El Índice de Precios al Consumo (IPC) ha repuntado hasta el 3,4% en España durante el mes de marzo, lo que supone un punto más respecto al mismo período que el año anterior. Por supuesto, este fuerte incremento de la inflación se debe a la guerra en Oriente Medio que dio comienzo justo al final del mes anterior, el 28 de febrero. El incremento del precio de los carburantes, sobre todo el gasóil (18% de subida solo en un mes), ha sido el culpable de esta fuerte subida del IPC y lo que ha arrastrado a que suban también todo tipo de productos, tanto por su propios costes como por su distribución.
En realidad, ya se esperaba que el dato de marzo de 2026 fuese malo antes incluso de que estallase la guerra. Hay que tener en cuenta que las fuertes lluvias de finales del invierno y comienzos de las primavera del año anterior abarataron considerablemente entonces el precio de la electricidad, factor con el que ahora no se contaba.
En cualquier caso, España tiene una inflación casi un punto superior a la media de la Unión Europea (UE), que ahora está en el 2,5%. Este diferencial ya lo tenía antes del estallido de la guerra. Salvo algunos períodos tranquilos de 2024 y 2025, España lleva más de cuatro años con una inflación alta. Aunque el Gobierno habla frecuentemente de que el repunte de la inflación se produjo como consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, realmente las tensiones inflacionistas comenzaron varios meses antes y, en efecto, se vieron agudizados por los efectos de esta guerra, tanto por el boicot europeo a los combustibles rusos como por el embargo ruso del cereal ucraniano, pero no fueron el detonante.
Es muy difícil hacer una predicción sobre la evolución de los precios. De hecho, la mayoría de los analistas apostaban porque Europa iba a tener el mes pasado una subida superior, en torno al 2,7%... incluso, para España también se esperaba una décima más. Huelga decir que todo va a depender de las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, actualmente paradas, aunque Pakistán ha invitado a las dos partes a que mantengan una nueva ronda de contactos próximamente. Israel y el Líbano se han reunido también en Washington, en una cumbre de embajadores en Estados Unidos de la que poco cabe esperar, en tanto en cuanto no está Hezbolá y el Gobierno del Líbano tiene escasa fuerza frente a la milicia con la que está propiamente en guerra Israel.
En cualquier caso, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha pedido a la Reserva Federal de EE.UU (FED), al Banco Central Europeo (BCE) y Banco de Inglaterra que estén dispuestos para una posible intervención en el mercado. El problema es que la solución de 'manual' cuando hay inflación, subir los tipos de interés, puede ser contraproducente en un período marcado también por un descenso de la actividad económica, la temida estanflación. Este mismo martes, el FMI ha reducido al 3,1% su previsión de crecimiento mundial, mientras que eleva, ni más ni menos que al 6%, su previsión de inflación, dando por hecho que la guerra puede durar varios meses.
Respecto a España, el FMI ha reducido dos décimas –del 2,3% al 2,1%– su previsión de crecimiento para este 2026 y eso siempre que la guerra no sea demasiado larga. Por ahora, el Banco de España mantiene su previsión precisamente en el 2,3% y una inflación que podría estar al cierre de este año en el 3%. España viene de un crecimiento del PIB durante 2025 del 2,8%, que es doble de la media de la UE.
Por último, hay que decir que las principales bolsas europeas han registrado subidas por encima del 1%. Wall Street también sube (0,63 el Dow Jones al cierre de este artículo) espoleado por la posibilidad de que EE.UU e Irán retomen las negociaciones.


