Juanma I, el moderado

Mientras el líder del PP se debate entre apoyar o no la moción de censura de Vox contra el Gobierno, el presidente de la Junta y líder andaluz de los populares incide en la necesidad de una "voz moderada" para pelear una recuperación que será "larga y costosa"

El presidente Juan Manuel Moreno Bonilla, este martes en el Parlamento andaluz. Autor: Parlamento
El presidente Juan Manuel Moreno Bonilla, este martes en el Parlamento andaluz. Autor: Parlamento

El presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, ha abierto el primer Debate sobre el Estado de la Comunidad que se celebra en el año y medio largo de legislatura con una constante: moderación. En su largo discurso de hora y media para abrir la sesión extraordinaria, que tiene continuidad en la sobremesa con las intervenciones de PSOE-A y Adelante Andalucía, el jefe del Ejecutivo andaluz y líder del PP en la comunidad más poblada de España no ha parado de repetir la que considera una de las claves para afrontar la “coronacrisis” y una recuperación social y económica que será “larga y costosa” en un territorio donde ha habido un tsunami en una  zona que ya fue declarada hace años como catastrófica.

Más de tres millones de habitantes en riesgo de pobreza y exclusión pueden dar fe de que salir de ésta en mejores condiciones no va a ser fácil. Seis de cada diez andaluces no llegan a fin de mes y otro porcentaje similar no cree, según las propias encuestas del Observatorio Bendodo, que haya unas siglas políticas capaces de dar solución a sus males acuciantes, agravados por el fallo multiorgánico de la peor pandemia en un siglo. Moreno, que lleva días trabajando en el discurso junto a sus asesores, es consciente de que, al menos, en este prólogo del debate —que es lo que viene ahora— no podía más que tender la mano y mostrarse como un moderado convencido, un fiel seguidor aristotélico que sabe que en el equilibrio está la virtud. Tras una larga exposición sobre el azote de la pandemia en Andalucía y una, a menudo, autocomplaciente disertación con la anticipación como leitmotiv de su gestión de la crisis, el presidente andaluz ha vertido gran parte del contenido de su alocución en el futuro de los fondos europeos extraordinarios que debe recibir España, y por ende Andalucía, para luchar contra los devastadores efectos de la pandemia.

“Estamos dispuestos a defender el peso e importancia que le corresponde a Andalucía. En eso consiste el andalucismo moderado y constitucional que tanto defiendo desde hace algunos años. España siempre gana cuando Andalucía gana. Pero que nadie espere a Andalucía en el enfrentamiento territorial”, ha dicho Moreno Bonilla, después de ir escalonando diversos anuncios y nuevos proyectos de ley que ya veremos si, como en Blade Runner, son lágrimas en la lluvia. Sea como sea, han vuelto las llamadas al entendimiento, al consenso, a la moderación, al diálogo y al unidos podemos. Una y otra vez. Como un mantra que ahora mismo es lo que mejor vende ante la opinión pública, aunque a nivel nacional todavía el líder de su partido, Pablo Casado, medite a estas horas si echarse por derecho y sin remisión a los brazos de la extrema derecha en la moción de censura a ninguna parte que arranca este miércoles contra el Gobierno de PSOE y Unidas Podemos. 

“Todos estamos en el esfuerzo común de sacar a España de la enorme crisis que vivimos. España no puede permitirse poner en riesgo la cohesión territorial y social de nuestro país que, en demasiadas ocasiones, se ve zarandeada por populismos y extremismos o por meros intereses políticos. Andalucía propone una voz moderada en busca de consenso”, ha insistido el dirigente andaluz. Y ha enfatizado: “Las comunidades autónomas debemos, y lo estamos haciendo, trabajar con lealtad y cooperación con la Administración General del Estado”. Y, en el caso de los fondos europeos, ha dicho, “corresponde al Gobierno de España ejercer su responsabilidad de coordinar, liderar y agilizar los mecanismos e instrumentos necesarios para que el dinero europeo llegue a las comunidades autónomas lo antes posible para ponerlo al servicio de los andaluces. Ese dinero no es para el Gobierno andaluz es para los andaluces”.

Moreno ha acabado casi como ha empezado, con ese puntito de aproximación a la realidad que a veces ilumina a los políticos: siendo consciente de que le ha tocado lidiar frente al “peor enemigo” y, por ello, ha anunciado un proyecto de Presupuesto autonómico para 2021 de 40.000 millones de euros, “el mayor de la historia”. Si nos dejan, que cantaba aquella, habrá rienda suelta para el gasto público en el peor momento, como defiende el consejero de Economía, Rogelio Velasco (Cs), frente al consejero de Hacienda, Juan Bravo (PP), y como bonus track, no habrá subidas de impuestos, como pide el vicepresidente Juan Marín —al que ha elogiado Moreno por su gestión de la temporada veraniega más difícil que nadie recuerda—. En suma, hora y media de buenos propósitos, de algunos anuncios trascedentes, de poca o nula autocrítica, y de compás de espera hasta que lleguen los turnos de réplica. Pero todo ello, seguro, será con moderación. Mucha moderación. Porque, parafraseando al estadista británico Harold Macmillan, en Andalucía "no estamos viviendo un ocaso, sino un nuevo amanecer". Y que no se entere Pablo Casado.

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