andrea_fernandez_-_marea_granate
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Sara y Andrea, dos jerezanas que viven en China y Francia, respectivamente, relatan las dificultades a las que han hecho frente para poder votar el próximo 20D.

Querer votar y no poder. O tener serias dificultas para hacerlo. A eso se enfrentan miles de españoles que viven en el extranjero y que tienen que realizar una serie de trámites para poder ejercer su derecho al voto, que forzosamente tiene que ser por correo. Una jerezana en esta situación es Sara Flores, que lleva casi un año viviendo en Macao (China) con su pareja, Juan Luis, desde donde emitieron sus respectivos votos días atrás. Pero andan preocupados. “Nuestras papeletas aún no han llegado, y si no llegan antes del 18 tendremos que ir a Hong Kong en barco para poder votar en el consulado, con el gasto de tiempo y dinero que ello implica”, cuenta Sara.

La jerezana dice que las papeletas salieron de España en dirección a China el pasado 30 de noviembre y a día de hoy siguen sin tenerlas. “No sabemos por qué no nos ha llegado, ya que hemos recibido paquetes certificados que han tardado tres días en llegar de Madrid a Macao”, dice Sara, que ya se plantea buscar a algún abstencionista español para que vote por ella. La idea no es suya. Surge de la conocida como Marea Granate, que con la campaña #RescataMiVoto se encarga de poner en contacto a emigrantes españoles que quieren votar y no pueden con españoles que no pretenden hacerlo.

Una vez emparejados, el emigrante dice al donante a qué partido político apoya. Hasta el momento, según datos de la propia plataforma, más de 3.000 españoles residentes en el extranjero –562 andaluces– han podido “rescatar” su voto con esta fórmula. Así, la Marea Granate –llamada así por el color del pasaporte–, pretende contrarrestar las "irregularidades y dificultades" a las que tienen que hacer frente los emigrantes españoles para poder depositar su papeleta el 20D.

Andrea: "Si volviera sé que sería para trabajar de prácticas, mal pagada o para hacer voluntariado, y seguir viviendo en casa de mis padres"

Junto a la plataforma Dos millones de votos, la Marea Granate ha enviado una carta a la Junta Electoral Central para pedir que amplíe el plazo de envío desde el exterior. Estas trabas hacen que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), solo un 6% de los 1,8 millones de electores españoles que viven fuera del país hayan podido rogar su voto –trámite previo en el consulado de cada país– para poder participar en las elecciones del 20D. Una cifra a la que hay que restar un "30 o 50% de papeletas que no han llegado a tiempo", apuntan desde la Marea Granate.

Andrea Fernández es otra jerezana que lleva dos años viviendo en Le Pradet, una localidad francesa situada entre Marsella y Niza. “Afortunadamente nunca he tenido problemas y siempre he podido votar desde fuera, pero la verdad es que el proceso hace que se te quiten las ganas”, comenta. El procedimiento, como ella misma relata, es bastante tedioso. En su caso, el consulado español más cercano está a una hora y media de trayecto –en Marsella–, lo que le hace perder casi toda la mañana. “O tienes la suerte de no trabajar entre semana o tienes que cogerte un día libre”, dice. Tras inscribirse en el CERA (Censo Electoral de los Residentes Ausentes), le deben llegar las papeletas con las distintas opciones políticas a su casa, desde donde lo emite por correo.

Luego, relata, “le toca a las oficinas de Correos hacer bien el trámite y que el voto llegue a tiempo”. Andrea se queja de que un envío internacional suele costar algo más de cinco euros. “Se supone que ese dinero te lo reembolsan, pero yo aún lo estoy esperando”, cuenta. En esta ocasión podrá hacerlo en persona, aprovechando que vuelve a Jerez por Navidad, pero no olvida las dificultades que tienen para poder hacerlo desde fuera de país. “Soy consciente de que no pueden poner una urna al lado de cada español que esté fuera, pero otra tiene que haber otra manera tiene de facilitar el trámite”, añade.

Andrea y Sara salieron de Jerez buscando un futuro mejor y, por ahora, no se plantean volver. “Echamos de menos todo, menos el paro”, dice Sara. Andrea, por su parte, dice que está fuera por elección propia. “Tras la experiencia de la Erasmus, que hice en Francia, tenía claro que quería volver a irme”, cuenta. Ahora está en el país galo gracias a una beca Leonardo. “Si volviera sé que sería para trabajar de prácticas, mal pagada o para hacer voluntariado, y seguir viviendo en casa de mis padres”, añade. Sara, a pesar de estar a 11.000 kilómetros de su casa, ha encontrado en China la estabilidad que se le niega aquí. Su pareja es músico profesional y consiguió una plaza en la orquesta nacional de Macao, por lo que no se lo pensaron dos veces. “Vinimos sin conocer ni la cultura, ni la lengua, sin conocer a nadie, sin saber dónde íbamos a vivir... pero con un contrato de trabajo, por lo que era mejor que quedarnos en España”. Ahora dedica su tiempo a estudiar chino para poder encontrar un empleo y también cursa un máster en energías renovables –es ingeniera técnica de obras públicas–, “que con 29 años que tengo me ha tenido que pagar mi madre”, dice resignada.

Ambas coinciden en que el bipartidismo “ya está agotado”, motivo por el que, quizás, se ponen tantas trabas para ejercer el derecho al voto para las personas que han tenido que abandonar el país en busca de oportunidades que no tienen aquí. “Según el Gobierno, España está creciendo, pero mi realidad y la de otros muchos es que vivimos a miles de kilómetros de nuestras familias para poder tener una vida digna”, dice Sara. Andrea lo tiene claro: “El cambio es más necesario que nunca”, por lo que cree que “la asistencia a las urnas el 20D es obligatoria”. Ella lo hará en persona. Cuando le toque hacerlo desde el extranjero otro gallo cantará.

Sobre el autor:

Francisco Romero

Licenciado en Periodismo por la Universidad de Sevilla. Antes de terminar la carrera, empecé mi trayectoria, primero como becario y luego en plantilla, en Diario de Jerez. Con 25 años participé en la fundación de un periódico, El Independiente de Cádiz, que a pesar de su corta trayectoria obtuvo el Premio Andalucía de Periodismo en 2014 por la gran calidad de su suplemento dominical. Desde 2014 escribo en lavozdelsur.es, un periódico digital andaluz del que formé parte de su fundación, y con el que obtuve en 2019 una mención especial del Premio Cádiz de Periodismo.

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