Las elecciones autonómicas de Castilla y León dejaron este pasado domingo un dato que no ha pasado desapercibido en el análisis de los resultados: los votos obtenidos por Se Acabó La Fiesta (SALF), el partido liderado por el agitado ultra sevillano Alvise Pérez, influyeron directamente en el reparto final de escaños en varias provincias y contribuyeron a que Vox no lograra tres procuradores adicionales en las Cortes autonómicas.
Aunque la formación de Alvise Pérez quedó lejos de obtener representación, sus papeletas superaron en tres circunscripciones la diferencia que separó a Vox del último escaño: Valladolid, Segovia y Zamora. En los tres casos, ese escaño fue finalmente para el PSOE.
El mecanismo que explica este resultado es el del reparto de 'restos', la fase final del recuento en la que los escaños que no se han asignado en la primera distribución se adjudican según los votos sobrantes de cada candidatura. Es precisamente en esa disputa milimétrica donde los votos dispersos en formaciones sin representación pueden resultar determinantes.
Valladolid y Segovia: los números que no cuadran para Vox
En Valladolid, SALF obtuvo 4.436 votos, el 1,54% de los sufragios. Vox, por su parte, se quedó a tan solo 1.680 papeletas de alcanzar lo que habría sido su cuarto escaño en la provincia. Ese último procurador fue finalmente para el PSOE, que logró así su sexto representante. La diferencia es elocuente: los votos de Alvise Pérez en Valladolid más que triplicaron el margen que separó a Vox de ese escaño.
En Segovia, la situación fue igualmente reveladora. Vox se quedó a 1.068 votos del último procurador, que también mantuvo el PSOE, mientras que SALF sumó 1.195 papeletas en esa circunscripción. Una diferencia de apenas 127 votos entre lo que obtuvo la formación de Alvise Pérez y lo que le faltó a Vox para lograr representación.
El caso más ajustado: Zamora, a 284 votos
El escenario más estrecho se vivió en Zamora. Allí, Vox se quedó a tan solo 284 votos del último procurador, que acabó siendo igualmente para el PSOE, mientras que SALF obtuvo 895 votos en esa circunscripción. Una diferencia de más de 600 votos entre el umbral que Vox no alcanzó y los apoyos que recibió la candidatura de Alvise Pérez.
En los tres casos, la conclusión es la misma: si esos apoyos se hubieran concentrado en la candidatura de Santiago Abascal, Vox habría podido aumentar su representación en las Cortes autonómicas a costa del PSOE.
Sobre esta cuestión, el propio Santiago Abascal optó este lunes por no señalar a la formación rival. En su comparecencia, el líder de Vox indicó que no tiene "ningún reproche" hacia Se Acabó La Fiesta y defendió la libertad de los electores de votar a quien les apetezca.
En la misma línea se pronunció el candidato de Vox a la Presidencia de Castilla y León, Carlos Pollán, quien en una entrevista en Antena 3 reconoció que esos "restos" de voto sin representación "han permitido que el PSOE tenga 2 o 3 escaños que en otras condiciones" habrían ido a parar a Vox, aunque también prefirió respetar la elección de los ciudadanos y el "juego electoral": "Cada uno es libre de presentarse a las elecciones con las siglas que considere", zanjó.
En un mensaje en sus redes dirigido a Abascal, Alvise ha comentado: "Hace 18 meses dijiste que SALF con más de 800.000 votos era 'penoso y residual', y no te preocupaba. Hace 6 meses desautorizaste a Ignacio Garriga rechazando una reunión porque Alvise cuanto más lejos mejor (sic). Hoy me acusáis de vuestra supuesta pérdida de escaños, como si los votantes fueran vuestros o quisieran solo votarte a ti. ¿Tantas décadas en el PP no te dejan ver con claridad que eres tú quien le está haciendo un favor a Sánchez, y no quienes hemos logrado imputar judicialmente a medio gobierno?".




