Rechazo en la Universidad de Granada a la suspensión de clases presenciales: "Las aulas cerradas y los bares abiertos"

La rectora y sindicatos lamentan la suspensión de 15 días, señalando a la educación en su conjunto

Un alumno de la Universidad de Granada. FOTO: UGR
Un alumno de la Universidad de Granada. FOTO: UGR

La rectora de la Universidad de Granada, Pilar Aranda, ha lamentado que desde la Junta "dejan los bares abiertos y cierran las aulas" después de las medidas restrictivas decididas para la capital granadina este martes en Consejo de Gobierno, y ha destacado que la institución académica estaba cumpliendo la normativa y el curso "transcurriendo con total normalidad".En este sentido, en declaraciones a los medios, Pilar Aranda ha agradecido el "esfuerzo" de estudiantado, profesorado y personal de administración y servicios para poner en marcha el curso, con base en la semipresencialidad, y ha asegurado que la UGR, con cinco siglos de historia a sus espaldas, está preparada para volver a las clases virtuales desde el próximo jueves. En cualquier caso, ha dicho estar a la espera de que le concreten la información sobre estas medidas y su alcance, tras lo cual, y una vez se publiquen en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía, remitirá un comunicado a la comunidad universitaria sobre esta suspensión de las clases presenciales durante 15 días.

Ha acatado la decisión, si bien ha dicho que la decisión podría vulnerar la "autonomía universitaria", incidiendo en que desconoce las cifras que han manejado sus responsables en la Junta, que podrían no conocer ni "metodologías" ni "prácticas" de la UGR, donde están "sorprendidos y tristes". No ha habido clases aisladas, y "en el recinto universitario se está cumpliendo toda la normativa".

Fuera de las aulas, los estudiantes son ciudadanos, mientras que, en los colegios mayores y las residencias, que ha insistido en que no dependen de la UGR, que colabora con ellos, la institución no puede "entrar a vigilar". Ha reconocido, igualmente, que "trabajan muy bien" y hacen una labor positiva para la capital y la provincia.

"Me entristece profundamente que se valoren más los bares que la vida universitaria y la formación", ha resumido la rectora, que ha hecho hincapié en que "dejan los bares abiertos y cierran las aulas, los seminarios, las bibliotecas y los laboratorios". "Parece que se entiende que es mejor que vayan a los bares, a las cafeterías o al ocio nocturno", ha abundado Pilar Aranda, que ha dicho desconocer el "amparo legal" del acuerdo del Consejo de Gobierno.

La UGR ha detallado en la mañana de este lunes que, junto a los 236 positivos, el acumulado desde el pasado día 21 contabiliza 840 estudiantes aislados. Asimismo, ha detallado Aranda, ha invertido dos millones de euros en protección y señalética por la pandemia de Covid-19, y no ha sufrido de brotes en facultades o escuelas.

Los sindicatos de la UGR, también en contra

El sindicato SAT ha manifestado su "total rechazo" a la decisión adoptada por el Gobierno andaluz, "señalando injusta y exclusivamente a la Universidad de Granada como chivo expiatorio". "Denunciamos la criminalización del estudiantado de la UGR por el simple hecho de serlo. Desde la finalización del confinamiento nuestro alumnado ha demostrado la máxima responsabilidad y rigor sanitario tanto en las instalaciones propias de la UGR como en las actividades y gestiones propias de la institución", indica en una nota la central sindical. El SAT, así, remarca el "dudoso fundamento sanitario" que sostiene la medida aprobada por la Junta de Andalucía respecto a la UGR, pues "en este caso no hace falta ser ningún especialista para observar la fijación del Gobierno andaluz contra la UGR y deducir que los focos de infección no se han producido en las instalaciones de la UGR o por actividades propias, sino en el exterior de la misma".

"Reprobamos igualmente a la Junta de Andalucía por el estilo caciquil utilizado para adoptar esta grave iniciativa. Dado el inesperado agravamiento de la situación sanitaria, entendemos que se tendría que haber valorado y consensuado previamente no solo con la UGR, sino con todas las instituciones y entidades que también tienen responsabilidades en garantizar la salud pública", agrega el sindicato. Este dice sospechar que, "más que por una cuestión de modelo de gestión de urgencias sanitarias, detrás de esta medida pueda existir un trasfondo político e ideológico. No se puede señalar exclusivamente a la universidad como criadero de covid-19 y excluir de las medidas integrales a otras instituciones y sectores mucho más laxos a la hora de prevenir contagios".

La medida "se toma, además, sin tiempo para que docentes y alumnado se adapten a una docencia 'online' para la que la formación y medios técnicos sigue siendo escasa o directamente nula". Por todo ello, desde el SAT-UGR "animamos a la comunidad universitaria y a la sociedad granadina en general a participar en todas las acciones populares de denuncia que puedan surgir en los próximos días. No podemos quedarnos inertes ante este ataque frontal a una institución pública como es la universidad, defendamos lo público porque es patrimonio del pueblo".

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