Una bandera franquista durante el desfile de la legión en una edición pasada de la Toma de Granada.
Una bandera franquista durante el desfile de la legión en una edición pasada de la Toma de Granada.
"Hay que recuperar el 26 de mayo, que fue fiesta local durante la II República, el día que el borbón mandó a matar a Mariana de Pineda", sostiene Carlos Ríos, Coordinador Nacional de Nación Andaluza. Un pensamiento que comparten aquellos que se manifiestan cada 2 de enero en contra de la Toma de Granada. La celebración, que es día festivo en Granada, conmemora la toma de la ciudad por parte de los Reyes Católicos, un suceso histórico que tuvo lugar el 2 de enero de 1492 tras las capitulaciones de los nazaríes en noviembre del año anterior. En la plaza del Carmen, la comitiva llega y el desfile de la Legión prosigue. Varios centenares de personas observan el evento. Como cada año, los gritos de "yo soy español, español, español" y las banderas rojigualdas se entremezclan en el ambiente con los cantos de "no hay nada que celebrar" y las arbonaidas, algunas esteladas. Pese a no haber habido incidentes y no haber aparecido ninguna bandera franquista, como si sucedió en años anteriores, la Toma ha vuelto a protagonizar episodios de polémica en el entorno de la propia celebración y en las redes sociales que manifiestan dos posturas irreconciliables. Manifestantes en contra de la festividad de la Toma. Foto: Twitter eldiarioes. Mientras el Partido Popular ha colaborado repartiendo 4.000 banderas españolas, partidos políticos de izquierda como Vamos Granada, la marca local que apoyó Podemos en la ciudad, o Izquierda Unida no han asistido al acto. Estas formaciones se suman a los colectivos que buscan eliminar esta festividad local para reivindicar la figura de Mariana de Pineda, una granadina, símbolo del liberalismo español, ejecutada en la restauración absolutista de Fernando VII. Esos colectivos han denunciado en esta ocasión la retirada de las banderas andaluzas de la plaza por la Policía Nacional, lo que ha provocado que Unidos Podemos presente una pregunta en el Senado y otros grupos políticos pidan explicaciones también al gobierno. Entre esas asociaciones críticas con la Toma se encuentra Granada Abierta que este año ha convocado un acto alternativo en la Fundación Euroárabe y que califica a la Toma como una fiesta "sectaria y excluyente" frente a una posible festividad de Mariana de Pineda, que sería "símbolo de igualdad y libertad". De hecho, el colectivo, formado por particulares, asociaciones y formaciones políticas, ha criticado este año que la Toma sirva "para regalar otro 18 de julio a la derecha". "La celebración de la Toma puede convertirse en el caldo de cultivo perfecto para que el fascismo siga creciendo y los responsables serán quienes se empeñan en convocar esta fiesta que es impropia de una sociedad plural y democrática", señalaron en su manifiesto.  

"Debemos evitar que el mismo invasor vuelva a intentar dominarnos"

Al otro lado, la ultraderecha, que reivindica la festividad como símbolo de unidad de España, ha ganado voz este año. A colación de los últimos resultados electorales en las elecciones del Parlamento Andalucía, era de esperar que la celebración de este año tuviera más asistencia, motivo por el cual el consistorio granadino incrementó las medidas de seguridad. Uno de los protagonistas de la Toma de este año precisamente es Vox, habiendo acudido a la fiesta su secretario general, Javier Ortega Smith. El PP en la Toma de Granada. Foto: Twitter PP de Granada. A través de sus perfiles sociales, la formación ultraderechista, que hizo campaña aludiendo a la Reconquista, ha llamado a "sentirse orgullosos de nuestra historia y evitar que el mismo invasor vuelva a intentar dominarnos" calificando el 2 de enero de 1492 como el día en el que "se expulsó al último reducto islamista de la península". "No queremos, ni debemos olvidar, que hoy hace 527 años de la liberación de Granada por las tropas españolas de los Reyes Católicos, poniendo fin a ocho largo siglos de Reconquista contra el invasor musulmán". Por su parte, el alcalde de la ciudad, el socialista Francisco Cuenca, que cuando estaba en la oposición manifestó una intención de cambiar la festividad, solo ha introducido un desfile de moros y cristianos. Como sus predecesores, el regidor ha participado este miércoles en la polémica celebración. Una jornada que denota una vez más el enfrentamiento entre dos concepciones diferentes de entender la historia de España y de Andalucía que trasciende más allá de la ciudad de Granada.

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