En junio de 1978, Juan de Dios Ramírez-Heredia Montoya subió a la tribuna del Congreso de los Diputados para denunciar la discriminación que sufría el pueblo gitano por parte de la Guardia Civil. Casi medio siglo después, el abogado y periodista, reconocido como el primer diputado gitano de la historia del Congreso, ha pronunciado unas palabras que entonces habrían resultado difíciles de imaginar: "¡Viva la Guardia Civil!".
El motivo de este cambio de perspectiva es la actuación de Salvador, un joven guardia civil que participó en el rescate de una chica sevillana atrapada entre los restos del accidente ferroviario de Urda, que dejó 69 fallecidos el pasado 28 de octubre.
Ramírez-Heredia, presidente de la Unión del Pueblo Romaní, ha dedicado este miércoles un artículo a la labor del agente después de escuchar su testimonio en el programa Espejo público, presentado por Susanna Griso en Antena 3.
Una mano entre los hierros de un vagón destrozado
El relato del rescate ha conmovido especialmente al histórico representante del pueblo gitano. Según recuerda en su artículo, Salvador explicó durante la entrevista que había participado en la búsqueda de supervivientes en el vagón número 8 del tren Iryo, uno de los más afectados por la colisión.
En medio del silencio, el agente escuchó el llanto de una persona a la que no conseguía localizar. El vagón había quedado convertido en un amasijo de hierros. Para encontrar a la superviviente, el guardia civil tuvo que arrastrarse por el terreno situado entre las vías y los restos del coche ferroviario.
La búsqueda se prolongó durante más de una hora y media, según el relato recogido por Ramírez-Heredia. Finalmente, al levantar una chapa retorcida, apareció una mano. El agente consiguió agarrarla y comenzó una compleja operación para liberar a la joven, que permanecía atrapada bajo los restos del vagón.
"En ese momento a Salvador se le quebró la voz. Y el silencio atravesó como un puñal ensangrentado, hasta la pantalla de mi televisor", escribe Ramírez-Heredia. El autor destaca la determinación del agente para continuar con las labores de rescate hasta conseguir que la joven fuera evacuada con vida y trasladada a un hospital.
El discurso de 1978 contra la discriminación del pueblo gitano
En junio de 1978, cuando España todavía estaba redactando su Constitución, pronunció su primera intervención parlamentaria para denunciar determinados artículos del reglamento de la Guardia Civil que consideraba discriminatorios hacia la población gitana.
Según explica, su propuesta fue aprobada por unanimidad en el Congreso de los Diputados. A raíz de aquella iniciativa, el entonces ministro del Interior, Rodolfo Martín Villa, remitió instrucciones a las comisarías de Policía y comandancias de la Guardia Civil sobre el tratamiento respetuoso que debían recibir las personas gitanas en los atestados.
Ramírez-Heredia recuerda también las amenazas que, según su testimonio, dirigía a la comunidad gitana un responsable de la comandancia de Hospitalet de Llobregat. "Cuidado conmigo, que a mí me llaman el tigre y a mis guardias los leones", reproduce en su artículo.
De la denuncia de la discriminación al reconocimiento de un rescate
El presidente de la Unión del Pueblo Romaní considera que la sociedad española ha experimentado importantes transformaciones desde aquellos primeros años de la democracia.
La entrevista al agente Salvador le ha servido para reflexionar sobre esa evolución y sobre el papel que desempeñan actualmente los cuerpos de seguridad en situaciones de emergencia.
"Hoy, viendo el enorme sacrificio que está haciendo la Guardia Civil, exponiéndose por ayudar a la ciudadanía en medio de tantos desastres, quiero evocar a Federico García Lorca", señala.
Ramírez-Heredia recuerda que el poeta granadino retrató en sus versos la compleja relación entre el pueblo gitano y la autoridad, representada en algunas de sus composiciones por la Guardia Civil.
También reivindica la aportación de Lorca al reconocimiento de la cultura gitana, que, en sus palabras, logró situar "en lo más alto de la poesía universal".
El abogado y periodista concluye su reflexión imaginando que, ante la actuación de los equipos de rescate en la tragedia ferroviaria, el propio Federico García Lorca podría compartir su reconocimiento. "Tal vez por eso y la vista de tanta tragedia, Federico sería capaz de decir conmigo: '¡Viva la Guardia Civil'".
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