Cuatro de cada cinco comedores escolares de Andalucía están gestionados por empresas de catering

La gestión directa en los centros públicos ha pasado a suponer apenas el 19%, denuncia el sindicato CCOO

Un comedor escolar de gestión directa, en el Jerez rural.
Un comedor escolar de gestión directa, en el Jerez rural. MANU GARCÍA
07 de abril de 2026 a las 09:14h

El sindicato CCOO ha vuelto a alzar la voz sobre la situación de los comedores escolares en Andalucía, denunciando un proceso continuado de privatización que, según advierten, se arrastra desde finales de los años 90 y que está afectando tanto a la calidad del servicio como a las condiciones laborales del personal. El origen de este cambio, recuerdan, se sitúa en el Decreto 192/1997, que introdujo dos modelos de gestión: el directo, basado en cocinas propias en los centros con productos cercanos y de temporada, y el indirecto, a través de empresas de catering que elaboran los menús en macrococinas y los distribuyen. Desde entonces, el sindicato denuncia una “carrera meteórica” hacia este segundo modelo, impulsada —según sostienen— por intereses económicos.

Los datos del curso 2025/2026 reflejan con claridad esa evolución. En Andalucía hay 2.910 comedores de gestión indirecta frente a solo 473 de gestión directa, lo que supone que apenas el 19% del total mantiene el modelo público tradicional. La distribución provincial evidencia también este desequilibrio:

  • Almería: 233 comedores indirectos frente a 74 directos
  • Cádiz: 372 indirectos y 46 directos
  • Córdoba: 266 indirectos y 80 directos
  • Granada: 339 indirectos y 54 directos
  • Huelva: 209 indirectos y 35 directos
  • Jaén: 226 indirectos y 39 directos
  • Málaga: 609 indirectos y 50 directos
  • Sevilla: 656 indirectos y 95 directos

El sindicato va más allá y denuncia una estrategia de “asfixia presupuestaria” hacia estos comedores públicos. Aseguran que, pese al aumento del número de usuarios —debido en gran parte a la necesidad de conciliación familiar—, no se refuerzan ni las plantillas ni los recursos. El resultado, explican, son situaciones límite: comedores con dos trabajadores para 160 alumnos o incluso una sola persona para 70 servicios, que debe encargarse de cocinar, servir, limpiar, organizar pedidos y atender proveedores.

Esta sobrecarga laboral, advierten, repercute directamente en la calidad del servicio y acaba empujando hacia la privatización. Además, CCOO señala que este proceso ha supuesto destrucción de empleo público y un empeoramiento de las condiciones laborales, con ratios elevadas, falta de sustituciones y carencias en instalaciones. 

Frente a este escenario, el sindicato defiende el comedor escolar como un servicio social y educativo. Social, porque ayuda a reducir desigualdades y facilita la conciliación —especialmente en el caso de las mujeres—; y educativo, porque fomenta hábitos saludables y de convivencia.

Por ello, CCOO reclama un giro en la política de la Consejería de Educación: más financiación pública, incremento de plantillas, mejora de infraestructuras y facilitar que los centros que lo soliciten puedan volver a la gestión directa. En definitiva, una apuesta por un modelo que, según subrayan, priorice la calidad del servicio frente a la rentabilidad económica.

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Pablo Fdez. Quintanilla

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