Antonia Castro, una pena que dura 25 años: "Aquí nos tienes Juan, y lo que nos queda"

La madre de Juan Holgado Castro rinde homenaje a su hijo, en el 25 aniversario de su muerte, rodeada de familiares y amigos

Antonia Castro, madre de Juan Holgado Castro, frente a la tumba de su hijo en el 25 aniversario de su muerte.
Antonia Castro, madre de Juan Holgado Castro, frente a la tumba de su hijo en el 25 aniversario de su muerte. MANU GARCÍA

"Para las personas sencillas y humildes, que todo su afán es ayudar a los demás; la fe exige obras, exige cumplir los mandamientos de Cristo, que se resumen en uno solo: amor al prójimo hasta morir por él. Me considero de oro aunque la gente me tome por loco. Mis ideas no las cambio por ningún tesoro", se lee, con letras oscuras, en la lápida de tonos grisáceos que alberga los restos de Juan Holgado Castro, fallecido el 22 de noviembre de 1995 tras ser asesinado brutalmente cuando tenía 26 años. "Tus padres, hermanos, prometida Pepi, familia y amigos no te olvidan", reza en la tumba, que visita su madre, Antonia Castro, para ponerle flores en el 25 aniversario del trágico suceso.

"Aquí lleva 25 años pero de aquí no hay quién me lo quite", dice Antonia, señalándose el corazón. Enlutada, como lleva un cuarto de siglo, camina lentamente desde la entrada del cementerio de Nuestra Señora de la Merced de Jerez hasta la tumba de Juan, del brazo de otra de sus hijas. Va separada de la pequeña comitiva que la acompaña. "No quiero que nadie me pegue nada", expresa, en referencia al dichoso virus. La única nota de color de su vestimenta la aporta su mascarilla, azul y blanca, con el escudo del Xerez CD, equipo en el que jugó su hijo. 

Antonia va acompañada de familiares y algunos pocos amigos. Va despacio, con flores en la mano, por un camino que ha recorrido miles de veces. "No me equivoco de carril, ni de calle, sé dónde lo tengo", expresa Castro en voz alta, "sigo viniendo, paso a paso, los doy más despacio que los primeros años, pero sigo dando los pasos". Plantada frente a la lápida, Antonia le habla a Juan. "Soy la más feliz gastándome dinero en traerte tu ramo de flores, que no te falten tus flores". Su hijo le da "fuerzas" para seguir adelante. Él, "y el que está ahí arriba", expresa. "Son las dos personas en las que confío para que me den fuerzas. Tengo que seguir luchando hasta la muerte". 

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Antonia Castro, madre de Juan Holgado, durante la ofrenda floral a su hijo. Autor: Manu García

El de Juan Holgado es uno de los 468 asesinatos sin resolver en España entre 1990 y 2015. Precisamente ese 2015, la Audiencia Provincial de Cádiz archivó la causa, aunque su padre, Paco Holgado, recurrió ante el Tribunal Constitucional. Las huellas de Agustín M. R-B., alias El Gata, encontradas en un tetrabrik que estaba en la gasolinera, son las únicas atribuidas a algún supuesto implicado, pero no fue suficiente para inculparlo. Otro supuesto autor del crimen murió en la cárcel en 2006. Los cuatros procesados en el caso fueron absueltos. Por eso, la pancarta roja que porta la familia, con una foto de Juan con la equipación del Xerez CD —jugó en sus categorías inferiores—, reseña que "la Justicia en España es de todo menos justa; ningún crimen debe prescribir, ni quedar impune sin esclarecerse".

La fatídica noche del 22 de noviembre de 1995, Juan Holgado Castro tenía turno de noche en la gasolinera de la antigua Campsa, y pasados dos minutos de las cuatro de la mañana, se registró la última operación en la caja registradora en el establecimiento de la avenida Martín Ferrador. 70.000 pesetas, tabaco y botellas de alcohol fue el botín de los atracadores que acabaron con la vida del joven jerezano. Le hicieron unos 30 cortes. Una de las cuchilladas, en el cuello, terminó por desangrarlo. Cuando encontraron su cuerpo, un taxista al filo de las cinco de la mañana, ya era tarde. El lugar de los hechos ni se llegó a precintar para recabar pruebas del suceso, aunque los escasos medios técnicos de la época tampoco ayudaron. El primer juicio, celebrado en 1999, acabó con cuatro supuestos implicados en el banquillo de los acusados —tres de ellos delincuentes habituales—, pero acabaron absueltos. El padre de Juan, Paco Holgado Padre Coraje—, se infiltró en los suburbios jerezanos para recabar sus propias pruebas, que aportó mediante grabaciones en el juicio celebrado a finales de 2003, aunque las cintas tampoco sirvieron para probar la culpabilidad de los sospechosos.

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Antonia Castro, frente a la tumba de su hijo Juan Holgado. Autor: Manu García

La familia Holgado Castro tuvo cuatro hijos, aunque Juan "era especial", dice su madre, Antonia. "Todos son tesoros, pero él tenía algo especial, o será que sabía que se iba a ir pronto del lado mía", agrega, entre sollozos. "Lo veía tan noble, tan buena gente... tuvo una vida muy sana". De él, asegura, conserva toda su ropa, sus notas del colegio o recortes de periódico de su época como aprendiz de futbolista. "Qué hubiese querido yo que se hubiese casado y tener ahora nietos de mi hijo Juan", agrega Antonia, que piensa en él cada día, "desde que me levanto de la cama".

"Aquí nos tienes Juan, y lo que nos queda", prosigue Antonia, hablando en voz alta frente a la tumba, con las flores todavía en la mano. "Siempre la tiene bonita, pero hoy es un día tan especial que la tiene más bonita todavía". "Desde arriba nos está viendo, eso lo sé yo. Mi hijo Juan está ahí y ese es mi consuelo, porque lo llevo en el corazón", asegura la madre de Holgado, que se siente "fuerte" para "seguir unos cuantos años más, por lo menos para ver a mis nietos con 18 o 20 años y seguir todavía más orgullosa de mi familia". La voz se le va apagando, la invaden las lágrimas, pero tiene unas últimas palabras: "No faltaremos mientras yo esté aquí. Nadie te olvida. Seguiremos, otros 25 años más".

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