Las torrijas desactivan a Olona: ¿el cachondeo es la mejor forma de combatir a la extrema derecha?

Macarena Olona quedó en fuera de juego durante varios segundos por no saber interpretar determinados códigos verbales y no verbales mientras el resto se lo pasaba en grande

Momento torrijas en el debate.
Momento torrijas en el debate.

Vox lleva casi cuatro años en las instituciones y ni a derecha ni a izquierda han sabido cómo hacer frente a este movimiento. En su espectro, Feijóo lo arrinconó yendo al centro y Ayuso asumiendo sus postulados. Han sido cuatro años de palos de ciego en los que la izquierda no ha tenido claro si lo mejor era difundir las excentricidades, silenciarlas o combatirlas con argumentos. Según el momento se ha decidido una cosa u otra sin estrategia clara y firme. Pero Vox no ha dejado de crecer en torno al enaltecimiento de lo nacional y discursos gruesos y emocionales.

En el segundo debate de la campaña vivimos un momento que aún permanece en las redes y que tejió alianzas entre la izquierda y la derecha. Sólo son 20 segundos, pero son 20 segundos de complicidad entre unos y la desubicación de otra. Sin gritos y ni siquiera grandes argumentos, Macarena Olona se vio completamente desplazada en una conversación que simplemente iba de torrijas y que había introducido ella misma.

Juan Marín y las torrijas.

Olona intentó reírse de Marín recordando su momento en el confinamiento 'cocinando' torrijas (aunque aquí se hacen), pero todo se le volvió el contra y ni supo integrarse, ni tuvo salida. Uno de sus momentos más incómodos en el debate no fue por la fiscalidad, ni por los pactos, ni por los servicios públicos. Fue por el humor. Y evidenció el 'paracaidismo' de la candidata de Vox.

Juan Marín respondió afirmando que le salían muy buenas. A partir de ahí giró la conversación. Lo que era un ataque de Vox acabó con el candidato de Ciudadanos llevando la iniciativa. Hubo miradas complices entre los otros cinco candidatos. La primera fue de Juan Espadas. Su lenguaje corporal ya indicaba una modificación en el ritmo de la conversación. Pasó de atender a Olona a mirar a Marín con media sonrisa y las torrijas en su mente. Las palabras del líder de Ciudadanos frenaron el argumento de Olona y aumentaron las risas del propio Juan Marín y de Teresa Rodríguez. La gaditana se sumó a la fiesta, "guárdame unas poquitas pal' Kichi". Esta frase llegó un rato después de que la de Vox se refiriese al alcalde de Cádiz como gordo.

Nadie prestaba cuenta a Macarena Olona, ni a Vox. Marín replicó repitiendo lo que le había dicho Rodríguez, con tono de guasa y como si fueran amigos, "¿unas poquitas para el Kichi? Jejejeje". Mientras, Inmaculada Nieto, Espadas y Juan Manuel Moreno aguardaban con cara de circunstancias, con ganas de seguir hablando de las torrijas, pero manteniendo el tipo para no perder el hilo de la conversación. Moreno negaba con la cabeza, aunque no se sabe si lo que negaba era el hecho de que Olona no supiera hacer torrijas o si negaba lo que estaba contando. Por cierto, nadie sabe lo que estaba contando porque quedó eclipsada. "No lo sabe", susurró el candidato del PP.

El vacile lo acabó Marín en una muestra de que le había dado por completo la vuelta a esa interpelación, "¿usted sabe hacer torrijas, señora Olona?". Decir que la candidata de Vox estaba fuera de juego por no haber nacido en Andalucía sería xenófobo. Lo que no se puede negar es que esta desubicación se debió a la falta de conocimiento de ciertos códigos que no ha tenido tiempo de aprender y que el resto de candidatos han 'mamado'.

Sobre el autor:

Emilio Cabrera.

E. C.

Periodista.

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