Primer día del juicio del 'caso Mascarillas', que se inicia con una petición de pena por parte de la Fiscalía de 24 años para José Luis Ábalos, exministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana y la filtración de su entorno de que está en disposición de considerar aceptable, dadas las circunstancias, una pena de 15 años. Ábalos se sienta en el banquillo acompañado por Koldo García, su asesor, y del empresario y comisionista Víctor de Aldama.
En realidad, el 'caso Mascarillas' es una pieza separada del 'caso Ábalos', que se centra en la compra por valor de 36 millones de euros de dos pedidos de mascarillas –uno para Adif y otro para Puertos del Estado– durante la pandemia de covid que habría generado unos 6 millones de euros en comisiones a favor de Aldama, dinero que, a su vez, se desgranó también entre los otros dos imputados.
Se da la circunstancia de que Ábalos y Koldo son dos de los cuatro miembros de la banda del Peugeot (término acuñado por el PP y prensa afín), los que realizaron la gira por toda España para las primarias del PSOE en un Peugeot 407 que llevó a la victoria a Pedro Sánchez (el otro miembro, actualmente también en prisión, es Santos Cerdán), es decir, se trata de personas que, en su día, gozaron de la plena confianza del presidente del Gobierno, tanto es así que en cuanto Sánchez accedió a la secretaría general del partido, nombró a Ábalos secretario de Organización, puesto en el que le sucedería precisamente Cerdán.
Pero vamos con el inicio del juicio. Si el lunes se hacía mención en estas líneas a la jornada de deliberaciones previas vivida en la Audiencia Nacional con el 'caso Kitchen' –por cierto, el juez le ha dado 'nones' a la petición del PSOE de volver a imputar a Dolores de Cospedal a fin de intentar aclarar implicaciones del PP como partido en el tema–, en el 'caso mascarillas' que se dirime en el Tribunal Supremo no ha habido, en absoluto, un momento de 'tanteo' antes del inicio de las hostilidades.
Por ejemplo, el hermano de Koldo, Joseba García, ha señalado que en dos ocasiones fue a la sede del PSOE, a la calle Ferraz, a "recoger dinero en un sobre", mientras que la pareja, digamos, de José Luis Ábalos, Jésica Rodríguez, reveló que el por entonces ministro era quien corría con buena parte de sus gastos –entre los que estaba, hay que recordarlo, el alquiler del apartamento de lujo en la plaza de España de Madrid– pero que ella nunca se ha dedicado a la prostitución y que, de hecho, es odontóloga y está colegiada.
De interés humano resultó el testimonio de Carolina Perles en el programa de TV 'Todo es mentira', en el que la exesposa del propio Ábalos intentó hilar fino y decir cosas en modo 'a buen entendedor'. En este sentido, recordó la ilusión con la que ambos se mudaron a Madrid cuando a su marido le hicieron ministro, a punto de eso que se da en llamar 'iniciar una nueva vida' y cómo la aparición casi inmediata de Koldo dio con todo al traste. Para Perles, "la aparición 24/7" –tal y como la difinió expresamente– de Koldo hizo que Ábalos "se nublara", que ella veía que su pareja "se dejaba la piel" tanto en el ministerio como en el PSOE, pero que se daba cuenta de que estaba sobrepasado... Carolina Perles, por último, deseó que Ábalos, "el padre de mis hijos", salga lo mejor posible del juicio al que se está enfrentando.
En este contexto, el PSOE entiende que este juicio será un obstáculo para marcar la agenda política nacional los próximos meses, justo en un momento en el que todas las encuestas le ofrecen un repunte como consecuencia de la activación de su votante detrás del 'No a la Guerra'.



