho hasta la fecha es en Linares, mi ciudad natal. Un proyecto muy especial para mí… Espero que les guste, ha sido un proyecto bonito y muy trabajado en el que disfruté del proceso”. Este artista jiennense resalta cómo el espacio elegido para su obra tiene un valor histórico y simbólico en su trayectoria artística, donde comenzó a experimentar con graffiti y murales desde 2004.

La artista MariaDie, nacida en Sevilla, pero afincada en Granada, firmó un mural en Fuente Obejuna (Granada). Sobre su obra ha explicado que “este mural es muy importante para mí, pertenece a una serie de murales que empecé en México justo después del fallecimiento de mi padre y son homenajes a él… Se observa que el protagonista permanece con los ojos cerrados y, sin embargo, el animal posee un ojo verde intenso. Con ello hago referencia a mirar y ver la vida y lo que venga, a través del alma”.
Arte urbano y memoria histórica
El sevillano Kato plasmó su mural de 50x6 metros en el Pabellón Deportivo de Canteras (Cartagena), un homenaje a Carthago Nova y a su herencia romana. La obra, realizada con técnicas de pulverización, fusiona arte urbano con memoria histórica. A la izquierda, un líder romano con armadura dorada y capa roja representa el poder y la estrategia; a la derecha, una guerrera simboliza igualdad y fuerza del pueblo. En el centro, una escena de calles y ciudadanos romanos refleja que el Imperio también se componía de vida cotidiana, cultura y comunidad.
Finalmente, el almeriense Moxaico destaca con su mural Balor, basado en los mitos irlandeses sobre la enemistad entre los Tuatha Dé Danann y los fomorianos. Balor, rey gigante de los fomorianos, aparece con un solo ojo gigante que mantenía cerrado la mayor parte del tiempo y solo se abría en batalla o situaciones apremiantes. Según la mitología, abrir su ojo podía tener efectos en la vegetación y el paisaje, un detalle que Mosaico refleja en su mural a través de la fuerza visual de la obra.
Estos cinco creadores andaluces demuestran cómo el arte urbano puede conectar la identidad cultural local con la proyección internacional, y cómo Andalucía se posiciona como un referente dentro de la escena global del muralismo contemporáneo.




