La biografía política del vasco que "puso a Jerez en el mapa": más gris tecnócrata que azul falange

El doctor en Historia Manuel Ruiz Romero publica 'Del franquismo a la reforma. Miguel Primo de Rivera y Urquijo, una biografía política'. Un año después de su muerte, ve la luz un trabajo de investigación sobre un hombre que fue alcalde de Jerez durante seis años y fue clave en la Transición

Manuel Ruiz Romero, en la Biblioteca Municipal Central de Jerez, con su obra entre las manos. FOTO: MANU GARCÍA
Manuel Ruiz Romero, en la Biblioteca Municipal Central de Jerez, con su obra entre las manos. FOTO: MANU GARCÍA

Llevó una andana de botas de vino al hotel donde se alojaban los Beatles al llegar a Madrid para promocionar la ciudad del sherry; renombró la feria de mayo con el nombre por el que ahora es celebración declarada de interés turístico internacional, la mundialmente famosa Feria del Caballo; concluyó las obras para la reconversión de la antigua base militar de La Parra en el Aeropuerto de Jerez; y desarrolló el polígono industrial El Portal, el segundo más grande de la provincia. "Puso a Jerez en el mapa y dotó al Ayuntamiento, hasta entonces convidado de piedra de las grandes bodegas, de una estructura funcional que pasó de vertical a piramidal, compartimentalizada y coordinada". Al expirar su mandato, fue una figura clave en la Operación Príncipe, que inaugura, ya con la muerte del dictador, el fenómeno de luces y sombras de la Transición.

¿Relatar los hitos y las claves que rodearon a la figura de Miguel Primo de Rivera y Urquijo (San Sebastián, 1934-Madrid, 2018), desde su papel en el municipalismo hasta la reconstrucción de un Estado democrático, es de algún modo blanquear a un político de esencia franquista? El doctor en Historia por la Universidad Pablo de Olavide, Manuel Ruiz Romero (Sevilla, 1959), funcionario en el Ayuntamiento de Jerez que obtuvo el Premio de Investigación Memorial Blas Infante 2017 por su trabajo El complot de Tablada (Sevilla 1931), tiene claro que ni mucho menos. Solo el sectarismo y la falta de perspectiva y contexto pueden caer en la trampa en la que no está dispuesto a tropezar este historiador afincado desde hace décadas en Jerez.

"Existe un prejuicio al entender que todo aquel que estudia el franquismo se hace franquista o lo es, son etapas de la historia que hay que estudiar con objetividad y aceptando que hay un lastre documental importante". El primero, el no haber podido conseguir testimonio vivo de Primo de Rivera y Urquijo, que falleció el 3 de diciembre del año pasado, a los 84 años, tras años de pelear contra el alzheimer.

El segundo, "las actas en los foros donde participa Miguel son prácticamente un folio, la documentación es muy limitada y precisamente por la cerrazón de los órganos del régimen. Te vas a los medios y ves que estos son adictos al régimen, con lo cual la objetividad la tienes que poner tú", asegura el historiador en una entrevista con lavozdelsur.es, a propósito de Del franquismo a la reforma. Miguel Primo de Rivera y Urquijo, una biografía política, que se presenta en el Hotel Jerez, este martes, con la presencia de Andrés Contreras Salido, licenciado en Ciencias Políticas y Económicas, y Joaquín Carrera Moreno, presidente de Comunicasur Media, la empresa que edita lavozdelsur.es.

Miguel Primo de Rivera y Urquijo, en una imagen de archivo.

¿Cómo llega a ser alcalde de Jerez entre 1965 y 1971 el sobrino de José Antonio, nieto del dictador Miguel Primo de Rivera? "La tragedia de todo esto es que en el libro no hemos podido contar con los testimonios de la persona, afectada por alzheimer, hay vacíos que no podemos descifrar, hay una hipótesis que tampoco es descartable, y es que la Corporación del exalcalde Tomás García Figueras se reúne con Franco y le pide que un Primo de Rivera dirija el Ayuntamiento. Hasta entonces, el Ayuntamiento había sido sumiso y continuista a la jerarquía del Estado. Nombrarle significa un cambio de actitud, de época y de ritmo económico". Hasta ahora, en el caso de Jerez, solo estaba estudiado el Ayuntamiento en la República, que lo hace Diego Caro Cancela. Sobre Primo de Rivera y Urquijo, a nivel general, "era necesario bajar a la óptica local, porque ahí descubrimos los historiadores los matices; y, en este caso, que Miguel Primo de Rivera diga en ese momento que la Falange no se puede quedar anclada en el 18 de julio es un atrevimiento que a lo mejor él solo podía permitirse".

En cambio, Manuel Ruiz cuenta que "una de mis líneas de investigación es el municipalismo, entendido como raíz a la hora de la construcción de un Estado". Por ello, la idea de este nuevo trabajo, editado por Tierra de Nadie,  nace "a partir de un trabajo doctoral que hago en Ciencias Políticas, y el tema va tomando cuerpo, veo que esta figura es importante y lamentablemente no está estudiada en la realidad historiográfica de Jerez. Se ha estudiado mucho el arte, el vino, pero sobre la institución municipal no hay absolutamente nada". Así las cosas, "me dispongo al estudio desde Primo de Rivera hasta la primera Corporación democrática. Se trata de poner en valor la primera gran institución de la ciudad".

Ruiz Romero, antes de la entrevista con este medio. FOTO: MANU GARCÍA

Abogado, político técnico al frente de empresas públicas y directivo empresarial, es nombrado alcalde de Jerez sobre la base de la histórica vinculación de su familia con una ciudad a la que "situó a la vanguardia del desarrollismo franquista". El desarrollismo, un fenómeno que prepara la Transición, "que no puede concebirse como un periodo pacífico si no es desde este arranque, implica un cambio económico, de mentalidad; la economía franquista se recupera de la gran crisis de la posguerra, y en la medida en que ese desarrollo económico florece, gracias a Miguel, Jerez se beneficia, no ya de una serie de ayudas estatales, sino de la impronta que él como personalidad política tenía con respecto al propio régimen, pone su apellido con Jerez primero".

Procurador en Cortes, Consejero Nacional del Movimiento, Consejero de Reino y, finalmente, senador designado por el Rey en las Cortes constituyentes, "pone su nombre y su figura en función del Estado. Y no de cualquier Estado, sino de uno que supone la restauración de una democracia que está hasta entonces eclipsada por el franquismo", asevera el historiador. Y añade: "Cuando el propio régimen ya empieza a evaluar qué va a pasar después de la muerte de Franco, Miguel Primo de Rivera se sitúa lejos de la hipoteca de su apellido, al lado del Rey abiertamente, entendiendo que su amistad y su compromiso político significaba una lealtad a la monarquía, apostará por toda la reforma política y por todo el momento constituyente".

Jerez de la Frontera, 30 de octubre de 1970. El alcalde de la ciudad Miguel Primo de Rivera y Urquijo acompaña al dictador Francisco Franco. FOTO: Archivo de EFE.

Como reza en la sinopsis del libro, "si bien se ha repetido hasta la saciedad que la restauración democrática es una iniciativa en la que Juan Carlos I es el empresario, Fernández-Miranda el guionista y Adolfo Suárez su conductor; más allá de ese clásico trío, estamos ante una de las figuras que, aún tras las bambalinas del escenario político y con rol discreto, juega un decisivo papel al servicio de la permanencia y continuidad del Estado operando moderadamente para los intereses del monarca. Este trabajo pues, responde a las tensiones propias de un vertiginoso cambio de referentes desde la dictadura a los primeros instantes de la gestación constitucional".

Años antes, introduce un cambio al frente del Consistorio jerezano, "el liderazgo del Ayuntamiento con respecto a las industrias locales, ya que hasta ese momento el Ayuntamiento era poco menos que un convidado de piedra entre las grandes bodegas de Jerez". A partir de ahí, relata Ruiz Romero, "Miguel dignifica la institución y en segundo lugar pone a Jerez en el mapa, pues formará parte de una red de ciudades que aun no siendo capitales de provincia representan un capital importante para el Estado, como Vigo, Alcalá de Henares, Cartagena, Sabadell... municipios que en esos momentos se constituyen en baluartes fundamentales para el desarrollo franquista".

El rey emérito Juan Carlos I con Miguel Primo de Rivera y Urquijo

"Él ejerció por propia personalidad, juventud, aptitudes y formación, porque no todos los políticos de la época sabían hablar inglés y francés, y puso a Jerez en el mapa, atrayendo inversiones y subvenciones del Estado. Entre otras, el reconocimiento turístico de Jerez, algo que García Figueras intuyó simplemente y él puso en marcha", abunda el historiador sevillano. Aun así, era imposible erradicar los grandes males de la época: un déficit educativo altísimo y una ciudad plagada de suburbios y chabolas, "con un nivel de infravivienda que logró empezar a superar hasta bien entrada la Democracia". Para Ruiz Romero, Miguel Primo de Rivera, como político tecnócrata y reformista, "testimonia un perfil identificable con unas nuevas generaciones que aspiran a un ejercicio del poder más cercano, ágil, eficaz y coordinado". Es más gris tecnócrata que azul falangista joseantoniano

A juicio del historiador, sobre si algo hemos aprendido en todo este tiempo y si de verdad hemos evolucionado tanto sociológicamente como parecen, afirma que "en estos momentos de la España actual habría que volver un poco la mirada al régimen del 78, porque está muy denostado, y es verdad que se hicieron cosas muy a la ligera. Fue todo tan rápido que hicimos una democracia en la que pensábamos que simplemente por ser demócratas íbamos a ser todos honrados y no íbamos a meter la mano en la hacienda pública, en la que las instituciones no iban a gastar más de lo presupuestado, o donde iba a haber un clima de tolerancia entre pensamientos diferentes... y creo que el reciclaje que ahora necesita España tiene que ser crítico con la Transición, pero también con estos 40 años de democracia, ¿qué calidad democrática estamos construyendo?".

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