La malagueña que reparte cartas de esperanza para desafiar al covid: “Se les caen los lagrimones de emoción"

La enfermera Belén Navarrete propuso esta iniciativa en marzo llegando a recibir más de 3.000 misivas en su correo para los pacientes ingresados en el Hospital Regional de Málaga. Ahora pide colaboración para seguir repartiendo los mensajes que les "hacen un bien inmenso"

Belén, una de las enfermeras que reparte las cartas de la esperanza  para combatir el covid en el Hospital Regional de Málaga.   CEDIDA
Belén, una de las enfermeras que reparte las cartas de la esperanza para combatir el covid en el Hospital Regional de Málaga. CEDIDA

Hace once meses Belén Navarrete, de 49 años, quiso dedicarse a amenizar la estancia de los pacientes ingresados por covid. Sacarles una sonrisa en mitad de la tempestad. La enfermera asistencial del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Regional Universitario de Málaga ya no podía soportar más el dolor que presenciaban sus ojos. A sus 48 años, una pandemia mundial la removió, sacudió sus emociones y le plantó cara.

En marzo, durante la primera ola se le ocurrió que las palabras anónimas de la población podrían levantar el ánimo a las personas que estaban allí donde nadie quiere estar. Repartir cartas a los hospitalizados para darles una buena dosis de esperanza ante la adversidad. “Llegaban personas mayores y algunos jóvenes muy desorientados y asustados, y no podían recibir visitas algunos estaban ingresados por una neumonía y no sabían que les pasaba”, recuerda Belén mientras imprime las cartas que leerá mañana.

La malagueña veía como “los pacientes estaban sufriendo mucho por estar aislados”. Y cuando observó que varios enfermeros de los hospitales madrileños estaban haciendo llegar cartas a los ingresados, “vi el cielo abierto”. Belén le propuso esta iniciativa solidaria a la dirección del hospital y la jefa del gabinete de prensa la ayudó a difundir un correo electrónico.

Las enfermeras del hospital Regional de Málaga.
Las enfermeras del hospital Regional de Málaga.   CEDIDA

De la noche a la mañana su bandeja de entrada rebosó. “Para mi sorpresa, en un día, como dicen los adolescentes, me petó el correo. Mi marido me mandó una captura de pantalla y había recibido más de 700 cartas”, explica la enfermera que no salía de su asombro. “Cuando yo vi el correo me quise morir, dios mío de mi vida, el poder de la prensa para hacer el bien y mover a los ciudadanos”.

Belén cuenta entusiasmada que, a partir de ese momento, empezó a recibir todo tipo de mensajes motivadores. Muchísimas personas quisieron colaborar con un soplo de fuerza para vencer al virus. “No daba abasto, llegamos a repartir entre marzo, abril y principios de mayo más de 3.000 cartas”, dice. Un aluvión de solidaridad que, junto a sus compañeras, repartía por todas las plantas del hospital.

"Llegamos a repartir entre marzo, abril y principios de mayo más de 3.000 cartas”

Tantas cartas recibía al día que, en pleno confinamiento y con los comercios cerrados, “se me acababa el papel y no podíamos comprarlo en ningún sitio, me faltaban recursos, tuvimos que pedir cartuchos de tinta negra y a color”. La enfermera puso su granito de arena entregando las misivas que procedían de cualquier parte del mundo, no solo de malagueños sino también de otras ciudades de Andalucía y de España.

La iniciativa atravesó las fronteras y hasta españoles residentes en Suiza, Alemania, Italia o Francia aportaron sus palabras de apoyo. Según relata Belén a lavozdelsur.es, “incluso me llegaron cartas de Sudamérica, de México, de Chile, de Argentina, y contactó conmigo un programa de televisión de Miami, de habla hispana, cuando a Sudamérica todavía no había llegado el covid”.

Una de las cartas enviadas a los pacientes.   CEDIDA
Una de las cartas enviadas a los pacientes.   CEDIDA

Los contagiados veían un rayo de luz entre la oscuridad gracias a las manos de las enfermeras. Belén reconoce que “había situaciones muy bonitas dentro del drama”. No puede olvidar aquel día en el que los familiares de una paciente le comunicaron las siguientes frases:

“Tenemos la esperanza de que pueda usted leerle esta carta a nuestra madre para que le diga que toda su familia la quiere muchísimo. Nos ha informado el médico que está a punto de fallecer, le quedan pocas horas de vida y espero que usted llegue a tiempo”. La malagueña no pudo contener las lágrimas y, al día siguiente se dirigió a la habitación de la mujer. “La compañera que tenía que entrar me dijo: -Tranquila Belén que todavía está consciente. Le leyó la carta y esa misma noche falleció”, relata. Acto seguido, les envió una carta a sus seres queridos, “les dije que se quedasen en paz porque mi compañera había podido leerle la carta. Cuando una persona va a perder el conocimiento lo último que pierde es el oído”.

En medio de la crisis, la dureza y la desesperación en primera línea de batalla, las enfermeras pusieron cuerpo y alma no solo para dar los cuidados necesarios sino también para “cubrir esa parte emocional y espiritual de los pacientes”. Belén recuerda como había jóvenes que estaban deseando que ella pasara con la bolsa de las cartas y a los más mayores les encantaban los dibujos de los pequeños. “Para muchos, su entretenimiento diario era leerlas”, añade.

"Estábamos todas con todas las emociones a flor de piel”

A su correo electrónico también llegaban dibujos del alumnado de diversos colegios, “se esmeraban mucho, en pleno confinamiento los profesores han tenido mucha creatividad”, dice la enfermera. Los más pequeños tampoco se olvidaron de los sanitarios y les trasmitían sus ánimos a través de sus trazos. “Nos poníamos delante del ordenador, se los enseñaba a los compañeros, me giraba y estaban detrás mía llorando de emoción. Estábamos todas con todas las emociones a flor de piel”, expresa.

Dibujos y mensajes de ánimo.Uno de los dibujos enviados.   CEDIDA
 
Dibujo.   CEDIDA
Dibujo.   CEDIDA

 A su vez, algunas de las cartas eran escritas por enfermos de cáncer que, desde su experiencia, ayudaban a los ingresados a luchar. Según cuenta, “es lo que llaman los psicólogos la resiliencia, que es la capacidad que tiene uno de salir adelante en la dificultad. Es muy bonito que el que tiene una enfermedad grave le esté enseñando a otro a como sobreponerse a esa dificultad”.

Cada vez que entraba en una habitación, la enfermera presenciaba las reacciones de los pacientes. Sin ninguna duda, “las cartas ayudan muchísimo más, a veces, incluso que las llamadas que reciben por el móvil. Hacen un bien inmenso”. Junto a sus compañeras ha sido testigo de lo mucho que se emocionaban las personas con este pequeño gesto. “Cuando empiezan a leerlas se les caen los lagrimones de emoción, les da ánimos y cariño”, comenta al otro lado del teléfono.

Para ella, es un regalo poder alegrar el día a las personas en momentos de dolor. El proyecto fue viento en popa, sin embargo, cuando finalizó el confinamiento, la situación dio un giro. “Mi correo ha dejado de recibir cartas desde el verano para acá. Solo llegaban algunas de personas que se comprometieron a mandarlas semanalmente”, lamenta.

“Seguimos teniendo pacientes que pueden recibir estas cartas"

En julio, los ingresos por covid disminuyeron y no fue hasta finales de agosto cuando las plantas volvieron a llenarse poco a poco. Desde la suya, “la quinta derecha”, que sufrió una reforma integral tras las vacaciones, volvía a ser partícipe de la presión hospitalaria. Cuando abría el correo, estaba vacío. “A veces nos vemos tan limitados porque no sabemos qué hacer para poder ayudarlos… solo el cuidado del tratamiento nos parece insuficiente”, expone con impotencia la malagueña que, en navidades, agradeció recibir postales navideñas de los centros educativos.

ANIMOMensajes con palabras de apoyo.   CEDIDA

Belén desea que su correo vuelva a llenarse de mensajes. “Seguimos teniendo pacientes que pueden recibir estas cartas, cada vez hay más”, dice. Solo quiere recuperar “ese ratito de calor y ánimo” que sana el corazón de los que sufren en silencio. Ella no pierde la fe y anima a las personas que estén leyendo este texto a participar a través del correo electrónico [email protected].

Este llamamiento desde el Hospital Regional se lanza este miércoles en el que Málaga continúa siendo la provincia con más hospitalizados de Andalucía. Según los datos de la Junta sobre la evolución de la pandemia, con 861, y 129 de ellos en UCI. El virus será historia.

Sobre el autor:

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Patricia Merello

Titulada en Doble Grado en Periodismo y Comunicación audiovisual por la Universidad de Sevilla y máster en Periodismo Multimedia por la Universidad Complutense de Madrid. Mis primeras idas y venidas a la redacción comenzaron como becaria en el Diario de Cádiz. En Sevilla, fui redactora de la revista digital de la Fundación Audiovisual de Andalucía y en el blog de la ONGD Tetoca Actuar, mientras que en Madrid aprendí en el departamento de televisión de la Agencia EFE. Al regresar, hice piezas para Onda Cádiz, estuve en la Agencia EFE de Sevilla y elaboré algún que otro informativo en Radio Puerto. He publicado el libro de investigación 'La huella del esperanto en los medios periodísticos', tema que también he plasmado en una revista académica, en un reportaje multimedia y en un blog. 

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