Juanma Moreno, en su laberinto: bipolaridad política y bicefalia en la Junta

Moreno, durante su entrevista en Onda Cero, este miércoles. FOTO: JUNTA
Moreno, durante su entrevista en Onda Cero, este miércoles. FOTO: JUNTA

Juan Manuel Moreno, presidente de la Junta de Andalucía, valoró, en la tarde de este pasado martes, en tono constructivo y moderado el plan de desescalada del Gobierno de Pedro Sánchez. En un tuit, dijo: "Es prudente establecer un periodo de "transición" hacia la nueva normalidad, como ya solicité al presidente del Gobierno el pasado 12 de abril, pero después de enviar una completa propuesta de desconfinamiento, en Andalucía esperamos recibir información más clara y concreta".

En la mañana de este miércoles, el dirigente autonómico, en una entrevista en Onda Cero, ha dicho: "No podemos estar toda la vida en estado de alarma (...) La sociedad tiene la sensación de que hay una política errática por parte del Gobierno central y que no tiene una hoja de ruta premeditada, sino que se actúa de manera improvisada". A juicio del dirigente del PP, que pareciera que desea con todas sus fuerzas ser moderado y leal, pero algo superior no le deja, "los datos del coronavirus que hay ahora mismo ponen de manifiesto que dentro de algo más de un mes podemos tener unos índices de cierta tranquilidad, de manera que lo razonable sería ya levantar el estado de alarma".

Pablo Casado y la cúpula nacional de su partido, que llevan días reclamando el plan de desescalada que presentó ayer el Gobierno, ya dejaron claro que no es seguro que vayan a apoyar nuevas prórrogas del estado de alarma, y parece que Moreno ha virado su discurso desde la prudencia de la tarde del martes a una línea más próxima a la tesis de la dirección nacional de su partido: cargar a toda costa contra el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos.

https://twitter.com/JuanMa_Moreno/status/1255184711711969282

En la tarde del martes, fue Juan Marín, vicepresidente de la Junta y líder andaluz de Cs, quien hizo las veces de poli malo en las redes sociales: "La comparecencia del Presidente del Gobierno deja más dudas que certezas. Ignora por completo la propuesta de Andalucía —Moreno apuntaba en su tuit que el Gobierno se hacía eco de su solicitud— y condena a empresarios y trabajadores. Estoy decepcionado y preocupado tras ver la falta de un plan concreto y coherente del Gobierno de Sánchez e Iglesias".

Esta mañana, Moreno se apuntaba a esa valoración de su socio: "Veo intención de llevarlo —el estado de alarma— prácticamente hasta finales de junio y creo que no sería razonable (...) me costó trabajo entender exactamente qué quería hacer el Gobierno central, que parece más bien que ha buscado un plan para ganar tiempo e ir pensando qué hacer, porque no se tiene claro qué decisión tomar", ha desgranado Moreno, quien ha criticado que ha faltado "claridad y que fuera más fácil interpretar" ese plan de desescalada. En todo caso, ha asegurado que él quiere que "acierte" el Gobierno e intenta ayudar porque en ello va "nuestro presente y futuro".

A la bipolaridad política de Moreno, entre la búsqueda de unidad en la región y la postura de estadista, y el sometimiento a la disciplina de la dirección (que él no apoyó) de su partido, se une también la bicefalia del poder andaluz, donde todos quieren su cuota de protagonismo —Cs se queja a veces de ser convidado de piedra y de "no vender ni una escoba"—. Algo que se evidenció la pasada semana con el vaivén del "deseo" de regresar a las aulas antes de tiempo en Andalucía: Moreno dijo que sí y Marín dijo que no.

En paralelo, el barón andaluz del PP tiene otro frente abierto en la clave autonómica: la constitución de la comisión parlamentaria para lo que ha dado en llamar la "gran alianza" para la reconstrucción de Andalucía tras los estragos de la pandemia, con la que ha anunciado que movilizará 4.000 millones de euros.

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Siempre en el alambre, y en su bienquedismo —que muchas veces no tiene más remedio que ser de pega—, Moreno ha dado por hecho, también en la entrevista en Onda Cero, que el PP renunciará a presidir la comisión. Ahora bien, no tiene claro si permitir que la presida el PSOE, fuerza más votada y socio clave para que el proyecto sea creíble —a su vez, Casado quiere que Ana Pastor presida la comisión nacional—, o que la presida Cs, su socio necesario para retener el poder andaluz. "Hay varios grupos que han levantado la mano" para presidirla, ha señalado. "Mi socio de gobierno, Ciudadanos, también lo ha pedido", toda vez que ha recordado que la iniciativa partió de la Junta, del marco ejecutivo, y el Parlamento es la base del legislativo.

https://twitter.com/pablocasado_/status/1255135875488342023

"Está pensada para que busquemos en qué complementarnos y que haya sintonía", ha apuntado Moreno, a la par que ha trasladado su deseo de que empiece a caminar la semana que viene para trabajar ante dos pandemia: la sanitaria, "afortunadamente con menos virulencia en Andalucía", y la otra social y económica. "Necesitamos la complicidad de todos los grupos parlamentarios", ha insistido, para asegurar que "en la comunidad andaluza se ha creado un clima de confianza entre Gobierno y oposición", algo que ha reprochado "no ha ocurrido a nivel nacional".

Es difícil que ese sueño de estadista de Moreno se mantenga. Los recelos crecen y las presiones aumentan. El satélite imprescindible del Ejecutivo andaluz, Vox, insiste tambien en meter presión, al exigir a Moreno que pida la dimisión del Gobierno "criminal" de Sánchez y al recordarle que "no se puede ser amigo de todos", como le espetó Alejandro Hernández, portavoz parlamentario de la formación de ultraderecha, en la Cámara andaluza.

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