En una vivienda familiar de Jerez, cerca de San Joaquín, una habitación se ha transformado con el paso de los años en una ciudad en miniatura construida con piezas de Lego. Su creador, David Sarmiento, ha desarrollado este proyecto personal a lo largo del tiempo hasta ocupar varios metros cuadrados y reunir miles de piezas y centenares de figuras, en un proceso que combina afición, paciencia y evolución constante.
El origen de esta afición se remonta a su infancia. "Con ocho años o así me llevaron mis padres a ver unos entrenamientos de Fórmula 1 que habían en el Circuito, poco después era mi cumpleaños y me regalaron un Lego de un Ferrari", recuerda. A partir de ese momento, explica, su interés fue creciendo progresivamente, también influido por su afición a Star Wars, lo que le llevó a ampliar su colección "poquito a poco", conforme sus posibilidades lo permitían.


Años después, en torno a 2014, comenzó a dar forma a su primera ciudad, aunque reconoce que aquella versión inicial era más rudimentaria. Según relata, estaba montada directamente en el suelo de su habitación y respondía a un planteamiento más propio de un niño. Esa etapa terminó en 2019, cuando se trasladó fuera de Jerez por estudios y tuvo que desmontarla tras la petición de su madre de no mantenerla en esas condiciones.
El proyecto actual arrancó en torno a 2021, coincidiendo con sus regresos puntuales al domicilio familiar durante vacaciones. Desde entonces, la ciudad ha ido creciendo dentro de las limitaciones físicas del espacio disponible. Según explica, se trata de una construcción en forma de L que ocupa unos cuatro metros cuadrados.
La ciudad no reproduce ningún enclave concreto, sino que responde a un diseño genérico. El propio David subraya que la esencia de este tipo de construcciones reside en la libertad creativa: señala que "la gracia de los legos es eso, que como hay tantísimas piezas distintas, puedes hacer lo que quieras". Aunque algunos elementos han sido diseñados por él mismo, la mayoría de los edificios proceden de kits comerciales, mientras que infraestructuras como carreteras o aceras sí han sido configuradas manualmente para mantener una estética uniforme.


El conjunto incluye alrededor de 329 figuras humanas y una cantidad total de piezas que, según estima, podría situarse entre las 50.000 y las 60.000. Además de la estructura fija, la ciudad se transforma en función de la época del año, incorporando escenas temáticas como procesiones de Semana Santa, recreaciones de la Feria o concentraciones de motos, lo que introduce dinamismo en el proyecto.
Actualmente, David reside en Madrid, donde trabaja tras haber estudiado ingeniería mecánica. Su actividad principal está vinculada a una empresa de software, aunque desde hace aproximadamente un año y medio ha comenzado también a desarrollar una trayectoria como fotógrafo deportivo. Según explica, esta segunda ocupación le genera algunos ingresos, pero por el momento se mantiene como una actividad complementaria.
Una iniciativa muy personal
El proyecto de la ciudad sigue siendo, en gran medida, una iniciativa personal. Aunque existen asociaciones y exposiciones de aficionados a Lego en distintos puntos de España, David reconoce que no forma parte de ninguna de ellas, si bien participa en grupos en línea donde se comparten experiencias y avisos de ofertas, un aspecto que considera relevante debido al coste de las piezas.
De cara al futuro, contempla la posibilidad de ampliar significativamente la instalación e incluso abrirla al público. Su objetivo sería disponer de un espacio mayor donde incorporar nuevos elementos, como trenes automatizados, más edificios o instalaciones adicionales. "Me he planteado incluso comprarme una nave industrial y cosas así para poder expandirme mucho", afirma. Un proyecto que no para de crecer y que algún día puede contar con muchas más visitas que las de sus amigos, que siempre están pendientes de la evolución de esa gran ciudad.


