La caída de Maribel Peinado o el ocaso del PA en la provincia de Cádiz

La exalcaldesa de Puerto Real deja el cargo de vicepresidenta de Diputación tras ser condenada a dos años y medio de inhabilitación por no facilitar información a la oposición

Maribel Peinado, durante entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.
Maribel Peinado, durante entrevista con lavozdelsur.es. FOTO: MANU GARCÍA.

Maribel Peinado es uno de los últimos reductos del andalucismo en la provincia de Cádiz. Después de lograr la Alcaldía de Puerto Real derrotando al todopoderoso José Antonio Barroso (IU), quien gobernó el municipio durante 28 años, llegó a la vicepresidencia de la Diputación de Cádiz, donde dirigió el área de Desarrollo Sostenible desde 2015 hasta que anunció su dimisión el lunes 18 de junio, después de conocerse la sentencia que la condena a dos años y medio de inhabilitación por no suministrar información a la oposición durante su etapa como alcaldesa. Un fallo que recurrirá.

De momento, no renunciará a su acta como concejal puertorrealeña, pero sí que adelanta que no se presentará a las elecciones municipales de 2019, confirmando el ocaso del andalucismo (institucional) en la provincia de Cádiz, donde llegó a tener alcaldías tan importantes como las de Jerez (Pedro Pacheco), San Fernando (Antonio Moreno) y Algeciras (Patricio González), y que hasta 2015 conservó Puerto Real, donde la ola del cambio terminó desalojando al extinto Partido Andalucista de la Alcaldía, a pesar de ser la fuerza más votada.

María Isabel Peinado (Cádiz, 1966) fue alcaldesa de Puerto Real al tercer intento y la primera mujer en ostentar este cargo en la localidad, donde hay quien la recuerda con cariño y quien no echa de menos que ya no porte el bastón de mando. La ascensión de la andalucista, que ahora milita en la plataforma Andalucía x Sí —aunque sin ostentar cargo orgánico— parece llegar a su fin con una decisión judicial que se basa en la intención de sacar “rédito político” de PSOE y Equo, formaciones que la denunciaron. “Era un instrumento para que no ganara las elecciones”, se defiende Peinado en una rueda de prensa celebrada tres días después de anunciar su dimisión como vicepresidenta de Diputación.

La caída de Peinado entristece al andalucismo, que pierde a una de sus últimas representantes en instituciones de la provincia, donde mantiene alcaldes y concejales en algunos ayuntamientos —en El Puerto pasó de gobernar con el PP entre 2007 y 2011 a conservar por los pelos un edil en 2015—, pero quizás no con tanto gancho como ella, capaz de volver a ser la candidata más votada en unas elecciones, las de hace tres años, en las que las agrupaciones apoyadas por Podemos dieron un buen bocado en el municipalismo provincial.

“Sabíamos que el pueblo de Puerto Real iba a hablar alto y claro, sobre todo claro, y así lo ha hecho. Y no le voy a defraudar", decía nada más confirmarse la mayoría absoluta que logró en 2011, cuando tuvo que dejar su puesto como profesora en el CEIP El Trocadero de Puerto Real —"con toda la pena del mundo me despediré de mis niños para comenzar una nueva etapa”, apuntaba—. Cuanto todo pintaba negro para el PA, salvó los muebles de unas elecciones, las municipales de 2015, que se celebraron pocos meses antes de confirmarse la defunción del partido. Una decadencia que muchos fechan en 2004, cuando tras los atentados del 11M en Madrid el arco político dio un giro que llegó a Andalucía y que terminó con los andalucistas fuera del Parlamento andaluz, donde habían gobernado junto al PSOE, que los absorbió.

El futuro político de Maribel Peinado, quien como mínimo entraba en las quinielas para intentar recuperar la Alcaldía de Puerto Real, es incierto. A falta de la celebración del juicio que tiene pendiente por la adjudicación de la recogida del aceite usado de la localidad —ella y otros siete ex concejales andalucistas están siendo investigados por un presunto delito de prevaricación administrativa—, la sentencia que la acusa de no facilitar información a la oposición provoca una dimisión que supone prácticamente la disolución del último reducto del PA en las instituciones de la provincia.

Casi tres años después de la disolución del Partido Andalucista, aún conserva el poder en ayuntamientos de la provincia gaditana como Barbate (Miguel Molina), Los Barrios (Jorge Romero), Villamartín (José Luis Morales) o Setenil (Rafael Vargas). Habrá que esperar para comprobar si las plataformas que intentan “revitalizar” ese sentimiento andalucista que llevó al partido a co-gobernar en la Junta y a tener una gran implantación en consistorios de la comunidad hace florecer ese sentimiento andalucista que muchos insisten que sigue existiendo.

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