Belenismo o Zambomba: ¿quién abandera la Navidad jerezana?

Mientras que la zambomba disfruta de apoyo público y privado, aceptación popular y gran promoción externa, el belenismo adolece de casi todo lo anterior lo que está mermando la preponderancia de Jerez en este arte

Interior del Museo del Belén, en Jerez.
Interior del Museo del Belén, en Jerez.

El belenismo en Jerez, ¿sigue siendo un referente de la Navidad o es la Zambomba la hija mimada de todos? Los datos desvelan que la rica y secular tradición del nacimiento no está en su mejor momento. Evidentemente el efecto de la pandemia causa estragos. Pero también la falta de apoyo de entidades públicas y privadas para que recupere su posición es otra de las circunstancias por las que, a pie de calle, se echa en falta la costumbre de ir a ver nacimientos.

Podrían sumarse otros efectos negativos como la relajación de los mejores  creadores, el tiempo e inversión que precisa un montaje, una nueva generación de aficionados fuerte… Estas y otras pueden ser las razones por las que el belenismo jerezano, al menos de cara al público, no esté situado al nivel de los tiempos dorados que vivió.

Ramón García, presidente de los belenistas jerezanos, armando su nacimiento de este año. FOTO: MANU GARCÍA
Ramón García, presidente de los belenistas jerezanos, armando su nacimiento de este año. FOTO: MANU GARCÍA

Ramón García, presidente de la Asociación de Belenistas de Jerez, entiende que el belenismo “está fuerte, como se pone de manifiesto en todos los que están abiertos”. Este año, sin contar con una guía en la mano, son alrededor de una decena las instalaciones que están al alcance de todos: Los Claustros con los dioramas, formato más fácil de elaborar y más llevadero en los hogares; también el de la asociación de belenistas, otro en Gonzalez Byass, el de toda la vida de la Escuela de San José, la exposición de la Hermandad del Huerto, la única cofradía que mantiene la tradición; también los que siempre se han expuesto en Capuchinos y alguno/s más.   

Echando la vista atrás, aún se recuerdan los que instalaban en peñas, hermandades y entidades diversas los más notables creadores que ha dado Jerez; los mismos que han enseñado los secretos, las técnicas y las formas en otras tierras que ahora no solo nos imitan sino que empiezan a superarnos en interés popular en el arte del belenismo. No obstante, el presidente de los belenistas rema a favor del colectivo subrayando que “la actividad en la entidad sigue viva todos los años con al menos una actividad mensual abierta a todos” y recuerda que “seguimos con los cursos de montaje de belenes”, además de mantener abierto permanentemente el Museo, casi único en España, “que el pasado año recibió 10.000 visitas”, afirma.

Un diorama de la Asociación de Belenistas de Jerez.
Un diorama de la Asociación de Belenistas de Jerez.

Pese a estos datos, ¿ha perdido la ciudad esa prevalencia que le llevó a ser un magno escaparate donde se derrochaba creatividad y maestría? Ahora solo se habla y promociona la zambomba, pero hasta hace pocos años también ocurría, e incluso estaba por encima, las rutas de belenes que se divulgaban y se promovían con gran apoyo institucional y comercial. Pero también fue un belenismo de marca, la de nombres de una generación que son ya historia como Lete, Pepe Guerra, Rafael Egea, Ángel Espejo… que han marcado esa época de esplendor a los que deben sumarse otros que ya no ‘ejercen’ tan activamente o lo hacen de forma esporádica o privadamente como Vicente Prieto, Esteban Benítez, Juan Mateos, Pedro Ramirez, Manuel Salado y algunos más. En pocas palabras, todos los que señalan el nivel de excelencia belenista que da fama a Jerez.

Nacimiento de este año de Juan Mateos instalado en su domicilio.
Nacimiento de este año de Juan Mateos instalado en su domicilio. 

“En Sevilla hay nacimientos por todas partes”, comenta un aficionado jerezano que sí encuentra en esta ciudad rutas belenistas divulgadas y con instalaciones de calidad que han ‘bebido’ de Jerez. Esto le lleva a concluir con lamento que “con el paso del tiempo se señalará a Sevilla como cuna del nacimiento, allí donde hemos ido a dar clases magistrales desde Jerez”. Un símil de lo que suele suceder por estos lares en otros ámbitos: cuando se es extraordinario en algo propio y endógeno, tiende a desinflarse sin remedio o causa objetiva, cae en la indiferencia y muere por inanición.

Otro factor sin duda que ha influido en la escasez belenista ha sido el paso atrás en general de las hermandades salvo la excepción del Huerto con su muestra de dioramas. Pocas cofradías eran, hasta no hace mucho, las que no instalaban uno en su casa de hermandad. En el mundo cofrade se cultivó esta costumbre dando al belenismo una relevancia extraordinaria. Ayudó a popularizar la tradición y hizo más accesible su visualización al abrir sus sedes. Ahora se prefiere la zambomba que deja pingües beneficios.

Juan Mateos, maestro belenista, no duda en lamentar que “es una pena lo de ahora ya sea por la pandemia o por lo que sea”. Él sigue montándolo en su domicilio para no perder la costumbre y la tradición de rodearse de escayolas, colorantes, pinceles y su ingenio para rememorar sus grandes creaciones, algunas de ellas historia del belenismo local.

Tal vez ahora se trabaje un belenismo más secreto, más de puertas adentro, en la privacidad dejando la calle para aquellos más institucionalizados que sí tienen un fuerte y explícito apoyo público y privado. Los tiempos cambian, las costumbres también si no se está en alerta para que las circunstancias de cada momento, por duras que sean, no acaben con ellas.

Sobre el autor:

Kiko Abuín

Periodista.

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