El precio de los carburantes vuelve a cambiar de rumbo justo cuando millones de conductores empiezan a pensar en las escapadas de primavera. Tras varias semanas de respiro, el coste de llenar el depósito ha iniciado una subida sostenida que llega en el peor momento: a las puertas de Semana Santa, uno de los periodos con más desplazamientos por carretera en España.
La tendencia ya es clara. El encarecimiento acumulado de los carburantes alcanza el 2,3% en cinco semanas, un movimiento que rompe la racha de descensos registrada anteriormente. Muchos conductores ya lo están notando al pasar por el surtidor. Y todo apunta a que la situación no se quedará ahí.
A fecha de 4 de marzo de 2026, los precios medios sitúan la gasolina 95 en 1,502 euros por litro, la gasolina 98 en 1,637 euros por litro y el gasóleo en 1,456 euros por litro. Con estas cifras, llenar un depósito medio de 55 litros supone aproximadamente 82,61 euros en el caso de la gasolina 95, alrededor de 90,04 euros si se trata de gasolina 98 y unos 80,08 euros para quienes utilizan diésel.
Detrás de este cambio de tendencia aparece un factor internacional que genera inquietud en el mercado energético: la escalada del conflicto bélico en Irán. La tensión en la región mantiene en alerta a los mercados, especialmente ante la posibilidad de que se produzcan problemas en una de las rutas petroleras más importantes del planeta.
El foco está puesto en el estrecho de Ormuz, un punto clave para el comercio mundial de crudo. Por ese paso marítimo transita aproximadamente el 20% de la producción de petróleo global, lo que lo convierte en un enclave estratégico para el suministro energético. Un eventual bloqueo del tránsito de petróleo por esa zona podría añadir aún más presión a los precios del combustible.
Un Semana Santa con el combustible más caro
Pero no todo se explica por la situación internacional. También hay factores internos que han influido en la evolución reciente del mercado. Durante las últimas semanas, las lluvias persistentes provocaron que muchos conductores utilizaran menos el coche. Con menos desplazamientos, el consumo de combustible cayó y la demanda se moderó, lo que ayudó a contener los precios a pesar del contexto global.
Ahora el escenario empieza a cambiar. Con la llegada del buen tiempo y el aumento de los desplazamientos por carretera, el consumo vuelve a crecer. Ese repunte de la demanda, combinado con la incertidumbre internacional, apunta a que la tendencia alcista de los carburantes podría consolidarse.
Las previsiones tampoco invitan al optimismo. En la última década, los carburantes han registrado subidas medias del 35% durante las vacaciones de primavera. Según las estimaciones basadas en el mercado de futuros, la gasolina 95 podría situarse entre 1,62 y 1,68 euros por litro en los días centrales de Semana Santa, mientras que el diésel se movería alrededor de 1,55 euros por litro.
Aun así, los precios actuales todavía quedan por debajo de los máximos históricos de 2022, cuando el diésel superó los 1,80 euros por litro y ambos combustibles llegaron a rebasar los 2 euros en junio de aquel año.
El rumbo final del mercado dependerá, en gran medida, de un factor que sigue generando incertidumbre: cómo evolucione la guerra y su impacto sobre el suministro mundial de petróleo. Mientras tanto, los conductores ya se preparan para afrontar una Semana Santa con el combustible más caro. Las escenas de las gasolineras abarrotadas ya se perciben en ciudades como Jerez.
