El juicio por el llamado 'caso mascarillas' queda visto para sentencia. En realidad, ha sido el juicio al exministro José Luis Ábalos, al asesor Koldo García y, hasta cierto punto, al empresario Víctor de Aldama, por el cobro de comisiones ilegales por la venta de distinto material quirúrgico –caso de las mascarillas– durante la pandemia de covid. Lo que pasa es que durante el mes largo que ha durado la vista, se ha hablado de múltiples cuestiones que han atraído la atención de los medios de comunicación más allá de cómo se produjo la venta de dichas mascarillas a los ministerios de Transporte e Interior o Islas Baleares y las posibles mordidas que se generaron.
Hoy mismo, en las conclusiones finales del juicio, el fiscal anticorrupción ha descartado que Pedro Sánchez fuera el número 1 de la trama de Ábalos, Koldo y Aldama, algo que para él –el fiscal– queda si le correspondía hacerlo o no: es cierto que Víctor de Aldama ha dicho que no tiene dudas de que el presidente era el número 1 de trama, pero ni la instrucción ni la fiscalía barajaron esa posibilidad, así que solo el fiscal sabe a qué viene la exculpación in voce de alguien que en ningún caso estaba imputado...
En cualquier caso, Aldama consiguió colocar, al menos por unas horas, ese mensaje potente sin pruebas que lo sustenten. Días después Koldo desmintió cualquier implicación e incluso conocimiento del presidente, con el que hay que recordar que le unen días y días en el supuesto Peugeot (o Mercedes o suv) en el que recorrieron España y las casas del pueblo socialistas para que Sánchez volviera a la secretaría general del PSOE.
Es que realmente llegó un momento en que parecía que lo que se juzgaba, más que la pieza bautizada como 'caso mascarillas' –su alcance, implicaciones, responsabilidades–, eran las andanzas de tres pícaros en las que casi se echaba de menos la presencia de un cuarto: de Santos Cerdán, implicado en otro caso. En el juicio han sido parte sustancial, y no meramente descriptiva de hechos mayores, episodios como el de la amante-novia con derecho a apartamento en la Torre de Madrid (plaza de España) y con trabajo en empresa pública sin tener que ir a trabajar; la existencia de amantes 2, 3, 4, y...; nuevos significados –al margen de la RAE– para términos como chistorra, sol y folio; no se ha encontrado el hipotético dinero generado, pero está claro que más allá de los 94.000 euros del exministro hay mucha vida, y de la buena, por el medio: más que dónde está el dinero, realmente se trataría de documentar cómo se ha gastado.
Juicio y política
No vamos a entrar en que si se ha politizado el juicio o no, pero si en que se han dado "visiones", "valoraciones" y "lecturas" de los hechos que dejan claro el sesgo de los mismos que han querido marcar los dos grandes partidos. Por que... qué le va a la acusación popular del PP al pedir una hipotética reducción de pena –una más– para Víctor de Aldama por su colaboración (hay que recordar que su petición de pena por la fiscalía es de solo 7 años, lo que contrasta poderosamente con la petición de 24 años para el exministro Ábalos)... y qué le va al PSOE, por qué no decirlo, para oponerse a dicha rebaja de pena, a la que se opondría también el fiscal general pero no está tan claro que lo haga el fiscal anticorrupción.
Pero por el medio han quedado multitud de cuestiones que se alentaron o se sobreentendieron sin mayor base. Por ejemplo: ¿por qué no ha tirado Ábalos "de la manta"? ¿Damos por supuesto que el PSOE era "la manta" (léase perceptor último de las comisiones) y ha decidido mantenerse neutral respecto a su partido de toda la vida o es que, sencillamente, no había "manta" de la que tirar? Seguro que cuando salga la sentencia no habrá respuesta concreta a las 'grandes preguntas' que, en realidad, ha generado este juicio y que posiblemente queden en el aire... más allá de un mes de exhibición de picaresca.



