Vox está a punto de convertirse en el partido del 20%

Las encuestas le dan en Castilla y León ese porcentaje al que se ha ido acercando en las autonómicas de Extremadura y Aragón, un voto que reforzará su posición a la hora de negociar con el PP

El secretario general de Vox, Ignacio Garriga, y el líder de la formación de ultraderecha, Santiago Abascal.
09 de marzo de 2026 a las 20:10h

Son varios los medios de comunicación que, coincidiendo con el último fin de campaña electoral en Castilla y León (CyL), han publicado encuestas que en poco o nada difieren entre sí acerca de los resultados que pronostican el próximo domingo día 15: Vox está en disposición de sacar el 20% de los votos, un número redondo al que la formación ultra lleva acercándose elección tras elección.

En las autonómicas de Aragón, Vox se quedó en el 17,9% de los votos (14 escaños); unas semanas antes, en Extremadura, el partido se quedó en un 16,4% (11 escaños). Ahora, a menos de una semana de la tercera cita electoral autonómica consecutiva en lo poco que va de 2026, la de CyL, Vox está a punto de conseguir el objetivo al que viene apuntando más por la propia inercia de su voto más que por una meta, como tal, fijada por la ejecutiva de partido.

Las encuestas publicadas este fin de semana (algunas se mantuvieron bien visibles a lo largo del lunes, un pequeño desafío del mundo digital a una legislación anquilosada) sobre qué puede ocurrir el próximo domingo 15 en CyL coinciden en que ese 20% está al alcance de la mano. La encuesta de 40dB/El País para este medio le da a partido de ultraderecha el 20,8% de los votos; la encuesta de El Mundo rebaja un tanto esas expectativas, pero con un 19,8% de los votos deja a los ultras a las puertas de ese número ‘mágico’. La encuesta de HM para Vozpopuli da a Vox un 20,6% de los votos, Target Point para El Debate eleva su intención de voto al 21,3% mientras que, por ejemplo, GAD3 para ABC le da el 19,5% del electorado. Por último, dentro de esta muestra de sondeos, cabe citar el de Gesop para El Correo-La Opinión de Zamora, que no se anda con decimales y directamente clava ese 20%.

El resumen es claro: la ultraderecha lleva todo 2026 intentando echar abajo la puerta del 20% y, por primera vez en unas elecciones autonómicas, el 15 de marzo está en disposición, así lo dicen las encuestas, de conseguirlo.

Las siglas, muy por encima de las personas

Y este dato se produce en un momento del partido en que sigue habiendo tensión interna por la expulsión de uno de los grandes precursores del partido, como es Javier Ortega Smith, o la de José Ángel Antelo, que fue presidente del Parlamento de la Región de Murcia y que se ha pasado al grupo mixto en dicha comunidad. El votante de Vox –en realidad, ya lo había demostrado con anterioridad con los casos de Iván Espinosa de los Monteros o Macarena Olona– demuestra ser absolutamente refractario a las luchas internas por el poder que se han sucedido en la formación. De hecho, ocurre algo similar en lo que se refiere a los dirigentes que presenta: la formación ultra ha optado en este 'rally' autonómico por un perfil de liderazgos discretos, siempre optando por la fuerza de las siglas, hasta el punto de que se puede decir que el candidato es Vox, un partido fuertemente centralizado con Santiago Abascal al mando.

Es un giro radical a lo ocurrido hace tres años, cuando fueron candidatos algunas de las personas más reconocibles el partido, caso de Rocío Monasterio (Comunidad de Madrid), Macarena Olona (Andalucía) o el propio Ortega Smith (Ayuntamiento de Madrid), todos ellos hoy incluso purgados de la formación.

Si Vox confirma el 20% o un porcentaje similar el domingo en CyL vendrá a repetirse (tres de tres) el panorama político que ya se ha dado en Extremadura y Aragón: la formación ultra será imprescindible para la investidura de los candidatos del PP y su formación de gobierno, bien participando del mismo, bien con apoyos exteriores. Ese 20% es una auténtica losa par el PP, ya que frena cualquier aspiración de los populares de obtener mayorías absolutas y es sinónimo de la apertura de negociaciones que, por ahora, precisamente porque todo indica que se quería esperar a CyL, están imposibilitando acuerdos.

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Carlos Piedras

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