España ha decidido cerrar su espacio aéreo a todos los vuelos relacionados con la guerra en Irán, incluidos los aviones cisterna, en una medida que marca un nuevo punto de tensión en la cooperación militar con Estados Unidos. La restricción afecta tanto a operaciones directas como indirectas vinculadas al conflicto.
La estrategia de negar cualquier tipo de facilidad operativa a Estados Unidos e Israel en el marco de las ofensivas militares sobre Irán, en concreto las operaciones Furia Épica y León Rugiente, se mantiene por parte de España. Ambas acciones han sido interpretadas por el Gobierno como intervenciones unilaterales que contravienen el derecho internacional, lo que ha llevado al Ejecutivo a reforzar su postura de distanciamiento.
En esta línea, el Gobierno español adoptó una primera decisión clave al vetar el uso de infraestructuras estratégicas en territorio nacional. En concreto, se prohibió que las bases navales y aéreas de Rota (Cádiz) y Morón de la Frontera (Sevilla) pudieran ser utilizadas por cazas y aviones de reabastecimiento que participen, de cualquier forma, en la guerra contra Irán.
La decisión del Gobierno español, detallada por El País, tiene un efecto añadido, ya que obliga a los aviones estadounidenses desplegados en terceros países europeos, como Reino Unido o Francia, a modificar sus rutas y bordear la península ibérica. Este cambio complica de forma notable las operaciones militares en curso y añade presión sobre la planificación estratégica de Washington.
Excepciones en situaciones de emergencia
Aun así, el cierre no es absoluto. El Ejecutivo ha contemplado excepciones en situaciones de emergencia, en las que se permitirá tanto el tránsito como el aterrizaje de aeronaves implicadas. Esta cláusula introduce un margen de flexibilidad en una medida que, en términos generales, busca limitar la implicación española en el conflicto.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ya avanzó esta postura durante su intervención en el Congreso, donde reiteró su rechazo frontal destacando su "no a la guerra" y dejó clara la negativa a colaborar con la operación Furia Épica, impulsada por Estados Unidos e Israel en Oriente Medio.
En aquella comparecencia, Sánchez fue aún más explícito: "Hemos denegado a Estados Unidos el uso de las bases de Rota y Morón para esta guerra ilegal. Todos los planes de vuelo que contemplan acciones relacionadas con la operación en Irán han sido rechazados. Todos, incluidos los de aviones de repostaje".





