Apuntes del primer día de clase en Jerez: entre la ilusión, el miedo y la insumisión

Adrián se despide de sus padres, María José y José Antonio, antes de entrar en el CEIP Miguel de Cervantes. FOTO: MANU GARCÍA
Adrián se despide de sus padres, María José y José Antonio, antes de entrar en el CEIP Miguel de Cervantes. FOTO: MANU GARCÍA

Las puertas de los colegios han vuelto a llenarse de alumnos y alumnos con ganas de reencontrarse con sus compañeros y profesores, pero este año es distinto. A la mochila, los libros, lápices y cuadernos hay que sumar un nuevo complemento: la mascarilla. Y el bote de gel, en algunos casos. Entradas escalonadas, distancias de seguridad y controles en los accesos para dar la bienvenida al nuevo curso, el curso del coronavirus.

A la entrada del CEIP Miguel de Cervantes de Jerez, el pequeño Adrián, con una camiseta de Doraemon y mochila multicolor, espera la hora de entrar junto a a sus padres, José Antonio y María José, que lo escoltan en su primer día de clase. “Lo hemos llevado con naturalidad”, dice ella, “con la incertidumbre de no saber qué pasará, pero adaptándonos”, añade.

“Los niños tienen que venir al colegio, eso lo tenemos claro”, apunta María José, quien no tiene queja de los protocolos implantados por el centro. “Nos han informado bien y parece seguro”. En casa, dice, se organizaron bien durante el confinamiento, “nos marcamos rutinas para que no se hiciera tan largo el día”, y estrecharon lazos. José Antonio lo confirma y señala que lo que lleva peor de esta situación es “la incertidumbre laboral”. Ellos van “día a día”, solucionando los problemas como van surgiendo.

Pilar y Cristina, madres de estudiantes de Primaria, en la puerta del CEIP Cervantes. FOTO: MANU GARCÍA

Cristina y Pilar también aguardan en la puerta del centro a que salgan sus hijos, que están en sexto curso. El primer día solo estarán un par de horas y hacen tiempo charlando. “Mi hijo estaba nervioso, más que por el virus, por el inicio del curso. Se levantó a las cuatro de la mañana y se tomó un vaso de leche para coger el sueño”, dice la primera. Los pequeños, como el suyo, “están concienciados, llevan muchos meses ya con la mascarilla y respetando las medidas de seguridad”.

Durante el confinamiento, el hijo de Cristina estudió menos, “porque lo exigen menos”, por lo que se alegra de inicio de las clases presenciales. “Esperemos que haya suerte y que no nos toque”, expresa. “En casa no aprenden igual, ni van al mismo ritmo”, confirma. Los turnos de limpieza y desinfección habilitados en el colegio le dan tranquilidad. Pilar agrega a la idea de su compañera que “no es lo mismo que explique una profesora que tú como madre, siempre les cuesta más”.

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El primer día también ha servido para confirmar las sospechas de otras madres y padres, como los del CEIP García Lorca, que han visto cómo se ha materializado el anuncio de la Junta de recortar una línea en un colegio donde la ratio supera la máxima establecida por Ley. Por eso han decidido no llevar a sus hijos, como protesta. Otro numeroso grupo de madres, organizadas a través de aplicaciones de mensajería, se ha rebelado contra las medidas aplicadas en los centros escolares. En lugar de ir a las puertas de los colegios de sus hijas e hijos, han protestado frente a las oficinas de la Consejería de Educación de la Junta, en Alameda Cristina.

“Todo para ellos, no los abandonéis, son nuestro futuro, no los obliguéis”, gritan el unísono las madres concentradas este jueves, que piden bajadas de la ratio de alumnos por clase, que haya pruebas PCR recurrentes para el profesorado y más limpieza y desinfección en los centros. Sara Caleya es la portavoz del colectivo: “Estamos luchando para que los protocolos covid sean los mismos en todas partes. No queremos más de diez niños en aulas y que si una familia es de riesgo pueda decidir voluntariamente si llevar a los niños al centro o no”. Madres del CEIP San Juan de Dios, Montealegre, San José Obrero… las hay de colegios de toda la ciudad. “La Junta me ha respondido a un escrito diciendo que no puede bajar la ratio”, se queja Caleya, “los padres no podemos dejar a nuestros hijos en un matadero, los colegios no son seguros”.

Madres insumisas, protestando frente a oficinas de Educación de la Junta en Jerez. FOTO: MANU GARCÍA

María, madre de alumnos del CEIP San José Obrero, asegura que en el centro “no se cumplen las medidas”, no por la labor de la dirección, sino por la falta de medios, una queja común del resto de madres. “Montealegre tampoco cumple las ratios”, expresa otra. “La distancia de seguridad no se va a cumplir en la puerta de los colegios”, añade Sara. “Quiero que mi hija vaya al colegio, pero con medidas seguras. Vamos a aportar soluciones entre todos”.

“Por una vuelta segura y voluntaria. Sin aulas seguras, aulas vacías”, se puede leer en los carteles que portan estas madres, que pasean y pegan por toda la ciudad. “Si no nos dan una solución, las aulas estarán vacías”, recalcaba Sara en declaraciones a lavozdelsur.es hace unos días. “Las hemos parido nosotras y decidiremos si queremos que vayan a unas aulas cuando los casos de covid son ahora más altos que al principio de la pandemia”, dicen estas madres en una carta dirigida a las Administraciones. “Vamos a luchar por una vuelta voluntaria y segura”, rematan. “No es normal volver así”.

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