Vox, es decir, cada vez más Santiago Abascal, y solo Abascal, ha prescindido de Javier Ortega Smith. Le ha expulsado del partido. Se veía venir, pero se puede decir que el hasta ahora portavoz en el grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid es exactamente el último clavo que faltaba en al ataud de la vieja guardia fundadora de Vox... salvo el propio Abascal, se entiende. El partido de ultraderecha ha ido liquidando a Iván Espinosa de los Monteros, a Macarena Olona y, ahora, finalmente, a Ortega Smith.
El caso es que Ortega Smith, al que se ha expulsado por desacato al no ceder la portavocía de Vox en el Ayuntamiento de Madrid, tal y como le solicitaba el partido, tiene previsto seguir por ahora en dicho desempeño. Vox no tiene ningún tipo de recurso legal para forzar a Ortega a dimitir de este puesto –le correspondería a los propios concejales tomar esa decisión–, de hecho, ni siquiera el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, podría hacerlo: aunque el protagonista haya sido expulsado del partido, el acta de concejal que tiene es personal y no se ve en absoluto alterada por una decisión del aparato, tendría que ser siempre el grupo municipal el que tome cualquier decisión. Por ahora hay fidelidad, pero no hay que perder de vista, eso sí, que mantener la actual situación, es decir, no sustituir a Ortega Smith, puede terminar costando a todos o al que se resista su permanencia en el partido, también por desacato.
Hacía ya varios meses que Ortega Smith mantenía una relación tirante con la cúpula de Vox. De hecho, ya no formaba parte de la ejecutiva. "Junto a Santiago Abascal soy la única persona que está en el Comité Ejecutivo Nacional desde el primer día. Ahora he sido, más que apartado, expulsado sin causa ni razón alguna", ha señalado. "Tengo la conciencia muy tranquila –dijo–, he actuado con honradez, lealtad, coherencia y patriotismo, sin haber traicionado a nadie", concluyó.
Este mismo viernes, Ortega Smith ha denunciado "una guerra sucia y difamación repugnante" por parte de ditintos ámbitos de Vox tras su expulsión del partido. "Han cambiado el solo queda Vox por el solo quedan ellos. El lema de luchemos codo con codo por metamos codazos a todo aquel que nos moleste", ha declarado.
De seguir adelante, Ortega Smith –y el resto de concejales de la formación, la mayoría de los cuales se considera parte de su equipo– protagonizarían la que, probablemente, sea la mayor rebelión interna en el seno de Vox hasta ahora. La salida de Espinosa de los Monteros y de Olona fue relativamente traumática en lo que se refiere a la opinión pública, pero no tuvo mayor incidencia en las estructuras del partido. Si el grupo municipal madrileño resiste, Ortega Smith podría llegar hasta el final del mandato municipal, pero habrá que ver qué ocurre, que quince meses hasta las próximas elecciones municipales son muy largos.
Esta nueva crisis en la formación de ultraderecha se produce después de que el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) aventure casi un 19% de intención de voto (18,9%, para ser exactos) para Vox en caso de convocarse ahora elecciones generales. Ese dato, casualmente, es superior a las perspectivas que el propio CIS da para la formación ultra en las autonómicas de Castilla y León. Con un 16,9%, supone un 0,7% menos para Vox respecto a los resultados de 2022. Es un resultado muy similar, pero de alguna manera frena la tendencia (y los resultados) que lleva esta formación. Por cierto, el CIS da ligera ventaja al PP frente al PSOE, por lo que los populares volverían a necesitar a Vox para formar gobierno en dicha comunidad autónoma.
