28 de abril de 2026, justo un año después de uno de los acontecimientos más extraños vividos en España durante, digamos, los últimos 50 años. Hablamos del apagón que sufrió el país –arrastrando a Portugal, por cierto– durante unas 12-14 horas en algunas zonas. "Distópico" y "surrealista" son de los adjetivos que más se vienen escuchando desde ayer lunes, en que comenzaron a editarse los primeros reportajes en prensa escrita, radio y tv sobre el acontecimiento. A esos adjetivos se han ido sumando otros como "solidario" en los medios afines al Gobierno, que lejos de denunciar que un año después sigue sin haber respuestas a lo ocurrido se afanaban en el uso del "nos" y del "nosotros" para acercar "lo que vivimos ese día" a la epopeya (y casi casi a la fiesta), en lugar de introducirse en la denuncia de un asunto que ha tenido importantes consecuencias económicas para millones de empresas y usuarios (algunas organizaciones estiman que el recibo de la luz se ha encarecido unos 15 euros mensuales para hacer frente al coste del apagón, al que sitúan en unos 1.000 millones de euros hasta ahora).
TVE, por ejemplo, afirmó que el apagón fue consecuencia de un fallo en la tensión... que vaya, que a ver de qué si no. El caso es que Red Eléctrica Española (hoy Redeia) sigue culpando a las compañías eléctricas de no haber actuado correctamente mientras que las compañías cargan a su vez contra el gestor –de capital mixto, hoy es público solo en un 20%, el que controla el Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)– de no elegir un 'mix' de energías adecuadas y "realizar un reparto geográfico desequilibrado" en el control de la tensión, por lo que planean pedir indemnizaciones millonarias. Lo que quedó claro es que se trata de fallos estructurales y de supervisión, dejando de lado cualquier posibilidad de que se debiera a un ciberataque, lo que no se descartó en un primer momento
Los días posteriores al apagón ya hubo tormenta política con este tema y ahora, un año después, ha vuelto a ocurrir. El líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, ha pedido este martes todo un ramillete de dimisiones, empezando por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; la vicepresidenta y ministra de Transición Ecológica, Sara Aagesen; la exvicepresidenta Teresa Ribera y la presidenta de Red Eléctrica, Beatriz Corredor.
El PP ha organizado una jornada para hablar en exclusiva del tema, en un sitio tan emblemático –a tenor de lo que sería luego su discurso– como la central nuclear de Ascó, en Tarragona. En su discurso de apertura, Feijóo dijo que el "gran apagón pasará a la historia como un fallo sistémico provocado por la ideología, la incompetencia y la irresponsabilidad del Gobierno". Para el presidente del PP, lo ocurrido el año pasado fue consecuencia de "una política energética ideologizada" y aprovechó para defender la energía nuclear. En este sentido, se mostró partidario de que se mantenga la operatividad de todas las centrales españolas, entre otros motivos para frenar en encarecimiento de la luz.
La prensa inglesa ya contó una versión
La prensa inglesa –con el Daily Telegraph a la cabeza de las informaciones aparecidas en su día– informó aproximadamente un mes después de lo que pasó, contándolo a partir de fuentes portuguesas. El Telegraph publicó que, en efecto, el 'mix' energético seleccionado ese día no se sostenía y que todo indica que había una selección de energía que podría calificarse como 'ideológica'. De hecho, en las informaciones aparecidas se recogen las oscilaciones que hubo días antes –que nadie ha negado en España, todo hay que decirlo– y que el apagón que se produjo finalmente fue el fiasco de un experimento de España por aparecer como el primer país europeo que en un momento determinado está ofreciendo el 100% de su electricidad limpia, toda producida a partir de energías renovables...


