educación

Ana no puede ir a clase por falta de personal de apoyo: "El sistema hace que la matricules, pero luego te encuentras muchos obstáculos"

Aunque esta sevillana con parálisis cerebral ha ido superando todas las etapas educativas, en su quinto año dentro de una FP ha perdido a la persona que acudía con ella y le adaptaba todo el contenido de las clases

  • Ana frente a un edificio de la Consejería de Educación.

Ana es una sevillana de 24 años que sufre parálisis cerebral y sólo quiere continuar con sus estudios como había podido hacer hasta ahora. Sin embargo, en el inicio de este curso ha visto que el personal de apoyo que la venía acompañando durante todas sus etapas educativas ya no está. Algo que ha pillado por sorpresa a la familia y que está dificultando que Ana acuda a su Formación Profesional con la normalidad con la que acudía hasta ahora.

Sus dificultades son excusivamente motoras, por lo que la PTIS la ayudaba a tomar apuntes, preparar el material y adaptar las tareas para que pudiera seguir el ritmo de sus compañeros. Con ello había podido superar la etapa en el instituto y el bachillerato. Buscaba hacer lo mismo en un grado medio después de una mala experiencia, precisamente con uno de los apoyos que tuvo, en un grado superior.

"Lleva 4 años en FP, este es el quinto porque tiene fraccionadas las asignaturas. Siempre lleva a su lado un apoyo curricular del ámbito tecnológico. Este año nos hemos encontrado que cuando ha terminado junio os dijeron que estaba aprobado el apoyo y a finales del mes el instituto me comunicó que le habían quitado el recurso", explica su madre a lavozdelsur. El margen de maniobra entonces fue escaso por el periodo vacacional. Pese a ello, insistió y recibió la respuesta de que había sido un error administrativo. Más tarde la Delegación se ha escudado en la ley. "Dicen que en la FP los alumnos con discapacidad no tienen derecho a ningún apoyo".

Para Ana es una "figura muy importante" en sus 24 años dentro de la enseñanza pública. La ha llevado "toda la vida" y es lo que le permite poder empezar y seguir las clases junto a sus compañeros. No es la primera vez que la familia se encuentra esta situación. "Ya nos pasó en bachillerato porque la ley no contemplaba la figura, pero lo denunciamos públicamente, llegamos al Parlamento y el señor Imbroda le devolvió su apoyo y prometió que la ley cambiaría", añade la madre de la joven en conversación con este medio.

Una de las cuestiones que no logran entender en su entorno es por qué después de tantos años, varios de ellos en la propia FP, se le retira ete recurso. "¿Se han dado cuenta ahora?", pregunta su madre. "Ella quiere seguir estudiando y terminar lo que ha empezado". Desde lavozdelsur.es hemos contactado con la Consejería de Educación en varias ocasiones, pero no ha obtenido respuestas sobre el caso de Ana.

El inicio del curso

Las primeras semanas han sido muy duras porque Ana apenas ha teido apoyo. "El primer día no había ni una persona para ella. La tuve que meter yo en clase y estuvo sin un ordenador abierto, detrás y sola. Nadie se dirigió a ella. Era un mueble", comenta. Esta situación provocó un gran malestar en la madre y en la propia Ana, que está acudiendo tres días a la semana a clase en vez de cinco, y sólo puede ser ayudada por los docentes que están de guardia. Esto supone que fuera del aula no tiene el apoyo que tenía hasta el momento con el personal especializado. "A ella el material se lo tienen que adaptar y pasárselo todo en el ordenador porque es donde ella trabaja". Existe un miedo más en la familia y es que no pueda seguir acudiendo a clase si no aprueba. "Ella es como tú y como yo. Quiere seguir estudiando y ser una más".

La situación no sólo le afecta académicamente, sino también anímicamente. "Es una lucha que hemos tenido desde que nació. El sistema te hace que la matricules, que entre cuando es pequeña, pero a partir de ahí te encuentras muchos obstáculos", denuncia la familia. Ana, sin embargo, siempre ha insistido en querer seguir integrada y continuar con sus estudios. Lo ocurrido le ha llevado a tener un malestar casi permanente. Uno de los primeros días en los que se encontró sin apoyo, su madre tuvo que recogerla con dolor en el estómago. "Le tuvieron que hacer un electro. Estuvimo 14 años en el hospital".

La familia tiene claro que no quiere verla sufrir, pero teme que todo acabe en una burocracia eterna. "Al final la ley va a hacer que ningún niño con discapacidad pueda entrar en la educación pública, sino que vaya directamente a un centro".

Ana es una sevillana de 24 años que sufre parálisis cerebral y sólo quiere continuar con sus estudios como había podido hacer hasta ahora. Sin embargo, en el inicio de este curso ha visto que el personal de apoyo que la venía acompañando durante todas sus etapas educativas ya no está. Algo que ha pillado por sorpresa a la familia y que está dificultando que Ana acuda a su Formación Profesional con la normalidad con la que acudía hasta ahora.

Sus dificultades son excusivamente motoras, por lo que la PTIS la ayudaba a tomar apuntes, preparar el material y adaptar las tareas para que pudiera seguir el ritmo de sus compañeros. Con ello había podido superar la etapa en el instituto y el bachillerato. Buscaba hacer lo mismo en un grado medio después de una mala experiencia, precisamente con uno de los apoyos que tuvo, en un grado superior.

"Lleva 4 años en FP, este es el quinto porque tiene fraccionadas las asignaturas. Siempre lleva a su lado un apoyo curricular del ámbito tecnológico. Este año nos hemos encontrado que cuando ha terminado junio os dijeron que estaba aprobado el apoyo y a finales del mes el instituto me comunicó que le habían quitado el recurso", explica su madre a lavozdelsur. El margen de maniobra entonces fue escaso por el periodo vacacional. Pese a ello, insistió y recibió la respuesta de que había sido un error administrativo. Más tarde la Delegación se ha escudado en la ley. "Dicen que en la FP los alumnos con discapacidad no tienen derecho a ningún apoyo".

Para Ana es una "figura muy importante" en sus 24 años dentro de la enseñanza pública. La ha llevado "toda la vida" y es lo que le permite poder empezar y seguir las clases junto a sus compañeros. No es la primera vez que la familia se encuentra esta situación. "Ya nos pasó en bachillerato porque la ley no contemplaba la figura, pero lo denunciamos públicamente, llegamos al Parlamento y el señor Imbroda le devolvió su apoyo y prometió que la ley cambiaría", añade la madre de la joven en conversación con este medio.

Una de las cuestiones que no logran entender en su entorno es por qué después de tantos años, varios de ellos en la propia FP, se le retira ete recurso. "¿Se han dado cuenta ahora?", pregunta su madre. "Ella quiere seguir estudiando y terminar lo que ha empezado". Desde lavozdelsur.es hemos contactado con la Consejería de Educación en varias ocasiones, pero no ha obtenido respuestas sobre el caso de Ana.

El inicio del curso

Las primeras semanas han sido muy duras porque Ana apenas ha teido apoyo. "El primer día no había ni una persona para ella. La tuve que meter yo en clase y estuvo sin un ordenador abierto, detrás y sola. Nadie se dirigió a ella. Era un mueble", comenta. Esta situación provocó un gran malestar en la madre y en la propia Ana, que está acudiendo tres días a la semana a clase en vez de cinco, y sólo puede ser ayudada por los docentes que están de guardia. Esto supone que fuera del aula no tiene el apoyo que tenía hasta el momento con el personal especializado. "A ella el material se lo tienen que adaptar y pasárselo todo en el ordenador porque es donde ella trabaja". Existe un miedo más en la familia y es que no pueda seguir acudiendo a clase si no aprueba. "Ella es como tú y como yo. Quiere seguir estudiando y ser una más".

La situación no sólo le afecta académicamente, sino también anímicamente. "Es una lucha que hemos tenido desde que nació. El sistema te hace que la matricules, que entre cuando es pequeña, pero a partir de ahí te encuentras muchos obstáculos", denuncia la familia. Ana, sin embargo, siempre ha insistido en querer seguir integrada y continuar con sus estudios. Lo ocurrido le ha llevado a tener un malestar casi permanente. Uno de los primeros días en los que se encontró sin apoyo, su madre tuvo que recogerla con dolor en el estómago. "Le tuvieron que hacer un electro. Estuvimo 14 años en el hospital".

La familia tiene claro que no quiere verla sufrir, pero teme que todo acabe en una burocracia eterna. "Al final la ley va a hacer que ningún niño con discapacidad pueda entrar en la educación pública, sino que vaya directamente a un centro".

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