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Dice que se “apunta a un bombardeo” y que todo en la vida es “actitud”. Solo así se entiende el espíritu de superación de la jerezana Débora Espinel, 36 años, cuando en 2012 perdía por completo la movilidad de sus piernas y se veía obligada a usar para siempre una silla de ruedas. Entró en quirófano para someterse a una cirugía de columna, en concreto por un lipoma alojado en su canal medular, pero la intervención no fue bien. “Cuando firmé la autorización ya sabía lo que me podía pasar”, afirma sin ningún tono de rencor en sus palabras.

Débora, licenciada en Veterinaria pero desde hace cuatro años coordinadora en un call center donde el 75 por ciento de la plantilla lo conforman personas con algún tipo de diversidad funcional, siempre tuvo claro que la silla de ruedas no sería ningún obstáculo para ella. Al contrario, con ella se cumple el dicho de “no hay mal que por bien no venga”. “Antes, debido a mi problema, las piernas me fallaban. Había cosas del día a día que no podía hacer, como subir escaleras, montarme en el autobús, conducir… Ahora, sin embargo, conduzco, monto en bicicleta y hasta esquío”.

No contenta con eso, siempre ha querido dar un paso más. “El mundo no se acaba cuando te ves en una silla de ruedas. Lo que no puedes hacer es quedarte lamentándote”, afirma. Por eso, curioseando en Facebook conoció que una agencia de publicidad buscaba actores para el anuncio de Atendo, el servicio gratuito que ofrece Renfe de atención y asistencia a sus pasajeros con movilidad reducida. También a través de la red social supo que Sunrise Medical, empresa especializada en el diseño y fabricación de sillas de ruedas, buscaba una persona para que fuera la embajadora de su marca en el mundo. ¿Hace falta que les diga quién consiguió ambos papeles?

Ahora, Débora se ha convertido en uno de los rostros del suplemento sobre bodas de la prestigiosa revista Vogue. En este caso la fortuna también tuvo su parte de culpa. La jerezana, que tras su infructuosa operación vivió un año en Santiago de Compostela para acudir a un centro de rehabilitación, conoció Elsavadeboda, una tienda de moda especializada en el asesoramiento de estilo para eventos. Eso hizo que la siguiera a través de su perfil de Facebook y gracias a este canal conoció que a finales del año pasado abría un casting para su editorial de Vogue Novias.

“Colaboramos todos los años con la revista y en nuestra editorial buscamos a personas de a pie, sin formación en pasarelas, no modelos. Lo hacemos porque creemos que cualquier chica se merece esta oportunidad tan bonita y porque es una experiencia maravillosa. Nuestra sorpresa fue ver que uno de esos perfiles que recibimos por correo fue el de Débora”, explica Paula Pérez, CEO y directora creativa de Elsavadeboda, que añade que el correo de la jerezana “nos abrió la mente y nos hizo comprender que este colectivo no tiene por qué estar excluido de este trabajo. Dijimos que teníamos que hacerlo, y finalmente lo hicimos”. El resultado podrá verse en unos días, cuando la publicación se ponga a la venta en los quioscos.

La experiencia, tanto para unos como para otros, fue “maravillosa” e “increíble”, aunque Débora admite que pasó “un frío considerable”, puesto que la sesión de fotos, en pleno enero, se hacía luciendo los diseños de la temporada primavera-verano. Aun así reconoce lo bien que lo pasó y lo “cómoda que estuve, tratándome todo el equipo como una más”. Desde Elsavadeboda también destacan el carácter y la simpatía de Débora, así como todo lo que se vivió en el hotel donde se realizó la sesión. “Fue algo precioso y nos sentimos orgullosos de haberlo hecho realidad. Nosotros ya nos unimos a su sueño de pertenecer a una sociedad sin barreras, tanto mentales como arquitectónicas que permita no tener que diferenciar a nadie dentro de uno u otro colectivo”.

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