El Colegio Oficial de Ópticos-Optometristas de Andalucía (COOOA) ha remitido una carta formal a Antonio Sanz, consejero de Sanidad, Presidencia y Emergencias de la Junta de Andalucía, en la que denuncia un presunto delito continuado de intrusismo profesional en el Hospital Universitario de Jerez a raíz de la puesta en marcha del denominado ‘Proyecto Quixote’. Según la información publicada en medios, esta iniciativa, implantada en el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Jerez, delega en personal de Enfermería la realización de pruebas de cribado diagnóstico de alta complejidad, entre ellas tonometrías, paquimetrías, retinografías y tomografías de coherencia óptica (OCT) de mácula y nervio óptico. El COOOA advierte de que, si estas funciones estuvieran siendo asumidas por enfermeros, se podría estar vulnerando el artículo 403 del Código Penal, al tratarse de competencias reservadas en exclusiva a los ópticos-optometristas.
La entidad recuerda que la Ley 44/2003 de Ordenación de las Profesiones Sanitarias (LOPS) establece en su artículo 7.2.e) que el óptico-optometrista es el “diplomado universitario que desarrolla las actividades dirigidas a la detección de los defectos de la refracción ocular...”.
En palabras de Blanca Fernández, decana-presidenta del COOOA, "el cribado visual no es un proceso mecánico de manejo de maquinaria, es un acto clínico integrado de exploración funcional y estructural del sistema visual". De esta forma, "la interpretación de una OCT o una retinografía exige una formación específica en fisiología ocular y óptica clínica que el personal de Enfermería, independientemente de la formación complementaria que reciba, no posee por ley. Desde nuestra institución no podemos permitir que, debido a ello, se degrade la calidad asistencial y se vulnere dicha normativa".
"La evidencia de programas internacionales de cribado visual, así como los informes de la Organización Mundial de la Salud sobre el ámbito sanitario visual, subrayan que la calidad y seguridad del proceso dependen de la capacitación específica del profesional que realiza la exploración. Por ello, desde una perspectiva de seguridad del paciente y eficiencia del sistema sanitario, este tipo de circuitos requiere profesionales específicamente formados en ciencias de la visión para garantizar homogeneidad técnica, fiabilidad diagnóstica y adecuada priorización clínica", añade la decana.
Así lo explicaba el SAS el pasado verano
El 14 de agosto de 2025, el Servicio Andaluz de Salud defendía públicamente que el Proyecto Quixote organiza la asistencia en dos fases “claramente diferenciadas”, con el objetivo de agilizar el proceso sin comprometer la calidad clínica. Según detallaba, el Servicio de Oftalmología del Hospital Universitario de Jerez implantó este nuevo circuito para mejorar la accesibilidad de los pacientes derivados desde Atención Primaria, reducir tiempos de espera y optimizar los recursos profesionales. El modelo, precisaban, se basa en una experiencia previa desarrollada en el Hospital Mancha Centro (SESCAM) y adaptada al Área de Gestión Sanitaria de Jerez, Costa Noroeste y Sierra de Cádiz.
En una primera fase, explicaba el SAS, los pacientes son atendidos por personal de enfermería específicamente formado en el centro de salud La Serrana, donde se realiza un cribado completo mediante pruebas diagnósticas funcionales estandarizadas como agudeza visual, tonometría, paquimetría, retinografía u OCT de mácula y nervio óptico. Todo el proceso se apoya en tecnología automatizada y queda registrado en formato digital. Posteriormente, en una segunda fase, los oftalmólogos revisan la información recopilada y elaboran un informe clínico individualizado con juicio diagnóstico y recomendaciones claras, decidiendo el alta, una cita preferente o, en casos justificados, atención urgente.
Desde su puesta en marcha a mediados de marzo, el servicio aseguraba que más del 35% de los pacientes evaluados habían sido dados de alta y que el 65% restante fue derivado a subespecialidades según criterio clínico. Además, señalaba que el 9,9% fue clasificado como preferente y el 0,5% como urgente. Los pacientes reciben un aviso por SMS con su situación asistencial y la disponibilidad del informe en su centro de salud, accesible también a través del sistema Diraya, en un modelo que, según el hospital, busca consolidarse y ampliarse con más recursos humanos y tecnológicos.
Una reivindicación histórica
El COOOA insiste en que la solución a la saturación en Oftalmología no pasa por redistribuir funciones, sino por crear la categoría profesional de óptico-optometrista en el Servicio Andaluz de Salud (SAS). Recuerdan que en Andalucía más del 75% de las derivaciones desde Atención Primaria a Oftalmología responden a problemas refractivos que estos profesionales están capacitados para gestionar.
Por ello, solicitan a la Consejería la investigación inmediata de los hechos y la paralización de las pruebas si se confirma la denuncia, así como una reunión de alto nivel para abordar la creación de plazas específicas que, sostienen, permitirían reducir listas de espera, aliviar la carga hospitalaria y optimizar recursos públicos.


