Rafael tiene 71 años y lleva un año esperando para que le extirpen la vesícula

La familia de un septuagenario de Jerez reclama al Hospital que lo intervengan después de doce meses de espera. "No sale de casa porque cada vez que se incorpora le dan lipotimias"

Rafael, de 71 años, pide al Hospital de Jerez que le extirpe la vesícula.
Rafael, de 71 años, pide al Hospital de Jerez que le extirpe la vesícula. MANU GARCÍA

Rafael, de 71 años, lleva un año esperando a ser operado en el Hospital de Jerez. "Le tienen que extirpar la vesícula y ya le está afectando al hígado", cuenta su hija Estefanía, cuando atiende a lavozdelsur.es. Hace unos días estuvo a punto de pasar por quirófano pero, en el último momento, un cirujano decidió que no y lo mandó para casa, para sorpresa —e indignación— de toda la familia.

"No sé qué más tiene que ver un cirujano para operarlo", expresa la hija de Rafael, quien asegura que su padre "no tiene calidad de vida ninguna". "Le dan cólicos y lipotimias a cada instante, va de la cama al sofá y del sofá a la cama, no sale para nada", cuenta Estefanía, quien asegura que interpondrá una reclamación en el centro hospitalario.

Este lunes, desesperados por el estado de su padre, decidieron llamar a una ambulancia, que lo trasladó hasta el Hospital de Jerez. Rafael, con su mujer y sus hijos, llegó al centro hospitalario, donde le realizaron una PCR y llegaron a solicitar su ingreso para ser operado, pero el cirujano que lo atendió descartó esa posibilidad. "La doctora casi se lo suplicó, que tenía que ser operado, porque el problema en la vesícula le está afectando al hígado, está ya amarillento, pero nos lo mandó para casa", cuenta la hija.

"Sentimos un cabreo monumental y una impotencia tremenda", asegura Estefanía. "Es una auténtica vergüenza cómo está funcionando el Hospital de Jerez". "Mi padre necesita esta operación para recuperar su vida", dice, "nuestro temor es que, por dejadez de los médicos, lo retrasen mucho y ya su cuerpo no la aguante". Rafael, que esperaba operarse el pasado mes de noviembre, llegó a tener la prueba de la anestesia, que incluso le caducó. "Le hemos solicitado pruebas nuevas, por si lo llaman para operarse que esté listo, pero llevamos once días esperando cita para una analítica", relata la hija. 

"Sentimos mucha impotencia", añade Estefanía, quien cuenta que su padre apenas come y se siente "cada vez más débil". Rafael, además, padece parkinsonismo rígido, aunque con la medicación "lo tiene controlado". "Cada vez se va quedando más rígido y más parado", dice la hija. "En vez de 71 años parece que tiene 90, cuando era súper activo, daba paseos de dos horas... Ahora no sale de casa porque cada vez que se incorpora le dan lipotimias", relata. "Está super deprimido".

"El tiempo juega en su contra, cada día está más desmejorado", señala Estefanía, la hija de Rafael, que estuvo hospitalizado a principios de 2020, aunque recibió el alta una semana antes de decretarse el confinamiento domiciliario. Desde entonces, "o lo ha visto ningún medico y no lo han llamado para darle cita", se queja su hija, que pide encarecidamente que operen a su padre cuanto antes. 

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